ZIQUITARO. LOS FUTBOLISTAS DE LOS CINCUENTA’SSSS, PUESSSS

Texto de Silviano. Foto de quién sabe puesss

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ZIQUITARO. PIE NOTA, FOTO DE LOS FUTBOLISTAS DE LOS CINCUENTASSSS, PUESSSSS

En el Ecuaro de Las Cerdas, ahora plaza o jardín. PIE-NOTA: DEPORTISTAS Silviano Martínez Campos Esta foto requiere sus explicaciones. En primer lugar, fue tomada en 1956, en el terreno donde ahora es la plaza, entonces conocido como Ecuaro de las Cerdas, y cancha habilitada para el futbol. Con vista hacia el Oriente, rumbo a Los Nopales Altos. Se alcanza a ver al fondo el portal de doña Juanita Silva y de don Joaquín Mejía y hacia arriba, por el horizonte, un gran árbol que parece aún existe. Bien lo sabemos, los jóvenes muchas veces no entendemos (entendíamos, debí decir) insinuaciones y ya se nos había informado que no querían cancha allí, porque se pensaba construir una plaza (eso tardó, claro). Como que no lo entendimos, y nos lo dijeron con hechos: un buen día apareció un montón de piedras frente a cada portería. Y así por la buena, la cancha se mudó a terrenos donde ahora está el barrio llamado La Viscosa, en el Potrero de los Cerdas y años después habría de establecerse, ya en cancha propia y definitiva, en las orillas de El Llano, a la salida a Penjamillo. La foto es chiquita y no es la misma visibilidad a los 22 años que a los 71 entrados a 72, por lo que no identifico a unos 3 compañeros, a quienes señalo en el texto con un paréntesis. Aún así, van los nombres: abajo, de izquierda a derecha: Joel Campos, Silviano Martínez, Jesús Ruiz, Salvador Carranza, José Roa, Alfonso del Río, Ramiro Báez, Rafael Cortés, Benjamín Mejía y quien se puso la mano en la frente, sin saber que cincuenta años después nos privaría de su identidad. Arriba, de pie, de izquierda a derecha, José Esqueda, (n), Eliseo Aguiñiga, Salvador (n) , Ignacio Salgado, Isidro Campos, Salvador Duarte, Juan Mora, (n ), Agustín Ventura y Gonzalo Gómez. Algún lector, que por lo demás podría rectificar un nombre o apellido si éstos estuvieran equivocados, podría también plantear serias dudas como éstas: ¿quiénes eran los suplentes?. Respuesta: allí no había suplentes, todos éramos ases. ¿Por qué son 21 y no 22, como debe ser?. Respuesta: simple, falta el que tomó la foto y el que lo identifique, que hable. Sé que algunos ya no están entre nosotros. Pero para el recuerdo, siguen con nosotros. ¿Ganaron algunos partidos?. Respuesta: ganamos y perdimos, éramos jugadores, no supermanes. Y para ilustrar esto que digo, me permito contar un par de anécdotas: nos invitaron a jugar en Las Canoas, comunidad del municipio de Panindícuaro. Para ubicar al lector, por las consecuencias que creo tuvo la fecha, era Miércoles de Ceniza. A buena hora salió la caravana desde Ziquítaro, todos a caballo. Lo digo también para que el lector, imparcial como debe ser, saque sus consecuencias. Como se comprenderá, era época de calor y además la cabalgata duró alrededor de dos, tres horas, si no es que más. Así es que llegamos a eso de las dos, tres de la tarde. Desde luego los compañeros competidores de la comunidad, haciendo gala de hospitalidad, nos invitaron a comer, a jugador por casa. Y aquí es el lugar para que el lector saque sus conclusiones, porque no eran de desdeñar aquellos guisados tan tentadores que incluían torreznos, nopales, capirotada y no recuerdo algunas otras exquisiteces más propias de esos días de penitencia. No respondo de los demás, pero en el caso propio,¡la atragantada que me dí!. Y no sé si sería el caso de los compañeros porque soy incapaz de insinuar en lo más mínimo algo que deteriore el honor deportivo. Hablo por mí: no dí una durante el partido y hubo goliza. Que cada quién responda de sus apetencias, pero en mi caso le ganó la panza a los pies, porque luego de una tragazón semejante, viene mejor una siesta que un partido de fútbol. Lo digo con todo arrepentimiento, aunque sea cincuenta años después. Y es que una cabalgata de unas dos horas, o más, sol inclemente como para tostar garbanzos, hambre cuaresmal y día de penitencia, eran como para pensarlo. Claro, la penitencia vino en la goliza, pero la siguiente anécdota es más bien de orden personal, aunque “los resultados no nos favorecieron” (no me atrevo a decir que goliza, pero de que perdimos, perdimos). Y digo que de orden personal, porque ni siquiera hubo la tragazón compensatoria y la penitencia estuvo más dura. Esto me da pena confesarlo y estoy a punto de darme un tope de arrepentimiento en la computadora. Esta vez fue en Caurio de Guadalupe, aunque no estoy seguro si cabalgata de horas de por medio, o rodeo en algún vehículo: Ziquítaro-Epejan-Villa Jiménez-Caurio. No recuerdo si el tentador fue el compañero, o de plano fui yo, lo que tampoco es imposible; el caso es que nos fuimos en el intermedio a la tiendita cercana y pedimos un tequilita para darnos energía. Me salió lo Maradona y lo Pelé, comencé a practicar las chilenas, popularmente palomitas y ¡Paz!, que me falla una, caí de lado y me disloqué el brazo izquierdo. Habría de venir la penitencia, dolorosa, del arreglo del hueso o del músculo dislocado. Fue conducta antideportiva la mía, y aunque le tocó también un dislocamiento al pie izquierdo, en otra ocasión, por fortuna terminó mi ciclo de futbolista cuando me fui a recorrer mundo. De lo contrario, no digo que hubiese terminado en algún estadio, cubierto de honores, pero sí, a como iba mi práctica, en silla de ruedas hubiera sido lo más probable. (Texto de Silviano. Foto de quién sabe)

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NOTA EXTEMPORÁNEA, 54 AÑOS DESPUÉS. Ninguno, que yo sepa, llegamos a participar en un Mundial. Pero bién que nos divertimos, y teniamos nuestro público. Por lo menos nuestras noviecitas, ja. ja y ja.

ZIQUITARO. Los futbolistas de ahora, puesss

Foto de Silviano

Zamora. Real Zamora, líder del Grupo IX, 2010

Foto GUIA

Zamora. Tercera División, dirigiendo Jesús de Anda, 1995

Foto GUIA

Futbolistas en los 50’s

En la cancha, donde ahora es la plaza

En la cancha, donde ahora es la plaza

Cancha de futbol en El Llano

Cancha de futbol en El Llano

Buen lugar de la cancha

En El Llano, salida rumbo a Penjamillo

En El Llano, salida rumbo a Penjamillo