Inicio del ministerio petrino de Francisco, obispo de Roma y Papa. Homilía

SANTA MISA
IMPOSICIÓN DEL PALIO
Y ENTREGA DEL ANILLO DEL PESCADOR
EN EL SOLEMNE INICIO DEL MINISTERIO PETRINO
DEL OBISPO DE ROMA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Plaza de San Pedro
Martes 19 de marzo de 2013
Solemnidad de San José


Galería fotográfica

Queridos hermanos y hermanas

Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático.

Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio;  y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.

Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que «apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza» (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amen.

© Copyright 2013 – Libreria Editrice Vaticana

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Padre sólo hay uno, Papa también. Mari Paz López Santos

Padre solo hay uno, Papa también

Posted: 14 marzo, 2013 in ACTUALIDAD
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papa bendecido por el puebloPADRE SOLO HAY UNO, PAPA TAMBIÉN
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 14/03/13.- “No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” (Mt 23,9)… pero Papa, sí.

No pudimos participar en la elección, pero esperar, sí. Fumata blanca: habemus Papam. Y la oración sube como incienso en tu Presencia del corazón de millones de creyentes: habemus Papam.

No pudimos elegir, pero recibir, sí: tenemos Padre, que está en los cielos, y, de nuevo tenemos Papa, acá en la tierra. Se asomó a la ventana, imitando el abrazo de la columnata de Bernini, y presentó su rostro y su figura al mundo. Hubo sonrisas, aplausos, oraciones. Después, su primera despedida; la ventana se cerró y el Papa se adentró en la casa vaticana para iniciar su nueva vida al servicio del don que ha recibido.

¡No cierres la ventana! Deja que permanezca abierta. Di a los de la casa –los hermanos de la curia vaticana– que esa ventana se deja abierta. Al menos esa quede abierta para que el viento del Espíritu entre y ventile las estancias. Que sea tu primera acción y para ellos su primera obediencia. Más tarde, poco a poco, otras habrán de abrirse.

Asómate a esa ventana, siete veces al día, como el orante se asoma al corazón de Dios en el Oficio Divino, y mira al mundo con pasión y compasión. ¡Tantas veces tendrás que salir corriendo por la puerta de San Pedro y atravesar veloz la bella plaza, para salir al encuentro del hijo y de la hija que el mundo dejó sin dignidad; de la familia que ya no encuentra su sitio; del niño y de la niña que arrebataron su infancia, y lo harás profundamente conmovido, echándote al cuello, besando y abrazando (Lc 15,11-32)!

Algunos no estarán de acuerdo, en tu propia casa. Si alguien pretende cerrar la ventana… ¡ponle deberes!… que se asome también y ayude en la acogida, ocupándose de traer traje, anillo, sandalias, un buen plato en la mesa del banquete y música para el baile (Lc 1, 11-32).

Pero para correr hacia quien viene malherido y desprovisto de dignidad hay que soltar lastre. Los Jefes de los Estados no salen corriendo a la puerta de sus palacios o sedes institucionales, utilizan demasiada parafernalia protocolaria al recibir a quien llega.

¿Por dónde empezar en el Vaticano? Sin prisa pero con paso firme quizás fuera conveniente aplicar una buena terapia de sencillez en las formas exteriores y de simplificación en las normas. Pero ya sabemos que lo exterior siempre es fruto de lo interior y no se puede dar lo que no se vive por dentro.

Habrá que recorrer un serio camino de discernimiento eclesial para dejar de ser Estado, con todo lo que ello conlleva, y pasar a ser una Familia-Comunidad de hermanos a nivel universal. Y cuando digo “hermanos”, no lo digo en plan poético e idealista, lo digo reconociendo los dos prototipos de los hermanos de la parábola del Hijo Pródigo (Lc 15,11-32) que, ni uno ni otro eran un dechado de virtudes, más bien eran dos desastres, dos personas que no se reconocían a sí mismos, no sabían quienes eran. Cada uno a su desdichada manera, no se sabía hijo amado. Pero el Padre sí sabía quien era y se expresó con la libertad de quien ama, haciéndose ajeno a la conducta del mundo como decía S. Benito (RB IV, 20), “transgrediendo” las leyes mundanas con una de mayor calado: el Amor.

Al nuevo Papa se le pedirá mejorar la vida de la Iglesia. Seguramente en la mesa del que será su despacho, esperan ser abiertas muchas carpetas con diferentes rótulos, indicando temas pendientes, temas olvidados, temas traspapelados, temas que no se quieren tocar por unos y evitar por otros, temas que asustan, temas que disgustan, temas que preocupan, temas… infinidad de temas.

¿Por dónde empezar?: Encuentro con los POBRES

Ahí están esperando: los pobres, los que no tienen voz o son amenazados si se pronuncian (que le pregunten al obispo Pedro Casaldáliga, que a su edad y enfermo, sigue defendiendo lo que muchos quieren que no se defienda). Los que son invisibles para las sociedades ricas y los “nuevos pobres” de los países del “ex-estado del bienestar” que están sufriendo las consecuencias de un sistema económico deshumanizado, que olvida a la persona por el beneficio desmedido y repartido entre unos pocos.

Ponga la política vaticana en primera línea de actuación lo que ya dejó dicho el Concilio Vaticano II: “Demuestren (los obispos) en su enseñanza la preocupación maternal de la Iglesia para con todos los hombres, sean fieles o infieles, con especial amor a los pobres y débiles, a quienes les envió el Señor a evangelizar (“Christus Dominus”, 13).

Evangelizar con amor maternal significa que una madre y un padre (en este caso, la Iglesia) además de dar de comer, han de defender de la injusticia a sus hijos, por puro instinto natural y evangélico. La opción por los pobres permanece en estado de letargo desde arriba, pero desde abajo está viva en el recuerdo de quienes se comprometieron con ellos: Monseñor Romero, Ellacuría y sus compañeros, Elder Cámara, Samuel Ruiz y tantos otros.

Acercarse al pobre es muy bueno porque, a no ser que haya una huida para no ver esa realidad, te pone delante de todo lo que te sobra. Y aunque no sea de golpe, se puede ir avanzando hacia un despojamiento de carga innecesaria. Por eso, desde arriba de la Iglesia, sería muy beneficioso, casi un poco egoísta, pues tantos detalles de opulencia empezarían a caer a nivel ropajes, infraestructura, servicio, etc. y sería un primer signo sencillo y silencioso de que algo está cambiando.

¿Por dónde seguir?: Encuentro con los LAICOS

Llega la hora y, realmente, hace mucho que ha llegado, de que los laicos –hombres y mujeres- sean considerados “mayores de edad” en la vida de la Iglesia. No sólo por el trabajo que desempeñan y las tareas que sacan adelante, sino también en la toma de decisiones y responsabilidades.

Es un tema de concepto: ser considerados como iguales, ni más ni menos que un religioso o religiosa, un sacerdote, un obispo, un arzobispo, un cardenal, un monje o una monja… iguales. Eso significa hijos del mismo Dios con tareas diferentes por el Reino, dentro de la misma Iglesia.

¿Por dónde avanzar?: Encuentro con las MUJERES

No estoy abriendo la carpeta con el rótulo “Sacerdocio femenino”, no, todavía no. Eso vendrá después.

Millones de mujeres en el mundo desearían un cambio de mirada en la jerarquía de la Iglesia hacia ellas. Que desapareciera el miedo compulsivo a lo femenino. Jesús no infravaloró ni humilló a las mujeres. Jesús se encontró con ellas, no las obvió como si fueran seres de diferente categoría. Jesús las escuchó, empezando por su madre que fue la primera mujer en su vida y, como toda madre, le impulsó a dar el primer paso: de pequeño y en Caná; hasta la última, María Magdalena, primera en recibir el mensaje de su resurrección y enviada a comunicarlo. Jesús se interesó, ayudó, consoló y dio dignidad a las mujeres de su tiempo, y quedó escrito en las páginas del Evangelio. ¿Por qué todavía seguimos así?

El Padre de la parábola se hubiera conmovido igual si fuera una hija la que volvía a él, y animaría con la misma insistencia a la mayor, indignada por la presencia de su hermana.

Si el nuevo Papa empieza por los pobres va a encontrar por el camino a muchas mujeres, millones, pues en la precariedad, la pobreza, el abandono, la violencia y la injusticia, las mujeres se encuentran en primera línea, y además casi nunca van solas, llevan a su lado, entre las piernas, en el pecho, en los trabajos de campo a la espalda, a sus hijos, de todas las edades. Suelen estar solas o acompañándose unas y otras. Esto sucede en todas la latitudes.

Después, por supuesto, también habrá que hablar del sacerdocio femenino y de las diferencias en la vida religiosa, por ejemplo, de la clausura papal a las monjas, y de tantos temas relacionados con lo femenino.

Para terminar, contaré lo que me animó a escribir sobre la llegada al Vaticano de un nuevo Papa. Es una sencilla historia que me contó una amiga.

Recogió a su nieta de nueve años del colegio y en el coche le preguntó qué tal le había ido en el colegio. La niña le dijo que le habían puesto buenas notas. Luego permaneció en silencio. Al poco le dice a su abuela:

–                      Abuela, te voy a poner un 10.

–                      ¿A mí por qué me vas a poner un 10?

–                      Por lo bien que me sabes escuchar y por las tortillas tan buenas que me haces.

ESCUCHA desde el corazón y los signos de los tiempos y ALIMENTO desde el Amor, estas son dos cosas que me atrevo a pedir al Papa Francisco.

Ziquítaro. La Ojodiagua, su majestuoso sabino, y alrededores

Ziquítaro. La Ojodiagua, su majestuoso sabino, y alrededores.

vía Ziquítaro. La Ojodiagua, su majestuoso sabino, y alrededores.

Regalo de Navidad. Silviano Martínez Campos

Regalo de Navidad. Silviano Martínez Campos

Publicado el diciembre 25, 2012 por silviano  | Editar

FANT.10- REGALO DE NAVIDAD

De El Taller

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REGALO DE NAVIDAD

Silviano Martínez Campos

— ¡De seguro fuiste a comprar los regalos para compartir entre tus numerosas amistades!

—  ¡Otra vez tu!, ¿por qué te da por interrumpir cuando escribo?, Ahora le tocaba a La Musa, no a ti.

—Observé el título de tu escrito y me dije: este Silviano está en mis dominios, no es tan objetivo. Además, tan dadivoso, de seguro ya fuiste a mercar tu regalo. Te vi en el centro curioseando aparadores.

—Nada más curioseando, duende indiscreto, la curiosidad es lo único que nos dejó el neoliberalismo. Están de moda los hermanos incómodos y tú eres uno de ellos. Qué es eso de mercar, te creía más moderno.

—Mercar no es arcaísmo, es tan de moda que todo el mundo le está tributando adoración. Por lo demás, soy duende cibernético. Acabo de regresar de la antigüidá y me traje en equipaje uno que otro arcaísmo, para tu regalo.

—Así es, estoy por recibir arcaísmos. El otro día recibí el don de un amora y me lo regaló un niño.

—Estás muy  alrevesado, lo que tú quieres decir es que te regalaron un amor.

—Un amora. Pero mira, duende juguetón, dicen que no se puede regresar al pasado y volver, así es que no fuiste a la antigüidá. En cambio sí puedo viajar al futuro y traer de regreso  mi presente. Voy y vengo y te traigo un amora.

—Voy y vengo y te traigo un amor.

—Voy y vengo y te traigo un amora.

—Voy y vengo y te traigo una cruz.

—Voy y vengo y te traigo una esperanza.

—Voy y vento y te trago una A.

—Voy y vento y te traigo una Z-

—Voy y vengo y te traigo un pez.

—Voy y vengo y te traigo pan y vino.

—Me trambuluqueaste, ¿cómo viajas al futuro?.

—Dí  tu primero, ¿cómo viajas al pasado?.

—Me trepo en la espalda del tiempo y dejo llevarme por sus alas. El aleteo en su vuelo me transporta poco a poco a las regiones donde surgen los sueños. Capto las claves perdidas y desando el camino guiándome por el parpadeo de las estrellas o el suspiro de los grillos. Te toca.

—Eso está muy oscuro y ni es tan original. Yo atrapo un rayo de sol y como la araña en su hilo me transporto a la velocidad del pensamiento, vago por galaxias y universos y te traigo noticias de lo maravilloso. Sigues.

—Eso es sicodélico y ni tan original. Yo hago mía una canción ranchera, desentraño su compás terciario o cuaternario y me remonto al tiempo en que el hombre cantaba y bailaba en amistad con plantas y animales aceptando los aplausos de la Luna. Sigues.

—Eso es premoderno, ya hasta la pisamos. Yo  pido prestado a Mozart y a Beethoven ese compás terciario y cuaternario, los comparo con tu canción ranchera y luego verifico si en ellos pueda estar la clave del mundo. Vas.

—Eso es megalómano. Yo pregunto a una etnia, arcaísmo viviente, por qué se conforma sólo con tierra, pan, escuela, medicina, le  respeten su ser y su pasado y la dejen vibrar con su cultura enamorada del Universo. Te toca.

—Eso es anticuado. Por eso estoy de acuerdo y pregunto a un imperio, a un potentado, por qué siega su futuro cerrando el paso a la gran ciudad del mundo, la gran Jerusalén de la unificación humana, e impide hacer real la utopía de la Nueva Tierra. Sigues.

—Eso es ideológico, además de pretencioso. Te regalo el arcaísmo del pez, y de paso una cruz: ICHTHUS (pez, en griego) =Iesus Christos Theou Uios Soter=Jesucrisato, Hijo de Dios, Salvador.

—Te regalo un Amor A y de paso una esperanza. Amora, aroma de Navidad, la sonrisa de un niño callejero.

—¿Y cómo viajaste al futuro?

—De la primera A, el presente, a la segunda A, el futuro. Regreso leyéndola al revés y te regalo un amora, un aroma, el aroma navideño de la sonrisa de un niño, un regalo navideño recibido en la calle, uno de esos días atribulados. ¿Y cómo regresaste al pasado?.

—Igual, te dije que era Amor, lo leí al revés y resulta Roma, y es lo mismo. Al calvario se regresa por Roma y por Roma se viaja al futuro. Para regresar lo lees al revés y queda AMOR. Es lo mismo: Amor, Roma, A Roma, Aroma, Amor A.

—Ahora tú me trambuluqueaste. Nada de eso es novedoso, se me hace que ambos la regamos.

—De eso se trata, muchachito, de regarla. Regar por todos lados la noticia de que la sonrisa de un niño, recibida con devoción,  puede darte la clave del mundo. ¿O a poco en el Jesús niño no podemos estar recibiendo el regalo de la sonrisa de Dios?

—Ora sí te agarré, duendecillo, con que te incluyes, ¿por qué? —Porque soy tú mismo que te preguntas desde el presente y te contestas desde el futuro. En cambio, tú eres un traidor.

—Ya lo sabía, ni me cuesta reconocerlo. A lo largo de la vida no sólo me he traicionado a mí mismo, sino he sido traidor al negar en hechos y palabras la buena noticia que nos cayó desde las alturas.

—No hombre, eres un traidor porque tráis desde el presente al futuro los lamentos del hombre afligido, las quejas contra los hermanos incómodos, las angustias de los torturados por la vesanía o el hambre, en los aromas de las oraciones concertadas en la comunidad creyente.

—Y tú eres también un traidor porque tráis al presente la esperanza vital cifrada en la sonrisa de un niño, la confianza en una comunidad orante, la certidumbre de que quien hace la paz y la justicia está sacando para él y para todos,  el pasaporte hacia la Tierra  Prometida,  el gran Regalo de Navidad, me lo dijo un pececito.

—Siempre que nos trenzamos en polémica quedamos tablas. Te dejo, escríbele a tu musa.

—Musa de los Vientos: por culpa de un duende entremetido, no logré elaborar una carta navideña dirigida a ti, en la cual pretendía pedirte, como regalo de Navidad, me dieras paz y bien y lo hicieras extensivo a mis familiares, amigos de Guía, Etcétera, Porqué, colegas y a todo el mundo y, desde luego, a mis posibles lectores.

—Narciso pretencioso: tus deseos sean cumplidos. Desde la muerte (es un decir) de Chon y de Benita, te me había olvidado, así es que para comunicarme hoy contigo, me disfracé de duende y has de disculpar la treta.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas Pág. 4-B, 22/XII/1996. Y en  ETCETERA, semanario, La Piedad,   Mich.,   17/I/1997 )

Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web 2

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MOSAICO, 13-IX-012

Martínez Campos, 13/IX/012

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 13 de Septiembre.- LOS HÉROES DE la guerra, los libertarios desde luego, creo permanecerán aún buen rato entre nosotros y sus proclamas no perderán interés mientras las condiciones estrujantes de miseria nuestras, en algo parecidas a las que vivieron ellos, sigan vigentes. Los “héroes de la virtud”, pues depende, según  quiénes y como se nos presenten, porque parece que buena parte de nosotros, jóvenes sobre todo, hemos creado nuestros propios héroes, con ayuda desde luego de la cultura del espectáculo. Recuerdo aquellas impresiones de mi  edad temprana, cuando, reitero, teníamos qué elaborar nuestra propia banderita con “papel de china”, engrudo y una varita, a manera de asta y, a desfilar.  La mera verdad, sentíase uno parte de aquella fiesta, extendida en días septembrinos a todo México, con sus ¡Vivas! a grito abierto la noche del Grito. Y cómo vibraba uno a los acordes de La Marcha de Zacatecas, imprescindible, entonces, en todo acto cívico. Marcha imprescindible también según creo recordar, como pieza de baile durante jolgorios campiranos, a la par del Zopilote Mojado. Llevamos a la Patria, pues, por dentro, con su folclore, sus recuerdos y las gestas de “los héroes que nos dieron patria”. Y en cuanto a los héroes, hay para escoger y en eso mucho nos ayuda el cine y sus obras de arte del tiempo clásico. Si entre el audaz Hidalgo que se enfrentó a los grandísimos poderes de su, tiempo, y no sólo los virreinales o el mesurado Morelos que dejó legados de humanismo con sus sentimientos sociales.  Y luego los héroes de la Revolución Mexicana, glorificados más aún por el cine, en mucho pedagógico a través de los magistrales actores de la misma época. Y hay para escoger, al fin y al cabo todos los luchadores como Madero, Villa, Zapata, Carranza, contribuyeron a que se gestara un nuevo México, que se prolongó en obras, matizado de autoritarismo, y que ahora se reedita con el viejo partido en el poder, que esperamos retome lo realmente revolucionario de su origen, a la altura del pueblo mexicano que lo merece.  AQUÍ, Y  AHORA, esta misma mañana, a esta misma hora, debe ser el homenaje a Los Niños Héroes, allá por el mirador, en la Plaza Presidente Ricardo Guzmán Romero, mombrada así en su memoria, donde allí mismo se  rindió un homenaje el año pasado, al alcalde victimado y donde él mismo la inauguró un 13 de septiembre. A REEDUCARNOS, NO hay de otra, nos lo urgen los tiempos. No sé si para ello, sea el enfoque adecuado de información y formación. En todo caso, informarnos y seguir el ejemplo de los héroes. Algo es algo. Aquí la administración municipal informó que los estudiantes piedadenses, en un porcentaje del once y medio por ciento de  entre cinco y 19 años, reciben una beca municipal. “Para apoyar sus estudios de primaria, secundaria, bachillerato o universidad. Esto de acuerdo a las cifras del Censo de Población y Vivienda 2010 y la dirección de educación del Gobierno Municipal”, se informa. Y “ Actualmente se otorgan más de tres mil 300 becas por parte del municipio. La población total de entre cinco y 19 años en La Piedad suma 28 mil 969 personas lo que da esta cifra aproximada según los resultados obtenidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).Para este periodo se tiene una disponibilidad de 760 becas y será hasta el 14 de septiembre que se recibirán documentos para aquellos estudiantes que aspiren a obtener este apoyo de parte del municipio para niños y jóvenes con calificaciones superiores a ocho punto cinco.”  SI DE INFORMACIÓN se trata, ciertamente no falta, sino más bien sobra. Quienes venimos del ámbito rural y de tiempos más o menos cercanos (una generación) al fin de la Revolución Mexicana, percibimos el formidable cambio en los medios de educación. Ese formidable instrumento de la Internet, donde se encuentra cuanto tema se quiere, nos proporciona instrumentos de estudio, como gigantescas bibliotecas y sin ser competente en cuestiones de enseñanza, considero que sólo basta quién nos enseñe a usar la formidable herramienta y a discernir qué y cómo y cuándo aprovechar. Las instituciones públicas y privadas, pues, con sus maestros debidamente evaluados, como se dice ahora. Y si, para decir algo, en algún colegio católico de antaño eran modelos juveniles Luis Gonzaga, Domingo Sabio y Juan Berckmann (¿asì?), convencer ahora a la juventud de que bien pueden ser modelos, clérigos o laicos, cada quien en su campo, personajes como Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Martin Luther King, Teilhard de Chardin, Leonardo Boff, Juan Pablo o Benedicto, y un larguísimo etcétera, no sólo héroes del deporte, o del espectáculo, a quienes desde luego también necesitamos para que nos enseñen la bondad del mundo y el valor del ser humano. Porque a como están las cosas, ya no bastan ni sólo las instituciones tan valiosas como la ONU y su agencia la UNESCO, sino se requiere que nos encaminemos hacia la unanimidad (un espíritu de unión universal, de simpatía, pues) como condición para desarmarnos de tanta violencia e injusticia. Quien nos puso aquí, en este bello planeta azul, hará lo demás, es de creerse. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; www.silviano.wordpress.com).