Plantíos en Penjamillo y al fondo, Cerro del Metate, en día medio nublado

Plantíos en Penjamillo y al fondo Cerro del Metate, en día medio nublado Foto smc

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Por lo visto, nada perturba el almuerzo

Por lo visto, nada perturba el almuerzo Foto SMC

Presa, sabino y al fondo El Potrerillo

Presa, sabino y al fondo El Potrerillo

Puerta de golpe, instalada por don Vicente Martínez del Río (+1954)

De mezquite, tablas planas y lisas. Difícil saber quién la hizo. Por aquellos tiempos, antes de que llegara la herrería por estos lugares, el trabajo artesanal, en mezquite, o en palodulce, producía puertas, ventana y herramientas de labranza. Don Pachito Martínez y don Benito Nájar (¿Nájera?) eran maestros en ello y las puertas de golpe de antes, eran en parte obra de ellos y de otros hábiles artesanos del lugar. (Foto de Silviano)

Rincón de La Correa, desfogue del arroyo del Chorro, ahora canalizado a su paso por cercanías de la plaza

Rincón de La Correa

Puerta de golpe, de mezquite

Puerta de golpe, de mezquite Desde la rama paterna. Al fondo, el mezquite, el añoso mezquite, viejo, de la tercera edad ( de sabrosos, carnosos y abundantes mezquites durante su juventud) y sacramento de la vida familiar. Desde el tiempo de don Vicente Martínez, fue sombra para alguna fiesta. Con don Chon Martínez, fue cobijo de regocijos, testigo de penas, tapanco para rastrojo y campanario cuando el viejo templo fue vencido por el tiempo. Sus ramas veían con regocijo a mamá Petrita y luego a mamá Benita y su fronda crecía, alimentada por los gritos de la chiquillería, al paso de las generaciones. Bajo él cantaron y danzaron, echando mano del formato del Matarililirilón, Gabrielita, Flavia y Miryam, el “cabudedos, cabudedos, cabudedos, los mecates, los mecates, los mecates, sanisani, sanisani, sanisantes “. Y por allí pasearon y jugaron Chel, Irma, Tere, Martín, Amadito, Gil, René, Martín, Mario, Javi, Lalo, Mando, Orlando, Alfredito, Gaby, Flavia, Miry, Emmanuel, Miguel. Y Sergio, Ana, Pati, Chente, Jorge, Arturo, Pancho, Mani, Susanita.Normita, Adrianita y tantas otras caritas de lunas redonditas. Y el mezquite guardó en su memoria el sabio silencio de Mariquita, la transparente cacajada de Pachito, la sonrisa de Chepa y el amor, las penas y las lágrimas de la que también fue casa del sufrimiento. Roque, Petrita, Rosita, Lucha, Chela, Coca y la Sufriente Sarita y los recuerdos y añoranzas de quien con esto rinde homenaje también al viejo mezquite, pródigo en su sombra, pero también desde luego en sus sabrosas vainas.Y por aquí pasaron también Pina, Gil, Javier, Jesús, José, Amado, Lupita, y porque fue el mezquite sacramento de la vida, también se regocijó con los innúmeros visitantes, a lo largo de los años, de apellidos cercanos o no. Y fue testigo de llantos y sufrires durante la partida de Petrita, la abuela, Chente el abuelo y de Chon y de Benita y de Roque, el amiguero, sonriente y dicharachero quien supo sembrar amistades y cosechar amores. (smc). Nota: si alguien de la familia cercana nota una omisión, de seguro fue inadvertida. Favor de hacérmelo ver.

Región de Penjamillo y a la izquierda, al fondo, zona de Ziquítaro

Región de Penjamillo y a la izquierda, al fondo, zona de Ziquítaro