Inicio del ministerio petrino de Francisco, obispo de Roma y Papa. Homilía

SANTA MISA
IMPOSICIÓN DEL PALIO
Y ENTREGA DEL ANILLO DEL PESCADOR
EN EL SOLEMNE INICIO DEL MINISTERIO PETRINO
DEL OBISPO DE ROMA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Plaza de San Pedro
Martes 19 de marzo de 2013
Solemnidad de San José


Galería fotográfica

Queridos hermanos y hermanas

Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático.

Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio;  y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.

Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que «apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza» (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amen.

© Copyright 2013 – Libreria Editrice Vaticana

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Francisco: un Papa que presidirá en la caridad. Leonardo Boff

Francisco: un Papa que presidirá en la caridad 

2013-03-17

 La grave crisis moral que atraviesa todo el cuerpo institucional de la Iglesia ha hecho que el Cónclave eligiese a una persona con autoridad y coraje para hacer reformas profundas en la Curia romana y presidir la Iglesia en la caridad, y menos en la autoridad jurídica debilitando a las Iglesias locales. Fue lo que señaló Francisco en su primera alocución. Si sucede eso, será el Papa del tercer milenio e iniciará una nueva “dinastía” de papas venidos de las periferias de la cristiandad.

La figura del Papa es tal vez el mayor símbolo de lo sagrado en el mundo occidental. Las sociedades que por la secularización exiliaron lo sagrado, la falta de líderes referenciales y la ausencia de la figura del padre como aquel guía, orienta y muestra caminos, concentraron en la figura del Papa estos viejos anhelos humanos, que se podían leer en los rostros de los fieles que estaban en la plaza de San Pedro. En ese espíritu, rompió los protocolos, se sintió como uno más del pueblo, pagó la cuenta de su albergue, fue en un automóvil corriente a la Iglesia de Santa María Mayor y conserva su cruz de hierro.

Para los cristianos es irrenunciable el ministerio de Pedro como aquel que debe «confirmar a los hermanos y hermanas en la fe», según lo dispuesto por el Maestro. Roma, donde están enterrados Pedro y Pablo, fue desde el principio, la referencia de unidad, de ortodoxia y de celo por las demás Iglesias. Esta perspectiva la acogen también otras Iglesias no católicas. El problema es la forma como se ejerce esta función. El Papa León Magno (440-461), en el vacío de poder imperial, tuvo que asumir el gobierno de Roma para enfrentar a los hunos de Atila. Tomó el título de Papa y Sumo Pontífice, que eran del Emperador, e incorporó el estilo de poder imperial, monárquico y centralizado, con sus símbolos, vestimentas y estilo palaciego. Los textos referidos a Pedro, que en Jesús tenían sentido de servicio y de amor, se interpretaron al estilo romano como estricto poder jurídico. Todo culminó con Gregorio VII, que con su Dictatus Papae (la dictadura del Papa) se arrogó para sí los dos poderes, el religioso y el secular. Surgió la gran Institución Total, obstáculo a la libertad de los cristianos y al diálogo con el mundo globalizado.

Este ejercicio absolutista siempre fue cuestionado, sobre todo por los reformadores, pero nunca se suavizó. Como reconocía Juan Pablo II en su documento sobre ecumenismo, este estilo de ejercer la función de Pedro es el mayor obstáculo a la unión de las Iglesias y a su aceptación por los cristianos que vienen de la cultura moderna de los derechos y la democracia. No basta la espectacularización de la fe con grandes eventos para suplir esta deficiencia.

La actual forma monárquica deberá ser reconsiderada a la luz de la intención de Jesús. Será un papado pastoral y no profesoral. El Concilio Vaticano II estableció los instrumentos para ello: el sínodo de los obispos, hasta ahora sólo consultivo, cuando fue pensado para ser deliberativo. Se crearía un órgano consultivo que con el Papa gobernaría la Iglesia. Mediante el Concilio se creó la colegialidad de los obispos, es decir, las conferencias nacionales y continentales tendrían más autonomía para permitir el enraizamiento de la fe en las culturas locales, siempre en comunión con Roma. No es impensable que representantes del Pueblo de Dios, desde cardenales hasta mujeres pudiesen ayudar a elegir un Papa para toda la cristiandad. Es urgente una reforma de la Curia en la línea de la descentralización. Sin duda, lo hará el Papa Francisco. ¿Por qué el Secretariado de las religiones no cristianas no podrían trabajar en Asia? ¿El Dicasterio para la unidad de los cristianos en Ginebra, cerca del Consejo Mundial de las iglesias? ¿El de las misiones en alguna ciudad de África? ¿El de los derechos humanos y la justicia en América Latina?

La Iglesia Católica podría convertirse en una instancia no autoritaria de valores universales, de los derechos humanos, los de la Madre Tierra y de la naturaleza, contra la cultura de consumo y a favor de una sobriedad compartida. La cuestión central no es la Iglesia sino la humanidad y la civilización, que pueden desaparecer. ¿Cómo la Iglesia ayuda a preservarlas? Todo esto es posible y factible, sin renunciar en nada a la esencia de la fe cristiana. Es importante que el Papa Francisco sea un Juan XXIII del Tercer Mundo, un «Papa buono». Sólo así podrá rescatar su credibilidad perdida y ser un faro de espiritualidad y de esperanza para todos.

Padre sólo hay uno, Papa también. Mari Paz López Santos

Padre solo hay uno, Papa también

Posted: 14 marzo, 2013 in ACTUALIDAD
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papa bendecido por el puebloPADRE SOLO HAY UNO, PAPA TAMBIÉN
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 14/03/13.- “No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” (Mt 23,9)… pero Papa, sí.

No pudimos participar en la elección, pero esperar, sí. Fumata blanca: habemus Papam. Y la oración sube como incienso en tu Presencia del corazón de millones de creyentes: habemus Papam.

No pudimos elegir, pero recibir, sí: tenemos Padre, que está en los cielos, y, de nuevo tenemos Papa, acá en la tierra. Se asomó a la ventana, imitando el abrazo de la columnata de Bernini, y presentó su rostro y su figura al mundo. Hubo sonrisas, aplausos, oraciones. Después, su primera despedida; la ventana se cerró y el Papa se adentró en la casa vaticana para iniciar su nueva vida al servicio del don que ha recibido.

¡No cierres la ventana! Deja que permanezca abierta. Di a los de la casa –los hermanos de la curia vaticana– que esa ventana se deja abierta. Al menos esa quede abierta para que el viento del Espíritu entre y ventile las estancias. Que sea tu primera acción y para ellos su primera obediencia. Más tarde, poco a poco, otras habrán de abrirse.

Asómate a esa ventana, siete veces al día, como el orante se asoma al corazón de Dios en el Oficio Divino, y mira al mundo con pasión y compasión. ¡Tantas veces tendrás que salir corriendo por la puerta de San Pedro y atravesar veloz la bella plaza, para salir al encuentro del hijo y de la hija que el mundo dejó sin dignidad; de la familia que ya no encuentra su sitio; del niño y de la niña que arrebataron su infancia, y lo harás profundamente conmovido, echándote al cuello, besando y abrazando (Lc 15,11-32)!

Algunos no estarán de acuerdo, en tu propia casa. Si alguien pretende cerrar la ventana… ¡ponle deberes!… que se asome también y ayude en la acogida, ocupándose de traer traje, anillo, sandalias, un buen plato en la mesa del banquete y música para el baile (Lc 1, 11-32).

Pero para correr hacia quien viene malherido y desprovisto de dignidad hay que soltar lastre. Los Jefes de los Estados no salen corriendo a la puerta de sus palacios o sedes institucionales, utilizan demasiada parafernalia protocolaria al recibir a quien llega.

¿Por dónde empezar en el Vaticano? Sin prisa pero con paso firme quizás fuera conveniente aplicar una buena terapia de sencillez en las formas exteriores y de simplificación en las normas. Pero ya sabemos que lo exterior siempre es fruto de lo interior y no se puede dar lo que no se vive por dentro.

Habrá que recorrer un serio camino de discernimiento eclesial para dejar de ser Estado, con todo lo que ello conlleva, y pasar a ser una Familia-Comunidad de hermanos a nivel universal. Y cuando digo “hermanos”, no lo digo en plan poético e idealista, lo digo reconociendo los dos prototipos de los hermanos de la parábola del Hijo Pródigo (Lc 15,11-32) que, ni uno ni otro eran un dechado de virtudes, más bien eran dos desastres, dos personas que no se reconocían a sí mismos, no sabían quienes eran. Cada uno a su desdichada manera, no se sabía hijo amado. Pero el Padre sí sabía quien era y se expresó con la libertad de quien ama, haciéndose ajeno a la conducta del mundo como decía S. Benito (RB IV, 20), “transgrediendo” las leyes mundanas con una de mayor calado: el Amor.

Al nuevo Papa se le pedirá mejorar la vida de la Iglesia. Seguramente en la mesa del que será su despacho, esperan ser abiertas muchas carpetas con diferentes rótulos, indicando temas pendientes, temas olvidados, temas traspapelados, temas que no se quieren tocar por unos y evitar por otros, temas que asustan, temas que disgustan, temas que preocupan, temas… infinidad de temas.

¿Por dónde empezar?: Encuentro con los POBRES

Ahí están esperando: los pobres, los que no tienen voz o son amenazados si se pronuncian (que le pregunten al obispo Pedro Casaldáliga, que a su edad y enfermo, sigue defendiendo lo que muchos quieren que no se defienda). Los que son invisibles para las sociedades ricas y los “nuevos pobres” de los países del “ex-estado del bienestar” que están sufriendo las consecuencias de un sistema económico deshumanizado, que olvida a la persona por el beneficio desmedido y repartido entre unos pocos.

Ponga la política vaticana en primera línea de actuación lo que ya dejó dicho el Concilio Vaticano II: “Demuestren (los obispos) en su enseñanza la preocupación maternal de la Iglesia para con todos los hombres, sean fieles o infieles, con especial amor a los pobres y débiles, a quienes les envió el Señor a evangelizar (“Christus Dominus”, 13).

Evangelizar con amor maternal significa que una madre y un padre (en este caso, la Iglesia) además de dar de comer, han de defender de la injusticia a sus hijos, por puro instinto natural y evangélico. La opción por los pobres permanece en estado de letargo desde arriba, pero desde abajo está viva en el recuerdo de quienes se comprometieron con ellos: Monseñor Romero, Ellacuría y sus compañeros, Elder Cámara, Samuel Ruiz y tantos otros.

Acercarse al pobre es muy bueno porque, a no ser que haya una huida para no ver esa realidad, te pone delante de todo lo que te sobra. Y aunque no sea de golpe, se puede ir avanzando hacia un despojamiento de carga innecesaria. Por eso, desde arriba de la Iglesia, sería muy beneficioso, casi un poco egoísta, pues tantos detalles de opulencia empezarían a caer a nivel ropajes, infraestructura, servicio, etc. y sería un primer signo sencillo y silencioso de que algo está cambiando.

¿Por dónde seguir?: Encuentro con los LAICOS

Llega la hora y, realmente, hace mucho que ha llegado, de que los laicos –hombres y mujeres- sean considerados “mayores de edad” en la vida de la Iglesia. No sólo por el trabajo que desempeñan y las tareas que sacan adelante, sino también en la toma de decisiones y responsabilidades.

Es un tema de concepto: ser considerados como iguales, ni más ni menos que un religioso o religiosa, un sacerdote, un obispo, un arzobispo, un cardenal, un monje o una monja… iguales. Eso significa hijos del mismo Dios con tareas diferentes por el Reino, dentro de la misma Iglesia.

¿Por dónde avanzar?: Encuentro con las MUJERES

No estoy abriendo la carpeta con el rótulo “Sacerdocio femenino”, no, todavía no. Eso vendrá después.

Millones de mujeres en el mundo desearían un cambio de mirada en la jerarquía de la Iglesia hacia ellas. Que desapareciera el miedo compulsivo a lo femenino. Jesús no infravaloró ni humilló a las mujeres. Jesús se encontró con ellas, no las obvió como si fueran seres de diferente categoría. Jesús las escuchó, empezando por su madre que fue la primera mujer en su vida y, como toda madre, le impulsó a dar el primer paso: de pequeño y en Caná; hasta la última, María Magdalena, primera en recibir el mensaje de su resurrección y enviada a comunicarlo. Jesús se interesó, ayudó, consoló y dio dignidad a las mujeres de su tiempo, y quedó escrito en las páginas del Evangelio. ¿Por qué todavía seguimos así?

El Padre de la parábola se hubiera conmovido igual si fuera una hija la que volvía a él, y animaría con la misma insistencia a la mayor, indignada por la presencia de su hermana.

Si el nuevo Papa empieza por los pobres va a encontrar por el camino a muchas mujeres, millones, pues en la precariedad, la pobreza, el abandono, la violencia y la injusticia, las mujeres se encuentran en primera línea, y además casi nunca van solas, llevan a su lado, entre las piernas, en el pecho, en los trabajos de campo a la espalda, a sus hijos, de todas las edades. Suelen estar solas o acompañándose unas y otras. Esto sucede en todas la latitudes.

Después, por supuesto, también habrá que hablar del sacerdocio femenino y de las diferencias en la vida religiosa, por ejemplo, de la clausura papal a las monjas, y de tantos temas relacionados con lo femenino.

Para terminar, contaré lo que me animó a escribir sobre la llegada al Vaticano de un nuevo Papa. Es una sencilla historia que me contó una amiga.

Recogió a su nieta de nueve años del colegio y en el coche le preguntó qué tal le había ido en el colegio. La niña le dijo que le habían puesto buenas notas. Luego permaneció en silencio. Al poco le dice a su abuela:

–                      Abuela, te voy a poner un 10.

–                      ¿A mí por qué me vas a poner un 10?

–                      Por lo bien que me sabes escuchar y por las tortillas tan buenas que me haces.

ESCUCHA desde el corazón y los signos de los tiempos y ALIMENTO desde el Amor, estas son dos cosas que me atrevo a pedir al Papa Francisco.

MOSAICO, 28-II-013

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(Benedicto XVI, ahora Papa Emérito. Foto de la red)

Martínez Campos, 28-II-013

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 28 de Febrero.-  ¡DEVERAS QUE LOS acontecimientos estrujan!. Si es que intenta uno, hasta donde le sea posible, interpretarlos, desentrañar su significado, sin quedarse sólo en la anécdota. Lo que es difícil, porque como vivimos en la sociedad del espectáculo, por lo común lo vemos como tal, sea la renuncia de un Papa, o la detención en vistas de un  juicio, de una alta dirigente sindical. Desde luego, dos acontecimientos importantes, el primero de una amplitud planetaria, el segundo más reducido a nuestro entorno, aun cuando también importante por sus implicaciones sociales para nosotros.  DE VERAS QUE el mundo está revuelto y convulso y que por donde quiera mire uno, no le agarra la hebra por ningún lado. Pero la madeja, el enredo, debe tener por dónde agarrarse, porque de lo contrario, ni caso tendría ocuparse de ello. Es bueno a veces agarrarse de la fantasía, para especular, volar y tratar uno de entender algo y, de paso, testimoniar que a pesar de todo, nuestro porvenir es maravilloso. Con  toda modestia pues, lo (la) invito a que lea estos dos trabajos de su servidor, denominados “El Vuelo de la Oruga” y “La oruga endiosada”, que me hicieron favor de publicarme en GUIA, hace años, y que reproduzco en algunos sitios como www.silviano.wordpress.com y www.lapiedadymiregion.wordpress.com. Si le quitamos algo del Narciso que todos llevamos dentro y de la abultada megalomanía que rebosan, a lo mejor puede que encuentre la benevolencia de algún lector. DESPUÉS DE ESTE breviario inmodesto, cambio de frecuencia para decir que  el mundo no sólo se arregla desde la alta política, desde las curias ni desde los tribunales, aun cuando todo ello sirva de mucho, sino también de los esfuerzos callados, persistentes, amorosos, que echan mano de la ciencia para mitigar sufrimientos y humanizarnos.  Este viernes y sábado los médicos deinterface (7)

(INTERFACE, foto proporcionada por la Presidencia Municipal de La Piedad)

INTERFACE, desde California, por 28 años consecutivos atienden a personas con paladar hendido, de nuestra amplia región. Según informó la presidencia municipal, hay más de 200 personas que esperan dicha asistencia médica y son de San Francisco del Rincón y Pénjamo, en Guanajuato; de La Barca y Degollado, en Jalisco; y de Chilchota, Lázaro Cárdenas, Penjamillo, Sahuayo, Yurécuaro y Zacapu en Michoacán. Esos dos días, 35 médicos y personal del organismo altruista, se dedicarán en las instalaciones de la Cruz Roja local, a  atender a los pacientes. Otros datos, son, según la información: “De acuerdo a lo dado a conocer por el Presidente de la Fundación Filantrópica La Piedad, A.C., Armando Saldaña Aguilar, se tienen programadas para este viernes 30 cirugías y para el sábado 59 más entre intervenciones que requieran anestesia local o general, sin embargo, a juicio de los médicos esta cifra puede crecer. El Presidente Municipal, Hugo Anaya Ávila, llegó por la tarde al sitio de las valoraciones para dar la bienvenida a los médicos de INTERFACE y a los pacientes, además, aprovechó para supervisar que tanto pacientes como familiares estuvieran recibiendo la atención y, en su caso, la ayuda en alimentos y alojamiento que se dispuso por parte del Gobierno de La Piedad”. El amor hecho ciencia y técnica, pues. Y como dice el dicho, de aquí en adelante necesitaremos más aquello de “obras son amores y no buenas razones”.  CAMBIO PUES DE frecuencia, para regresar a lo de arriba. Si las autoridades judiciales procesan en justicia, con fundamentos, a una lideresa presumiendo irregularidades, esto sí que está grueso, como se dice regularmente. Las implicaciones del caso, desde luego son políticas, administrativas, sociales, por la relevancia del personaje y la relevancia del sindicato que se considera poderoso. Y las motivaciones de fondo tal vez queden, en los círculos del poder. Y aun cuando el Presidente Peña Nieto no requiera legitimarse, el que sí requiere legitimarse, es el régimen expriista que prohijó al sindicalismo corporativo gracias al cual surgieron liderazgos serviles al sistema y privilegios sin medida para unos  pocos. Tal vez aun cuando no sólo, sea una de las causas de la pobreza de muchos, por la desigualdad que se generó, y ahora se trata de mitigar con cruzadas contra el hambre. Algo queda, de todas maneras. DE MI  IGLESIA, no digo nada. Necesitamos volver “a las fuentes”, como se dice, pero no sólo en el saber y en los textos, sino en el hacer, la práctica de quien cuando su prédica, ni tuvo títulos ni grandes aparatos administrativos. El mundo en convulsión necesita a nuestra Iglesia para su regeneración. Con el respeto a los diversos ámbitos “seculares”, desde luego. Y salud al Papa Benedicto. Y una gran Esperanza de que el próximo Papa sintonice más con este mundo sufriente y con grandes dolores de parto, porque se avecina una nueva era…si no nos destruimos. Es pertinente que agregue al anterior MOSAICO: “Y el último, el 16: “Recordar que al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios, la que nos hará felices, porque esa y no otra, es la piedra filosofal”.

(La Piedad. Santuario Diocesano Señor de la Piedad, desde la plaza. Foto de Silviano)

( www.ziquitaromipueblito.wordpress.com )

MOSAICO, 21-II-013

(La Piedad. Foto de Silviano)

Martínez Campos, 21/II/013

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

        LA PIEDAD, 21 de Febrero.- POR LO COMÚN, muchos somos torpes a la hora de presentar una condolencia por alguien cercano, en la amistad o en el trato. Y a lo más que llega uno, ante las fronteras del misterio, es a decir algo así como se nos fue, o se nos adelantó, o descanse en paz. Claro, desde la confesión cristiana, el sacerdote, o el ministro, habrá de proponernos, a familiares y asistentes al rito de despedida, a la misa pues en el caso de los católicos, la Esperanza de que el finado (así decimos también), sigue viviendo. A mi me gusta, a manera de oración, en lugar del descanse en paz, pensar el gracias por su resurrección. GRACIAS, PUES, POR la resurrección de doña Trina, la buena vecina y espero poder asistir un poquito más tarde, pero en esta mañanita, a la misa de cuerpo presente (también así se dice aún), en el templo de El Carmen, en vivo y en directo, pues. Mientras, mis condolencias a don José, a Mari (Miryam), a Pepe, a Jorge y demás familiares y cambio de frecuencia para regresar a ella un poco más adelante. EL MUNDO SE va construyendo, o reconstruyendo en su caso, con sufrires (sufrimiento), esfuerzos, utopías y sueños. Y desde lo grande y desde lo pequeño, para emplear las expresiones no por manoseadas, menos verdaderas. Y desde abajo, en la pequeña comunidad, hasta la “comunidad” (comunidad en proceso) mundial. Y desde los poderes del pueblo, demagogias aparte, hasta los poderes reales planetarios, eso que ni qué, y si no a la buena, por consenso, a la “mala”, por presión de los acontecimientos. Lo vemos todos los días. EN EL NIVEL municipal y digo lo que nos dicen y quien lo dude que lo verifique “in situ”, habrá una segunda planta de tratamiento de aguas negras en lo que de río Lerma queda en La Piedad. El SAPAS, el sistema de agua potable, ya inició los trabajos respectivos, en las inmediaciones de la comunidad de El Cuitzillo. Bien hecho, aun cuando no debe olvidar uno que los problemas nos sobrepasan en niveles, porque las aguas y el entorno, están contaminados desde donde nace, hasta donde muere, supongo, el famoso río (y muchos ríos de México y del mundo y no es ningún consuelo mencionarlo).. LAS VIRTUALIDADES DE las computadoras son formidables, pero no está por demás cultivar el arte popular de las manualidades, entre las juventudes. Y en eso de las artesanías, las etnias son maestras en ese arte, por lo demás con su dimensión utilitaria, cual debe. Así es de que   “Se llevó a cabo, la segunda edición del concurso “Expresa tu Sentimientos” mismo que organiza el Gobierno de La Piedad, que preside el alcalde Hugo Anaya Ávila,  a través del Instituto de la Juventud Piedadense (INJUP) , que dirige  Juan Andrés Rodríguez Ramírez, y donde participaron más de 30 adolescentes entre 12 y 15 años exponiendo manualidades realizadas por ellos para conmemorar de manera creativa el día del amor y la amistad”. GRANDES DEBIERON SER los penares de la hermana Ma. Trinidad Melgoza Valerio. Por mucho tiempo Lupita la auxilió con las necesarias inyecciones. Y en sus días terminales, doña Trina congregó a familiares y vecinos en los rezos del rosario…electrónico. Algún familiar en Estados Unidos, coordinaba la comunicación celular y desde allá, y desde aquí, y desde comunidades, se enlazaban al rezo mediante celulares. La comunidad orante, aprovechando las formidables tecnologías para testificar en los hechos, que Dios Llega al Hombre y para Él no hay barreras, porque también es Soberano en las ondas y dentro de las ondas, donde se pierden las nociones de tiempo y de espacio. AUN CUANDO EN vivo y en directo sea más vital la misa comunitaria, para allegarse uno a las fronteras del misterio que le rodea, cualquier “truco” es bueno. De vez en cuando descuelgo de la pared un artículo, enmicado, del padre Samuel Bernardo Lemus (El Universal, 3-II-1988), que se titula, “La Piedra Filosofal”. El padre comienza por hacer referencia al escritor griego Kazantzaki, y a su concepción de la espiritualidad vital, cósmica, de San Francisco de Asís, que encontró la Piedra Filosofal. Y el padre Lemus enumera 16 trucos para encontrar La Piedra, y los desglosa en su significado: tener un gran ideal, tener fe en el futuro y confianza en la vida; tomar y vivir la decisión de pensar más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras que tendremos qué cruzar; creer descaradamente en el prójimo; dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios; amar sin preguntarse si nos lo agradecerán; despertarse cada mañana como recién nacidos; sonreir aunque no tengamos ganas; aprender de los niños, aprender de los santos; dar tiempo al tiempo sabiendo que las frutas maduran lentamente; no ser demasiado ambiciosos, poco, pero apasionadamente; recordar a diario que tenemos alma y también a ella hay qué alimentarla; hacer, si se puede, un trabajo que amamos o al menos amar lo que tenemos qué hacer; descubrir que casi siempre los disgustos son mayores que los motivos que los causan; creer en algo muy en serio y luchar en ello sin cansarnos. Y el último, el 16: “Recordar que al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios, la que nos hará felices, porque esa y no otra, es la piedra filosofal”. (www.lapiedadymiregiondos.wordpress.com).

El rescate de la categoría “espíritu”. Leonardo Boff

El rescate de la categoría «espíritu»

2013-02-18

En la cultura de hoy, la palabra “espíritu” está desvalorizada en dos frentes: en la cultura letrada y en la cultura popular.

En la cultura letrada dominante “espíritu” es lo que se opone a la materia. La materia sabemos más o menos lo que es, ya que puede ser medida, pesada, manipulada y transformada, mientras que el “espíritu” cae en el campo de lo intangible, indefinido, y hasta nebuloso. La materia es la palabra-fuente de los valores axiales de la experiencia humana de los últimos siglos. La ciencia moderna se ha construido sobre la investigación y el dominio de la materia. Ha penetrado hasta sus últimas dimensiones, las partículas elementales, hasta el campo de Higgs en el que se habría dado la primera condensación de la energía originaria en materia: los tan buscados bosones y hadrones y la  llamada “partícula de Dios”. Einstein demostró que la materia y la energía son equivalentes. La materia no existe. Es  energía  altamente condensada y un campo riquísimo de interacciones.

Los valores espirituales en el sentido moderno convencional, se sitúan en la superestructura y no caben en los esquemas científicos. Su lugar es el mundo de la subjetividad, entregado a la discreción de cada uno o de los grupos religiosos. Expresándolo de una manera un tanto grotesca, pero no demasiado, podemos decir con José Comblin, gran especialista en el tema: «Cuando se habla de “valores espirituales “, todo el mundo piensa que está hablando un burgués en una reunión de los Rotarios o del Club de Leones después de una copiosa cena regada con buenos vinos y a base de comida fina. Para el pueblo en general, “valores espirituales” equivale a “palabras bonitas pero vacías”. O pertenece al repertorio del discurso eclesiástico moralizante, espiritualizante y en relación hostil con el mundo moderno.

Como resultado de ello, la expresión “valores espirituales” aparece con más frecuencia en los labios de los sacerdotes y obispos de tendencia conservadora. De ellos es común escuchar que la crisis del mundo contemporáneo se encuentra fundamentalmente en el abandono del mundo espiritual: la no asistencia a misa o cualquier otra referencia explícita a la Iglesia jerárquica.

Pero con los escándalos de los últimos tiempos, con los sacerdotes pedófilos y con los escándalos financieros vinculados al Banco Vaticano, el discurso oficial de los “valores espirituales” se ha devaluado. No ha perdido su valor, pero la entidad oficial que los anuncia tiene muy poca audiencia.

En la cultura popular, la palabra “espíritu” tiene gran validez. Traduce cierta concepción mágica del mundo en contra de la racionalidad aprendida en la escuela. Para gran parte del pueblo, especialmente los influidos por la cultura afrobrasileña e indígena, el mundo está habitado por espíritus buenos y malos que afectan a las diferentes situaciones de la vida, como la salud y la enfermedad, la vida afectiva, los éxitos y los fracasos, la buena o la mala suerte. El espiritismo ha codificado esta visión del mundo por la vía de la reencarnación. Cuenta con más seguidores de los que se piensa.

Sin embargo, en las últimas décadas nos hemos dado cuenta de que la racionalidad excesiva en todos los ámbitos y el consumismo exacerbado generan saturación existencial y también mucha decepción. La felicidad no está en la materialidad de las cosas, sino en las dimensiones relacionadas con el corazón, el afecto, las relaciones de amor, de solidaridad y de compasión.

Por todas partes se buscan experiencias espirituales nuevas, es decir, sentidos de vida que van más allá de los intereses inmediatos y de la lucha diaria por la vida. Ellos abren una perspectiva de esperanza y luz en medio del mercado de ideas y propuestas convencionales, difundidas por los medios de comunicación y también por las llamadas “instituciones de sentido” que son las religiones, las iglesias y las filosofías de vida. Han adquirido fuerza a través de los programas de televisión y de los grandes shows religiosos que obedecen a la lógica del espectáculo masivo y que, por eso mismo, se desvían del carácter reverente y sagrado de toda religiosidad. En una sociedad de mercado, la religión y la espiritualidad se han convertido en mercancías disponibles para el consumo general. Y producen un montón de dinero.

No obstante esta mercantilización de lo religioso, el mundo espiritual ha empezado a incrementar su fascinación aunque, la mayoría de las veces, en forma de esoterismo y de literatura de autoayuda. Aún así, ha abierto una brecha en el mundo profano y en el carácter gris de la sociedad de masa. En los medios cristianos han surgido las Iglesias pentecostales, los movimientos carismáticos y la centralidad de la figura del Espíritu Santo.

Estos fenómenos suponen un rescate de la categoría “espíritu” en un sentido positivo e incluso anti-sistémico. El “espíritu” es una referencia consistente y ya no está colocado bajo sospecha por la crítica de la modernidad que sólo aceptaba lo que pasaba por el tamiz de la razón. Pero la razón no lo es todo, ni lo explica todo. Hay lo arracional y lo irracional. En los seres humanos hay el universo de la pasión, del afecto y del sentimiento que se expresa mediante la inteligencia emocional y cordial. El espíritu no rechaza la razón, antes bien, la necesita. Pero va más allá, englobándola en un nivel superior que tiene que ver con la inteligencia, la contemplación y el sentido superior de la vida y de la historia. En términos de la nueva cosmología él sería tan ancestral como el universo, éste también portador de espíritu. ¿La era del espíritu?

Del autor: Fuego del cielo: el Espíritu Santo en el universo, en la humanidad, en las Iglesias y religiones, que será publicado próximamente por la Editorial Vozes.

El legado de la crisis actual: revisar y reinventar conceptos. Leonardo Boff

El legado de la crisis actual: 

revisar y reinventar conceptos 

2013-02-08

Alimento la convicción, compartida por otros analistas, de que la  crisis sistémica actual nos dejará como legado y desafío la urgencia de  repensar nuestra relación con la Tierra, con los modos de producción y  consumo, de reinventar una forma de gobernanza global y una convivencia  que incluya a todos en la única y misma Casa Común. Para esto es forzoso revisar conceptos-clave, que como una brújula indican un nuevo norte.  Buena parte de la crisis actual se deriva de premisas falsas.

El primer concepto a revisar es el de desarrollo. En la práctica  se identifica con el crecimiento material, expresado por el PIB. Su  dinámica consiste en ser el mayor posible, lo que implica explotación  despiadada de la naturaleza y la generación de grandes desigualdades  nacionales y mundiales. Es importante abandonar esta comprensión  cuantitativa y asumir la cualitativa; en ésta el desarrollo es bien  definido por Amartya Sen (premio Nobel) como «el proceso de expansión de las libertades sustantivas», es decir, la ampliación de las  oportunidades de modelar la propia vida y darle un sentido que valga la  pena. El crecimiento es imprescindible, pues es de la lógica de todo ser vivo, pero solo es bueno a partir de las interdependencias de las redes de la vida que garantizan la biodiversidad. En vez de  crecimiento/desarrollo deberíamos pensar en una redistribución de lo que ya fue acumulado.

El segundo es el manipulado concepto de sostenibilidad, que, en  el sistema vigente, es inalcanzable. En su lugar deberíamos introducir  la temática, ya aprobada por la ONU, de los derechos de la Tierra y de  la naturaleza. Si los respetásemos, tendríamos garantizada la  sostenibilidad, fruto de habernos ajustado a la lógica de la vida.

El tercero es el del medio ambiente. El medio ambiente no existe, lo que existe es el ambiente entero, en el cual todos conviven y se  interconectan todos los seres. En vez de medio ambiente sería mejor que  usásemos la expresión de la Carta de la Tierra: comunidad de vida. Todos los seres vivos poseemos el mismo código genético de base, por  eso todos somos parientes entre sí: una real comunidad vital. Esta  mirada nos llevaría a tener respeto por cada ser, pues tiene valor en sí mismo más allá del uso por el ser humano.

El cuarto concepto es el de Tierra. Es importante superar la  visión pobre de la modernidad que la ve sólo como una realidad extensa y sin inteligencia. La ciencia contemporánea ha mostrado, y esto ya ha  sido incluido hasta en los manuales de ecología, que la Tierra no sólo  tiene vida sobre ella, sino que ella misma está viva: es un  superorganismo, Gaia, que articula lo físico, lo químico y las energías  terrenas y cósmicas para producir y reproducir siempre vida. El 22 de  abril de 2010 la ONU aprobó la denominación de Madre Tierra. Esta nueva  mirada, nos llevaría a redefinir nuestra relación con ella, ya no más de explotación sino de uso racional y respeto. Una madre ni se vende ni se compra, se respeta y se ama. Así debe ser con la Madre Tierra.

El quinto concepto es el del ser humano. Este en la modernidad ha sido pensado como desligado de la naturaleza, fuera y encima de Ella,  haciéndolo su «dueño y señor» (Descartes). Hoy el ser humano se está  insertando en la naturaleza y en el universo como aquella porción de la  Tierra que siente, piensa, ama y venera. Esta perspectiva nos lleva a  asumir nuestra responsabilidad par con el destino de la Madre Tierra y  de sus hijos e hijas, sientiéndonos cuidadores y guardianes de este  bello, pequeño y amenazado planeta.

El sexto concepto es el de espiritualidad. Ésta ha sido  acantonada en las religiones, cuando es la dimensión de lo profundo  humano universal. La espiritualidad surge cuando la conciencia se  percibe como parte del Todo e intuye cada ser y todo el universo  sustentados y penetrados por una fuerza poderosa y amorosa: aquel Abismo de energía, generador de todo ser. Es posible captar el eslabón  misterioso que liga y religa todas las cosas, formando un cosmos y no un caos. La espiritualidad nos confiere un sentimiento de veneración por  la grandeza del universo y nos llena de autoestima por poder admirar,  gozar y celebrar todas las cosas.

Mucho tenemos que cambiar todavía para que todo esto se vuelva parte de  la conciencia colectiva. Pero es lo que debe ser. Y lo que debe ser  tiene fuerza de realización.