MOSAICO, 26–II–09

Martínez Campos, 26/II/09
MOSAICO

MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 26 de Febrero.- LA INFANCIA ES, desde luego, la edad de la inocencia. Pero en todo caso, será cosa de ver dónde comienza la frontera entre la picardía y la malicia. Entre la necesidad de afirmarse y la pretensión de ser el centro de atención por sobre sus celosos competidores. Será que el infante no está dominado por el ansia de poder y, si acaso, sueña en ser el superpoder, si es del Universo mejor. Y sus apetitos de conquista si acaso se concretan a tener el plato más abundante a la hora de la hora, el juguete más envidiable que haga caérsele la baba (de admiración) al de enfrente, o de plano presumir a su papá como el mejor del mundo. EN TODO CASO, la vida del niño rural de antes era más simple, en contacto con los calores y los humores del suelo, el mundo maravilloso, multiforme y colorido de las yerbas, arbustos, árboles y pastizales ; el palpitar constante de los bichos parlantes del terreno, o el parpadeo amoroso de las estrellas en noche esplendorosa. Complica un poco el idilio campirano con lo viviente, el hecho de que se sospecha estrecha relación entre el apareamiento no tan terso entre burros y burras, caballos y yeguas y cuanto mamífero ronde por los corrales o potreros, y el nacimiento, meses después, del endeble animalito, del cachorrito. Y ¡hay señor!, qué lenguaje como para dejar perplejos a los de la academia y qué travesuras como para dejar desarmados a los moralistas. ESOS MORALISTAS (o pedagogos) QUE luego, en el colegio, proponían de modelos para la juventud a los jóvenes Juan Bergman, que ni siquiera miraba los morillos de su celda, al angelical Luis Gonzaga, arrepentidísimo de haberle hurtado un poco de pólvora a su padre militar; o al jovial, transparente, Domingo Savio, discípulo del no menos jovial, transparente y poseído por la bondad de la vida, don Juan Bosco. DIGO TODO ESTO porque, la mera verdad, somos tributarios del pasado, o dicho más claramente, estamos condicionados por toda una cultura. En mi caso, me siento orgulloso de mi formación. He tratado de afirmarme asegurándome que nací cristiano y moriré cristiano. Nací católico, y moriré católico. Orgulloso, pues, con respeto a otras muchas tradiciones, de la riquísima tradición heredada. RECUERDO EN LA Escuela de Periodismo (“Carlos Septién García”) cómo el maestro de legislación periodística, encargó un trabajo comparativo entre la Encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII y las garantías individuales de nuestra Constitución. La misma tradición, el mismo fondo humanista cristiano en Occidente. Las diferencias, tal vez, estén en el concepto que se tenga de la propiedad y del ejercicio del poder. HABRIA DE VERSE si los actuales enconos, entre nosotros, no se deben a que, en la lucha por el poder, negamos nuestro mismo pasado y descargamos rencores y fobias en los otros, para negar nuestras propias limitaciones. Tal vez se olvide que el régimen autoritario que hemos padecido nació de la facción triunfante de la Revolución Mexicana, que dejó mucho bien para México, pero también corrupción, cacicazgos feroces (aquí mismo en nuestra región) y una inequidad innegable. O que nuestras izquierdas, perseguidas antes, semillas de luchadores– mártires, forjadoras de personalidades entregadas al prójimo en la lucha socio-política e ideológica, también heredaron el autoritarismo del régimen que está feneciendo aquí, o la influencia del régimen que feneció allá, el 91. O que las denominadas derechas por los opositores, me refiero a las del poder, también, como se dice, heredaron una concepción angelical de la vida, y una generosidad a toda prueba en muchos ,y dieron mártires (testigos) cívicos al por mayor, pero no supieron desprenderse de sus compromisos con los patrocinadores. Y TODOS, TODOS, al ataque contra el IFE y sus consejeros nacionales porque hicieron realidad una disposición legal y se aumentaron el sueldo. Pues que se lo bajen por impolíticos, aun cuando esté autorizado, pero también los señores diputados y los señores ministros y los señores políticos todos de alto nivel y los señores empresarios y los otros ministros de los rangos sociales, que rebajen sus sueldazos. EN LOS ESTADOS Unidos, su presidente Barack Obama pronunció un discurso formidable, visto desde la óptica de la oratoria. Para animar a sus conciudadanos y nadie esperaba se erigiera en presidente del mundo y su verbo estuvo centrado en defender el nacionalismo de su país, considerando que aún podrá ser el líder del mundo. Será o no, pero el mundo globalizado ya no admitirá hegemonías de ningún imperio. Aún así, su discurso también fue autocrítico y con todo lo que anunció, dentro de las reglas de su sociedad, de todas maneras revolverá todo. DE PRONTO, NO es desestimable la orientación del presidente norteamericano. Los analistas nos desmenuzarán los pros y los contras. El presidente Obama, afirmó haber aprendido también en su vida, que la esperanza se encuentra en lugares poco probables y la inspiración proviene no de quienes son más poderosos o célebres, sino de los sueños y las aspiraciones de los estadounidenses que no tienen nada de comunes y corrientes. Y mencionó tres ejemplos de iniciativa y generosidad de ciudadanos, en un país individualista, no tan comunes y corrientes. O sea, que siempre hay salidas, desde lo grande y desde lo pequeño. Sólo que a lo grande, sin disminuir su influencia, el eco es más espectacular. Pero ya sabemos que también cuentan los vuelos de las mariposas en las praderas. (www.ziquitaro.zoomshare.com; http://www.lapiedadymiregion.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

Valeria, Carla Y Juan Pablo

Hijos de Maribel Ruíz Alvarez

Hijos de Maribel Ruíz Alvarez

Alicia Alvarez Martínez y su esposo Salvador Lerma

En Celaya, Gto.

En Celaya, Gto.

Maribel Ruiz Alvarez

En Guadalajara

En Guadalajara

Ma. Guadalupe Campos Espinoza, Josefina Campos Espinoza y don Raúl Campos Alvarez (+)

Ma. Guadalupe Campos Espinoza, Josefina Campos Espinoza y don Raúl Campos Alvarez (+)

El brindis de Juan Manuel Campos Espinoza

Junto a él, su esposa Ma. Carmen Martínez Bravo

Junto a él, su esposa Ma. Carmen Martínez Bravo

El festejo infantil reunió a la familia Campos Espinoza

Con la presencia de don Raúl Campos Alvarez (+), el patriarca de la familia

Con la presencia de don Raúl Campos Alvarez (+), el patriarca de la familia