PADRES DE MÁS DE CUATRO. Silviano Matínez Campos

PADRES DE MÁS DE CUATRO. Silviano Martínez Campos

Publicado el junio 15, 2012 por silviano  | Editar

PADRES DE MÁS DE CUATRO. Silviano Martínez Campos

Publicado el junio 13, 2012 por silviano  | Editar

(De EL TALLER, de la Enciclopedia Libre

Universal en Español). Fotos del recuerdo, de

Silviano.

FANT.27.- PADRES DE MAS DE CUATRO

Martínez Campos, 10/III/96                                

GUIA

[editar] PADRES DE MAS DE CUATRO

Silviano Martínez Campos

“Soy padre de más de 4”, es una expresión popular, entre nosotros, para dar a entender un sentimiento de afirmación que muchas veces raya en la actitud dominadora que llamamos machismo.

“Soy tu padre”, se decía antes, por lo menos entre niños y adolescentes, para dar a entender un cierto ascendiente o una cierta dominación, por lo menos en las querellas un tanto en broma, un tanto en serio, que se dan entre gente menuda.

Y había una canción mas o menos insultante, aunque nadie se escandalizaba por ella puesto que hasta se tocaba en público, la cual giraba en torno al personaje central, el chivo padre, que como todo campesino sabe, es el que encabeza la chivada.

Pero a la protección del padre acudían y acuden los niños pequeños como recurso de defensa cuando no se puede más en sus pequeños pleitos callejeros y esgrimen la consiguiente amenaza: “Le voy a decir a mi papá”.

O cuando se trata de presumir, dicen: mi papá es esto (y sigue la letanía de títulos y cualidades) o mi papá tiene esto ( y sigue la lista de posesiones que desde luego el otro no tiene). Es una nececesidad de asegurarse, en el apoyo del padre propio y a costa del ajeno.

Cuántas consideraciones podrían hacerse con motivo del Día del Padre, festividad realmente nueva, aunque matizada de mercantilismo para balancear la más tradicional y mayormente arraigada del Día de la Madre.

“Pa” y “ma” parecen ser en muchas partes primeros balbuceos de los infantes cuando comienzan a hablar y, según los estudiosos, en por lo menos algunos de los idiomas de nuestra área cultural, es el origen de la palabra padre.

Plantean también los estudiosos como posibilidad el que en una época lejana de la historia hubiera dominado la madre, en lo que se llamó matriarcado, etapa posteriormente sustituida por la del patriarcado, que lleva milenios.

Pero si las mujeres se ponen listas y continúan minando las concepciones vigentes del patriarcado, puede que dicha era no dure mucho. Cuál pudiera ser la direccón que tomen las cosas, nadie sabe; pero tal vez una solución intermedia sea que lleguemos al dominio del hijo, que en muchos casos y familias ya está vigente. COMIENZAN LAS DIFICULTADES

Pobrecitos padres, cuando no les llueve les llovizna. En una actitud conmiserativa hacia ellos, habría qué considerar el oficio de padre ahora como el más difícil.

Comenzando por los padres solteros muy jóvenes, que pican y corren y, aun cuando no son muchos, los hay. Porque es una verdadera lástima que dejen embarazada a la muchacha y luego no acepten su paternidad. Pero nadie les enseñó a ser padres a edad temprana.

O los padres que sin ser solteros, por azares del destino o a resultas de “una metida de pata”, llegan al matrimonio jóvenes y cuando menos lo espean ya son padres de, ahora sí, más de 4. Cuando al lado de ellos hay a su vez unos padres amorosos y solidarios, no hay problema. Pero cuando se les deja solos a los pobres, ¡Cuántas penalidades!.

A los padres a quienes sin ser muy “chavos” ni muy viejos, los tiempos les han movido el tapete. Nos enseñaron a ser padres de otra manera, con el ejemplo a veces autoritario, a veces complaciente, a veces débil, pero funcionaba.

Mas se vino el gran cambio en nuestro entorno, y ahora parece que las cosas no funcionan. Claro, cuando quiere uno que marchen bien, porque habrá alguien a quien le sea indiferente siquiera que funcionen.

Sin embargo, los padres más atribulados deben ser los de mayor edad, digamos los ancianos. Muchos creen que a ellos de plano se les pasó el tren. Que ya no sirven par nada y aun cuando no tengan ya hijos en edad de crianza, continúan como padres para sus nietos pero ya nadie los toma en cuenta.

Sí señor, se acabó el tiempo en que el anciano era considerado un guía para la familia y una especie de patriarca. Lo que decía era mandato para la familia, pero ahora hasta los nietos lo corrigen y le dicen: “No abuelito, ya no es así, eso era en sus tiempos”.

Una categoría de padres merece especial tolerancia: los padres autoritarios, dominadores y represivos que tenían (o tienen si aún los hay) al hijo como propiedad. Por ellos sí los tiempos pasaron de noche, ya que ignoraban o ignoran que el hijo también tiene derechos y, aun cuando esté obligado al respeto, al amor, no está obligado a la sumisión abyecta, autodestructiva. Y la falta de sumisión es lo que más lastima a los padres autoritarios y por ello sufren cuando el hijo se defiende. Algo incomprensible para dichos padres, por eso merecen tolerancia.

PERO HAY DE PADRES A PADRES

De todas maneras, es muy padre ser padre. Es toda una bendición el haber recibido el don de la paternidad, el ser instrumentos para que la fuerza creadora del Universo se manifestara en un nuevo ser. Pero también es un aprendizaje ser padre. El comenzar una vida de experiencia novedosa e ir creciendo como padre junto con el hijo y al mismo tiempo ir descubriendo que de alguna manera vas reproduciéndote en él, en lo más noble que hay en ti pero ¡Ay!, a veces también en tus defectitos o defectotes.

El don de la paternidad biológica tal vez no se dé a todos. Y el don de la paternidad espiritual en sus máximas expresiones, tampoco. Pero todos podemos ser padres de más de 4 en el don de humanidad, lo que también es una bendición. Es gratificante ser un padre así, en una paternidad que, ésta sí, puede comenzar desde joven y prolongarse durante toda la vida.

Padre de un pensamiento que sirva para que otro prójimo a su vez encuentre la mejor manera de vivir. Padre de una actitud que a su vez haga ver al otro que la vida vale la pena, aun cuando a veces se manifieste en forma trágica.

Padre de una iniciativa, grande o pequeña, que permita activar voluntades para que las cosas mejoren, en la familia, en la sociedad y en el mundo. Padre de un sueño, que facilite a quienes te rodean, captar la diferencia entre lo que realmente vale y lo que aun cuando útil, es transitorio. Padre de un ideal compartido, que te permita no perder los estribos en medio del vendaval de los tiempos postrimeros del siglo y del milenio.

Y por encima de todo, paternal (aunque no paternalista) porque trates de ver con tolerancia la miseria ajena y en lo que puedas remediarla, porque después de todo hay alguna coincidencia de la propia limitación.

Aun cuando haya padres irresponsables, dominantes, autoritarios, más que por maldad por inercia y atavismos sociales, nunca deja de estar vigente la sabiduría tradicional que invita a respetarlos y amarlos. Esa sabiduría que conservan muchos padres ancianos, aparentemente inútiles, pero que de alguna manera calladamente conservan la savia de la vida.

En medio de una humanidad en dificultades, donde está faltando la verdadera fraternidad (no sólo la escrita en los textos), la verdadera maternadad (no sólo la de las celebraciones), la verdadera paternidad bien podría contribuir a nulificar la mentalidad de que “cada quien se rasque con sus uñas”, porque de ser así algunos las tienen más grandes y hacen mayores alborotos, como en el caso de los violentos.

Un espíritu abierto no tiene por qué temer la vorágine de los cambios que nos envuelven, mismos que al parecer no significan otra cosa que una metamorfosis o transformación (su significado es el mismo), una recreación, un renacimiento de la especie y con ella tal vez de toda la vida, a pesar de las apariencias en contra.

En ese sentido, los fundamentalismos (querer conservar a toda costa todo como está o estaba), aunque socialmente inadecuados y hasta riesgosos, representan un refugio ante el cambio y tal vez (sin justificarlos) en el llamado período de transición sea una necesidad al servicio del equilibrio mientras se ve más clara la dirección que llevamos.

Para el creyente, la dirección es hacia una Potencia superior, un Misterio de paternidad (o maternidad) que a nuestro modo de ver científico de hombres contemporáneos, causó la gran explosión del Universo y entretegió galaxias, constelaciones, estrellas, planetas y posiblemente vida esparcida por todo el Universo.

A esa Potencia creadora que sobrepasa al Cosmos, a ese “Pantocrator” (Todopoderoso, por Soberano), a esa Presencia Amorosa, los cristianos lo llamamos Padre. Pero como Jesucristo, también lo podemos invocar cariñosa y confiadamente como “Abba” (papá). O sea, dicho a la mexicana: “Papá Diosito”, el que cura (salva) de todas las heridas que podamos causar los padres de la Tierra.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mih., México. VENTANAS, 5—B, 10 de Marzo de 1997) Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web

Copyright   (c) 2007 Silviano   Martínez Campos. Se autoriza la copia, la distribución y la   modificación de este documento bajo los términos de la licencia de   documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que   posteriormente publique la Fundación   del Software Libre (Free Software   Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).Se incluye   una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.
Anuncios

Ziquítaro, fiestas patronales 2012. Verbena popular, II

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

(El castillo, manufacturado por Gracia Maya Campos, Serafín, y familiares, de Jacona)

(Texto y fotos de Silviano Martínez Campos)

Martínez Campos, 17/I/012

GUIA

FIESTA A LA GUADALUPANA

EN ZIQUÍTARO

SilvianoMartínez Campos

ZIQUITARO. Municipio de PENJAMILLO- En el marco de un templo y una plaza embellecidos, profusión de flores, cohetes, banda de música versátil, baile popular y peregrinaciones desde los barrios, se llevó a cabo la fiesta patronal este día 12, en Ziquítaro, una de las comunidades más grandes del municipio.

Aun cuando con menos visitantes de procedencia norteamericana, según opiniones, la fiesta patronal congregó sin embargo a jóvenes y adultos con raíces en esta tenencia del Occidente michoacano.

El templo lucía un nuevo rostro, luego de que el joven párroco Manuel Vázquez Rubio emprendió la obra de construcción de un atrio, original, embellecido con corredores amplios, bancas para el descanso de los fieles y canceles con artísticos vitrales.

La plaza, a su vez, con el piso de sus corredores totalmente renovado, las zonas jardinadas puestas al día, y kiosko y bancas remozadas, luego de que las autoridades locales, encabezadas por el jefe de tenencia saliente J.Trinidad Roa motivaron el interés de los residentes, y sus faenas en casos, para renovar totalmente el jardín.

Profusión de flores y cohetes, pues, como regalo a la Virgen de Guadalupe, la patrona; pero a pesar de esto, habría de afirmar un día antes el párroco Vázquez Rubio, el mejor regalo a la Guadalupana, es revalorar conductas, actitudes y sobre todo la fe.

Y durante la homilía de la misa central del día 12, el presbítero Sergio Guerra, del Seminario de Zamora, habría de subrayar la importancia de la devoción particularmente de la Virgen de Guadalupe, en la historia de México.

TODO AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Pero lo que la Virgen pide ahora a esta comunidad, es lo mismo que pidió a Juan Diego, el hacerle un lugar dentro de sí, y “todo lo que nosotros realicemos, sea precisamente para beneficio de esta comunidad”.

A su vez y luego de terminada la misa, el padre Sotero Fernández, residente en Churintzio y quien era vicario en la parroquia de Penjamillo, hará 56 años cuando se colocó la primera piedra para el templo nuevo, rememoró aquel episodio, recordando que un día antes de aquel 12 de enero, jóvenes ziquitarenses trajeron arena del Cerro del Metate, para afianzar la dicha piedra.

La misa central el día 12, presidida por el padre Sergio Guerra, fue muy concurrida. Sin embargo, se notaba la presencia mayoritaria de personas mayores, contrariamente a la serenata o verbena popular por la noche, donde predominaba la gente joven, muchos de ellos, muchachas y muchachos, hijos de migrantes mexicanos residentes en los Estados Unidos.

El sacerdote zamorano, director espiritual del seminario, recordó que con la Virgen de Guadalupe nace nuestra patria, porque dijo: “ Si nosotros ponemos atención en la imagen, vamos a ver que se trata del rostro de una muchacha mestiza. Tiene sus raíces en la cultura que había aquí en nuestro querido México, desde antes de la Conquista. Y tiene rasgos también de ese otro pueblo que fundido con las raíces indígenas, forma nuestra patria: el pueblo español.”

Recordando su origen, recordamos que ella cundo se presenta a aquel hermano nuestro, Juan Diego, ahora santo, qué es lo que le dice:” veo la situación en la que están”.. Nuestro pueblo en esos momentos sufría mucho. Un pueblo desconcertado, que no sabía qué pasaría con él. Se nos cuenta que J. Diego iba de su tierrra, a México, a oír la Palabra de Dios y ella dijo quiero que me construyan en este lugar un sitio desde donde yo pueda escucharlos, consolarlos.

Tuvieron qué superarse muchas dificultades para que México fuera una comunidad, que unió a diversos pueblos; pero ahora la Virgen nos pide, a esta comunidad, lo mismo que a Juan diego; hazme un lugar en ti, y que todo lo que nosotros realicemos, sea precisamente para beneficio de esta comunidad.

No estamos solos, expresó. Y ante nuestra situación, necesitamos poner en práctica lo que la Santísima Virgen siempre nos eta recordando, que estamos protegidos por ella.

El día 11, la víspera de la fiesta central, el párroco recibió la última peregrinación, correspondiente al barrio de El Mirador. Durante la misa, por la tarde, hizo referencia a que todos los barrios acudieron con mucho entusiasmo, en medio de muchas manifestaciones de fe.

Pero puesto que María es un don, un regalo inestimable de Dios a la humanidad,, el ser humano ha de ser también un regalo inestimable para sus hermanos

Pero para ello, se requiere hacer una revaloración de nuestras vidas, de nuestras actitudes, de nuestros deseos e incluso de nuestra fe.

Seguir a la Virgen María es andar en buenos pasos. Flores, sí, pero hacer que nuestra vida florezca en obras buenas, que seamos un catecismo viviente, o sea que hablemos de Dios con nuestras vidas.

Y el día 12, luego de la misa central, el párroco de Ziquítaro informó a la comunidad presente sobre el balance de entradas y salidas de las donaciones en efectivo, por barrios, de 71, 140 pesos. Y recibido en dólares, 1,867 (24,531 pesos). Todal de entradas, 95,671 pesos. Y gastos, que desglosó en música, cohetes, etcétera, 57,700 pesos. Quedan 37,971 pesos.

MOSAICO, 7–IV–011

Martínez Campos, 7/IV/011

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 7 de Abril.- HARÁ MUCHOS AÑOS, allá cuando a los perros los amarraban con longaniza y no se la comían, según decires de antes, a cualquiera padrecito, es decir cura, lo tenían como el sabelotodo, y aún a los seminaristas o exseminaristas. Sabe de todo, decían. Pero ni entonces ni ahora, nadie lo sabe todo, y creo pocos se la creerán. Aun cuando joven, uno a veces sí se las cree, en algunas dimensiones de la vida. Teóricamente, pues, sabe uno que eso no es cierto, pero no lo vivencia sino hasta que se le ofrece, en el camino de la vida. Por ejemplo, en mi caso, con mis rudimentos de latín y griego y mis informes más bien modestos de cómo andaba la literatura, hube de aceptar mi primer empleo de “mozo”, aseador de oficinas, por no saber escribir a máquina. En mi descargo, debo decir que me fui a una academia y en tres meses me puse al corriente, ayudado de mis elementos mecanográficos aprendidos en el Colegio

Vasco de Quiroga de Penjamillo, allá por los 46, 47. Un honor trabajar en la matriz del mejor banco de México, donde me trataron a todo dar, pero no eran para mí los números y unos once años después regresé, para quedarme, al mundo de la tecleada, y aquí estoy aún, ahora en el mundo maravilloso de la tecnología de la computadora y derivados “enredados”, (en la red, pues). PERO EN CONTRAPARTIDA, sí era cierto que los padrecitos y hasta los seminaristas “sabían de todo”, y eso lo percibían los del gremio de los creyentes. Pero del todo tecnocientífico, y de otras esferas del conocimiento práctico, eran más bien ignorantes. Su saber era, pues, sapiencial. Eran pues herederos (y lo son desde luego, no necesariamente por sus exclusivos méritos), de toda una tradición sabia de siglos y siglos. Y qué dijo usted, amigo (a) pues qué chiste, se soplaban once años en los seminarios. Pues fíjese que no se requieren tantos libros, aunque ayudan. Resulta que esa herencia sapiencial, es común a todos los creyentes de corazón, de cualquier confesión, ya sean clérigos, ya sean laicos. Y será cosa de asumirla como real, como cierta, instrumentarla en sintonía con el mundo globalizado, y nos harán los mandados. Es la herencia de los “viejos”.

CLARO, NO SE trata de abordar al viejito y espetarle de buenas a primeras: oiga don Filogonio, cómo haremos para arreglar la bomba del pozo que nos dejará sin agua si no la arreglamos. Pero don Filogonio les dirá: no muchachos, de eso no sé nada, pero si ustedes se juntan y dejan a un lado apellidos y viejos rencores, podrán juntar dinero, comprar una nueva y saber a dónde llevar la vieja para que la arreglen. Esto y más desde luego que es bueno en el lugarcito en el cual uno está plantado. PERO EN EL mundo globalizado, y en el sentido de globalidad planetaria, parece que irreversible tal proceso, haría falta ir hasta el fondo de la tragedia humana que vivimos aquí, y en toda la redondez de la Tierra. Y penetrar (la sociedad organizada, desde luego) con los viejos valores vigentes, en la entraña de cuanta reunión ocurra, como las relativas al crimen organizado, las relativas a la pacificación del mundo, las relativas al derrumbe de lo realmente viejo por inoperante, pero recuperable por su valor perenne. Las tradiciones pues que conservan las etnias del respeto, amor a lo natural, al árbol, al animalito, a las costumbres sanas (también las hay insanas, desde luego). DECIRLE POR EJEMPLO una vez más a los del consumo masivo de enervantes: los millones de sus adictos lo son en gran parte porque no los satisface su sociedad edonista, que no explica del todo su mundo, por más que sean maravillosas sus máquinas. Y porque mucha riqueza acumulada en bienes o dineros, no es suficiente para dar una razón fundada del existir si se olvidan de quienes ni siquiera disponen para ir al día en el comer. ASÍ QUE LOS viejos, no sólo don Filogonio, sino los viejos (as) en sus tradiciones y usos biofílicos, amantes de la vida heredada y sin idedalizarlos, en armonía relativa en sus comunidadeds (también hay barbaridades heredadas contra la mujer o los críos). Tal vez así, sí, sea posible contarrestar a los poderes de la destrucción y decirle a los que vienen, que vale la pena vivir (título del libro de un obispo neoyorquino, allá por los sesenta). CLARO QUE SON buenas las obras viales, pero de lo que se trataría, sería de no pensar todo con vistas al señor automóvil y sus usuarios y hacer a un lado al peatón, el cual, a la larga logrará que las banquetas sean para él y no toboganes para dejar paso al señor auto a su garage casero. Y que los viejos sean lo mejor atendidos en los servicios públicos, pero ver, y saber, que su soledad (la interna, que es la real), requiere algo más que asistencia social, por lo demás también necesaria. DOS NOTAS, DOS: según comunicado de la presidencia municipal de La Piedad. “ En sesión de ayuntamiento, los integrantes del cabildo aprobaron por unanimidad la modificación del Programa de Obras Anual para la realización de cuatro obras en el municipio que ascienden a más de 13 millones de pesos, de las cuales, una será vialidad nueva, otra será rehabilitación de calle y dos más serán de continuidad a proyectos ya iniciados. Se trata de la aplicación de 3 de millones de pesos municipales parala tercera etapa de la avenida Casto Saldaña, que va desde la Avenida Michoacán hasta el Tecnológico de La Piedad; el monto final en esta obra será de 21 millones de pesos, donde participan el gobierno federal y la asociación “Mariana Trinitaria”.En una supervisión de obra, el edil, Ricardo Guzmán Romero, apreció los avances que se llevan a la fecha…Y en Penjamillo, son atendidas unas 3,500 personas mayores con dificultades en la vista, a quienes se les proporcionan lentes. Esta y otras acciones en favor de los viejos, están a cargo del Dif, que preside la señora Hortensia Hernández, esposa del alcalde Fco Piceno. SUEÑO GUAJIRO, RÚSTICO: Aquel individuo no supo ni de dónde venía tan tremenda advertencia cuando el de la voz le dijo: le vamos a cambiar el código genético. Su confianza permaneció invariable, porque esa expresión metafórica, o acaso real, de provenir del de la voz, no podía ser más que biofílica.

( www. lapiedadymiregion.wordpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

Don Froylán Maya Vargas

Martínez Campos, 17/VII/09

DON FROYLAN MAYA VARGAS
Silviano Martínez Campos

A don Froyla lo recuerdo siempre calmado, ecuánime, abierto a las opiniones, respetuoso de los demás. Esas y otras muchas cualidades, habrán sin duda crecido más en su productiva edad madura. A don Froyla lo entrevisté hará poco más de un año. En esta plática manifiesta una profunda disposición a saber, a enterarse y a opinar sobre lo que lo rodea. Relata lo que ha escuchado, de testimonios, a lo largo de su valiosa vida, sobre el querido pueblito, su Ziquítaro. En ella queda expuesta el alma campesina, su ansia de superación y de paso, una riqueza irrepetible, por original, del habla campirana, el colorido de sus expresiones y la belleza de las construcciones en frases y palabras. Agrego al final un extracto de La Parentela sobre el apellido Maya en Ziquítaro, con la pertinente advertencia de que todos son datos provisionales, en espera de mayor amplitud de datos. Y, a manera de viñetas, pongo junto al texto fotos de él y de su bien cuidado barrio, Los Guanumos, que tomé durante una de mis correrías por nuestro pueblito. Enseguida, pues, la charla con este sabio campesino, don Froyla Maya, a quien acompañó en su vida una no menos valiosa persona, su compañera, siempre afable, siemrpe suave en el trato, doña Delfina Martínez Campos.
+++++

—–¿Cuál fue su año de nacimiento, don Froyla?
—-El año de 1922. Me registré el 5 de febrero de ese año. En Penjamillo.
—Hasta qué año llegó de primaria.
—No tuve más que treinta días de primaria. Fue todo lo que yo estudié, en los planteles que había en Ziquítaro.
—Quién fue su maestro, o maestra
—Pues u n señor que se llamaba Cruz, no me acuerdo del apellido. No supe de dónde sería, era de los primeros maestros que venían aquí, pagados por el gobierno.
—Dónde estaba la escuela, o la casa do nde daba las clases.
—La casa estaba en esa casa vieja de don Pedro Rábago, que allí después se hizo dueño de esa casa, Agapito Arroyo.

—Frente al templo viejo.
—Allí mero
—Unos cuantos días allí,, y unos cuantos días en la casa que ahora habita Amado Báez, allí estuve otros días en esa casa.
—Yo recuerdo que esa casa era escuela, pero ¿en el tiempo de su niñez ya era escuela?
—-En esos años precisamente porque no había escuela aquí, allí conocí yo los estudios.
—Y por qué treinta días nomás, don Froyla.
—Porque pues ya mis padres necesitaban ya mi ayuda, verdad, y no teníamos modo de sostener, en esos tiempos eran tiempos muy (no audible) para la gente y yo pos de ver a mi padre.


—Estamos hablando de los veinte, usted tendría siete, ocho años.
—Por ay, siete, ocho años, si
—Allí en esa casa de Amado Báez, allí estaba u na profesora, que lo único que nos enseñaba allí, era cantar y a cositas así de niñez, pero muy poco.
—¿No sería porque estaban ustedes muy niños, muy chiquillos?
–Pues yo creo, yo creo y sí también nos daba pues clases, que de la pura verdad yo allí de esa profesora no aprendí más que una pura cosa: cómo se pronuncia la “c” con las vocales, con la a, la o, la u, y con la e y la i. Fue todo lo que aprendí allí, con esa profesora.


—¿Treinta días?
—Treinta días nomás. Serán unos dos o tres días más.
—¿Y con el profesor Cruz?
—Fue todo, el mismo, el mismo plazo, en los dos lugares.
—¿Y de dónde era ese profesor, no recuerda el nombre?
—No, no recuerdo, ya hace muchos años.
—Bueno, pero usted aprendió a leer y a escribir, ¡Cómo le hizo!.
— Mire, yo después, me dieron muchas ganas de estudiar. Yo ya teniendo como alrededor de unas 14, ó 15 años me dieron muchas ganas de estudiar, pero yo casi, lo que yo sé, las letras, me las estudió mi madre. Mi madre al pie del metate, donde ella estaba moliendo, allí me estaba enseñando las letras, que por cierto que…

—Y cómo lo enseñaba.
—-Me enseñaba: mira, así se hace esta, así se hace esta otra y así se hace esta otra, tanto que hasta me costaron muchos varazos de mi madre porque lo que es la letra “b”, la “p”, y la “d”, son tres letras, que tienen la vuelta diferente y eso era lo que me enseñaba, para poder entender cuál era una y cuál era otra ¿verdad?. Y me costaban varazos.
—Su señora madre. Era el estilo de entonces, ya fueran padres de familia o maestros.
—Sí, sí.
—Me repite el nombre de su señora madre?
—Se llamaba Jesús Vargas Cabrera
—Y mi papá se llamaba José Maya Esqueda.
—Pero aprendió usted a leer.
—Entonces con ella, aprendí nadamás las letras, a leer, muy poquito. Pero después yo me interesé mucho, fui agarrando libritos por ái, y con eso yo me fui enseñando pues a leer tantito, ¿verdad?. pero a escribir no. A escribir, escribo poco pero ya después llegando a cerca de los 18 años, a mi me dieron muchas ganas de estudiar.
Pero yo conocí que mis padres, estaban pues muy pobres, qué me gano con sacrificarlos yo, irme a un colegio. Pudieran aceptar ellos, pero no, yo considerando su pobreza.

—A un colegio, dónde.
—-En Morelia, a mi me daban ganas, dije, pero qué me gano con decirles, ellos están muy pobres.
—Tenía 18 años.
—Poco menos de 18 años.
—Qué idea tenía del colegio al que usted hubiera querido ir.
—A mi me gustaba, que si yo hubiera ido al colegio, yo hubiera sido ingeniero, porque era la profesión que me gustaba a mi. Tanto que hasta allá he llegado. Ahorita me gusta estudio de eso. Yo interpreto medianamente un plano, que hemos andado por ái con los ingenieros…
Para enseñarme un poco de letras y números, en este solarcito de mi casa, llené libretas, escribiendo lo que me gustaba: y esta palabra es así, y esta palabra es así y numeración acabé libretas para poderme enseñar a sumar, restar, multiplicar y dividir.
—Usted solito aprendió. Viendo algún libro
—Bueno, los planteos no los agarré de libro. Mire, de multiplicar, mi comadre Elisa Martínez fue la que me enseñó a plantear una cuenta. Allí empecé con eso. Yo agarré la libreta, y ái estoy, así estoy, ái estoy: esto debe ser así, esto debe ser así.
Mi padrino Pancho Vargas, un hermano de mi mamá, me enseñó otro planteamiento. Entonces aquí en una escuela después, estuvo un hijo de Adulfo Cerda, que era el más aventajado que había allí. Y yo, para enseñarme a dividir, le pregunté a ese muchacho.
Por cierto que andábamos cuidando animales por allá en el potrero de don Trino Aguiñiga.
—Y allá le preguntó
—Y allá le pregunté: oye, cómo se plantea una cuenta para dividir
—No, os así, mira es muy fácil. Y con aquello, agarré la libreta y ái estoy, ái estoy, ái estoy y medianamente conozco las cuatro reglas yo por eso.
—Cómo se llamaba el hijo de Adulfo.
—Jesús Cerda. Pos no me acuerdo la señora cómo se llama
—¿Gómez?
—Gómez, yo creo Gómez, sí
—Usted mencionaba, cuando estuvo aquellos 30 días en la escuela, mencionaba libros. ¿Cuál fue el primer libro que recuerda usted haber visto?
—Una gramática que todavía la tengo. Una gramática, que esa está escrita por Velarde y Marín. Ese es un libro. Y no recuerdo de qué otro autor agarré otro libro, para saber algo de eso.
—¿Lo tiene a la mano?.
—Por ái sí lo tengo, pero está en un beliz lleno de libros que tengo por ái. Bueno, yo para enseñarme, porque yo estudié ya después y aquí en México, con mi compadre Jesús Campos Cerda.
—Eso fue muchos años después.
—Sí, ya hasta a la última. Porque yo muchas cosas las vine estudiando por acá, cuando ya me casé. Entonces fue cuando yo vine estudiando la numeración, la aritmética, nociones de álgebra y geometría.Eso lo vine estudiando ya acá de macizo, yo me casé pues de 28 años. Con la esposa.
—Delfina.
—En 1950. Delfina Martínez Campos. Ni qué le cuento, ni la dejaba dormir yo por el interés que tenía yo de acabar aquel estudio. Entonces, de allí para acá puros libros, puros libros, yo llegué a encargar libros de Estados Unidos, creyendo que aquí en México no los había, porque allá estaba un hermano mío, contratado en Estados Unidos. De San Antonio, Texas, le mandé pedir un libro.

—Qué libro.
—Es un libro de matemáticas, que se llama, Aritmética, nociones de álgebra y geometría.
—¿No recuerda al autor?.
—Sí, ora lo verá, aquí nomás lo tengo. Jorge Quijano, profesor oficial de las escuelas oficiales y de la Universidad Autónoma de México. Ese es el libro que yo estudié. Por eso yo conozco algo de eso, verdad, y me ha servido mucho en la vida.
—¿No le llamaba la atención leer literatura, dijéramos cuentos, poemas?.
—Nooo, no me daba mucho por eso. Y ahora ya de macizo, ya de mucha edad, como que me quiso gustar algo eso, pero no, nomás un
puro librito escribí de eso.
—Usted ha escrito libritos, cuántos.
—No, os orita ya tengo como unos diez o once libritos. Bueno, no son libros, como usted me dijo un día, vedá, que no eran libros, eran
como una libreta.

—Se pueden decir apuntes
—Apuntes.
—Apuntes, verdad, de lo que, entre ellos, algo sobre Ziquítaro.
—Sí, puntos históricos sobre Ziquítaro, esa obra la he venido escribiendo yo desde el 1976. Puntos históricos de Ziquítaro, desde allí para acá todo lo que yo personalmente he visto y he oídu, y muchas preguntas que yo hici del pasado, porque me interesaba, hasta pagaba yo dinerito. Había un hombree aquí que tenía muy buena y era de mucho conocimiento de lo de atrás, vedá, se llamaba Francisco Aguiñiga, el violinista que le decían, no me acuerdo su otro apellido. Ese a mi me orientó mucho de muchos puntos históricos que yo tengo, verdá.
—Hay aquí un árbol muy grande, de la Ojodeagua, el Sabino.
—Yo lo sé.
—¿No recuerda usted qué edad tiene ese árbol?.
—Bueno, la edad no. Pero ese árbol tiene alrededor de trescientos años. Sí, ese árbol lo trajo el fundador de los Campos de Aquí de Ziquítaro, lo trajo de un pueblo que se llama Churipiceo, del Estado de Guanajuato. Ese árbol sí tiene alrededor de 300 años, porque el p ueblo de Ziquítaro se fundó en 1694.

—1694.
—1694. Para setecientos hago la cuenta que nos faltaban siete años, verdá, por ay así más o menos. Entonces, ellos ya…
—Quién lo fundó, ¿algún hacendado?.
—Eran siete los hacendados.
—-Eran caseríos.
— Las primeras siete casas, verdad. Tenían pues muchos peones a sus órdenes, verdá, porque este pueblo se fundó con gente acomodada, de negocio. Sus principales negocios era la arriería, en esos tiempos, arrieros. Eran de ese negocio.

—Comerciantes pues.
—Sí, comerciantes, que tenían hatajos de mulas, el comerciante que menos tenía, tenía como veinte atajos de mulas y las mulas el atajo más chico era de veinte mulas, pero había unos que tenían atajos de cincuenta mulas.
—¿Comerciaban de aquí a la ciudad de México?
—No, hombre, a toda la República. Iban hasta Mexicali, por allá a Veracruz, por allá hasta las otras fronteras de Sudamérica.
—Qué llevaban de aquí, ¿granos?.
— Lo que llevaban, todo lo que había qué llevar. Queso, claro eso yo no lo vi todo, a mí me lo platicó don Francisco.
–Por allá en aquel tiempo.
—Por allá en aquel tiempo.
—Don Francisco Aguiñiga le platicó todo eso.
—Sí, me platicaba todo eso, yo todo lo tengo en lo escrito. Entonces, ya le digo, la fundación en ese año, y ya de allí pa’cá, pues aquellos hombres que ellos ocupaban ái verdá para que les arriaran las mulas y fueran a vender y, llevaban y todo lo que se encontraban en el camino para llevar, lo iban recogiendo y también de allá para acá, lo mismo venían haciendo.

—Y cuál era el centro de operaciones, Ziquítaro, o Penjamillo.
—No, pues eso, como centro de operaciones.
—El centro del comercio. Dónde se concentraban pues
— A sus propias casas. Todas estaban bardeadas, entraban los filos de mulas, porque había algunas que unos iban saliendo y otros iban entrando.
—O sea, eran haciendas.
—Haciendas. No de campo.
—Mi abuelo Pachito decía que había una de don Vidal Saldaña.
—No esas sí ya fueron después, que se hicieron de los terrenos aquí. No esto es de muy atrás. Por eso da la cosa que aquí empezamos. Mire, los arrieros que ocupaban, se iban y en una de esas, Alvino se llamaba el fundador de los Campos, fue el que trajo ese árbol, fue la plática que empezamos, el tema, verdá. Entonces trajo esos árboles porque era arriero y en esos, se trajo ese arbolito.
—De eso le platicaba don Francisco.
—Sí, y los dos árboles que están en el atrio de Penjamillo, también los trajeron hombres que se ocupaban de la arriería, pero esos sí eran personal, ellos llevaban lo querían y lo que podían, ¿verdad?.
—Pero esos árboles son más jóvenes ¿no?.
—Pues también es de aquellos tiempos, nomás un poquito más.
—Llamados truenos ¿esos duran menos, no?
—Pos quién sabe, ya están, ya los descopetaron, los recortaron, ya están otra vez bonitos. Esos los trajo el fundador de los Salgados, de aquí de Ziquítaro.
—Quién sería el fundador de los Salgados.
—Pues no me acuerdo yo muy bien. A mí don Aureliano (Salgado) me platicó, pero no me acuerdo muy bien. También había un Jesús, pero ya también de los más avanzados. El meramente de los Salgados, también don Ignacio (Salgado)me platicó algo, pero no me acuerdo bien como se llamaba.
—Y por el lado de Campos, el primero fue Alvino, que era arriero.
—Se llamaba Alvino
—¿Y de sus descendientes de entonces no recuerda?. Porque trescientos años es mucho.
—Qué barbaridad, cómo no. Pues ahorita las generaciones de los Campos ya van como 13.
—No recuerda, no digo de los hijos, los sucesores de don Alvino.
—Don Marcos.
—Pero ellos ya son del siglo pasado, de principios del siglo pasado, o fines del Siglo XIX. Usted me habló del Siglo XVIII, fines del Siglo XVIII, que vino don Alvino con el sabino. 1700 pues.
—Entonces allí esté yo mal en lo que le estoy platicando, porque pues yo, de los descendientes del señor Alvino, entonces yo no los conocí.
—Hay una laguna que no conocemos, pero entonces de los Campos, de la información que me han dado, don Marcos, tres o cuatro hermanos, entre ellos los papas de mi abuelo Pancho Campos.
—Sí, sí. Sí, porque orita todo lo que sea campos aquí, de allá viene.
—Desde allá viene. Permítame…Adelante don Froyla, hablamos del sabino, así es de que tiene por lo menos cien, unos doscientos años, ¿no?, si es de fines del Siglo XIX, éste, del XVIII.
—Las pláticas que llegué a tener con algunos. Sí, está muy cerca de los trescientos años, a como me han platicado. Como yo agarré esos datos.
—Se dirá lo que usted me está diciendo ¿eh?, nada más con el testimonio pues de don Francisco Aguiñiga…
—Sí, y de todo eso, sí. Y ya le digo, tocante a eso, eso es lo que le puedo platicar.
—Esta era una región maicera, ¿verdad?, y según dicen, todo este Bajío michoacano era región maicera. Y de primer orden.

—Bueno, sí, siempre ha sido agrícola. Mire, ya después, porque también eran ganaderos los fundadores de este pueblo. También eran ganaderos. Había dos que tenían tanto ganado, que apenas no acababan de salir de los corrales, cuando ya iba llegando la punta del ganado allá, al Palo de la Llegada que nombramos, aproximadamente kilómetro y medio, pa’rriba, pa’l potrero.
Había otro, de los Salgado, eso me platicó don Ignacio, don Ignacito. Se llamaba también Ignacio. Ese señor también era ganadero. Esos señores ganaderos, el día domingo, toda la leche que ordeñaban, el día domingo se la regalaban a todas las gentes que les servían, como peones. A sus sus familias. El día domingo regalaban toda la ordeña. Fue un hombre bueno, los Salgados y don José María Díaz, eran Díaz casi todos, don José María Díaz, don Joaquín Díaz, don Cayetano Díaz, don Miguel Díaz, eran cuatro casas de las primeras aquí. Y todos eran arrieros, nada más esos dos eran ganaderos. Se me pasaba otro, don Juan Báez, ese también fue de los fundadores aquí y también era criador de ganados.
—Y los dos ganaderos que dice, de los que me nombró, ¿me repite los nombres?. ¿El señor Salgado?.
—Sí, don José María Díaz y don Ignacio Salgado.
—Ellos eran ganaderos, propietarios.
—Y don Juan Báez también
—Eso ya fue por acá, cuando ellos pudieron tener amplitud de terrenos para criar ganados.
—En tiempo del porfirismo ( porfiriato).
—Sí.
—Pero entonces la población de aquí estaba concentrada en las haciendas.
—Sí.
—¿Y ya Ziquítaro estaba formado aún así?
—Sí, así me lo cuentan, así agarré esos datos yo.
—O sea, giraba la población en torno a las haciendas.
—Sí, nomás únicamente que la gente de Ziquítaro por eso, yo creo que estamos mal, porque nunca fueron peones de hacienda. Nomás fueron sirvientes de los negociantes, en esa forma, de la arriería.
—Cuál sería la diferencia. ¿En que no tenían lugar fijo de trabajo?
—Eran arrieros que andaban para allá y para acá, sí. Y de eso vivieron pues mucho tiempo. Ya después vinieron otras generaciones que ya fueron conociendo, se fueron manejando de otro modo. Viviendo a su modo, buscando tierras para sembrar y en rato lo que podían. Porque entonces los años eran muy cargados (de agua) y las tierras que se cultivaban con yuntas eran muy pocas. Por qué, porque eran los años muy cargaos y no daban y se iban a los puros mogotes donde sí había esperanza de levantar cosecha.
—Pero en los mogotes no podía entrar la yunta.
—No, allí no. Nomás que algunos que sí se arresgaban, sembraban con yunta. Uno de ellos fue mi papá Francisco, mi abuelo Francisco Maya. En el Cerrito Altito es un pedregal, que me platican que le imponía el cuadril al arado, para ir haciendo volteadero de tierras porque estaba muy cubierto de tierra el terreno. Pero lo trabajaba porque solamente allí se levantaba maíz.
—Don Froyla, independientemente del régimen de posesión de los potreros, de los terrenos, me llama la atención tantos nombres tan simpáticos. ¿Me puede dar una lista de todos los nombres de potreros, independientemente de quién hayan sido?. Las Margaritas, se me ocurrió el primero.
—Sí, le puedo contar, ¿sean pequeñas propiedades o no sean?
—Bueno, me dice: potrero fulano, pequeña propiedad, y los demás ejidos.
—Bueno, en primer lugar le voy a dar nombres de potreros de ejido, y que son de ejido. Tenemos aquí muy cerca El Guayabo, que está aquí cerca del pueblo, colindando con el pueblo. Tenemos El Palo de La Llegada, tenemos a San Rafael, El Potrero Viejo, El Olvido, ese es de la dotación de ejido.
—No importa cuando haya sido la dotación, nada más los nombres, siendo ejido.
—Y hay otros de la ampliación, que le nombramos El Cerro, porque allí no se confundan dos nombres, del potrero del cerro, porque uno es pequeña propiedad y otro es ejidal. El Cerro, el Potrero del Cerro, Cerro de Carupo, que así le llaman, para saber de qué estamos hablando.
Tenemos Las Golondrinas, Los Baices, La Leona, La Mesa de Sánchez, La Carámicua, El Potrero Falso, El Copalar, El Potrerito, Santo Domingo, El Consejo, La Mesa, La Ciénega. Son potreros ejidales. Potrero de las Cerdas, La Presa de los Pocitos, El Copalar, El Palodulzal.
—Ahora, pequeñas propiedades.
—La Loma Alta, La Loma Pelona, Los Olivares, El Potrero del Cerro, El Sobrado, La Cañada, El Jagüey que ahora es de San Antonio, pero anteriormente se trabajaba con gente de Ziquítaro, lo cultivaba don Jesús Mejía. La Tierra blanca, El Llano Grande, El Mirador, La Uña de Gato, El Rodeo, Los Potreritos, son varios, como tres, Buenavista. Los Prietos.
—Y había una propiedad, atrás de la Tierra Blanca, por La Pila, para allá.
—Pues es El Llano Grande
—¿También?. Hay una cerca de por medio
—La Tierra Blanca la divide una cerca, para arriba
—Pero hay una Tierra Blanca que decían: Tierra Blanca de Juliana.
—No, pos esa es la misma. Bueno, ahorita se divide ya en propiedades, La Tierra Blanca, anteriormente no sé, pero era de Don Manuel Campos, el papá pues de Tía Juliana.
—-Hay otro pedacito para acá de Los Salgado, cómo se llama. ¿Barranca de Campos?….
—-….(Falta parte de grabación)

+++++

(Los siguientes son datos tomados de La Parentela, Décima Versión, en torno al apellido MAYA. Como es obvio, siempre provisionales, abiertos a mayor información)
…..

MIGUEL MAYA….. M A Y A

(De Degollado, Jalisco, el origen de la familia MAYA de Ziquítaro)—–
====
…..NICANOR MAYA…..
(Como el segundo de los descendientes del señor Maya de Degollado)
===
…..
FRANCISCO MAYA CERDA —…..
ESQUEDA….
HI=
JOSE MARIA MAYA ESQUEDA
LUISA MAYA ESQUEDA
====
LUISA MAYA…
REFUGIO PEREZ…

HI=
ROBERTO PEREZ MAYA
(Enlistado en PEREZ)
MIGUEL CAMPOS MAYA
(Enlistado en CAMPOS ¿?)
====
…..
JOSE MARIA MAYA ESQUEDA—
FRANCISCA CAMPOS… (Tijuana)
HI=
EZEQUIEL MAYA CAMPOS
RAMON MAYA CAMPOS
ALFREDO MAYA CAMPOS
MARIA MAYA CAMPOS
……
====++++====
JOSE MARIA MAYA ESQUEDA—
MARIA JESUS VARGAS CABRERA
HI=
FROYLAN MAYA VARGAS
LUIS MAYA VARGAS
====++++====
FROYLAN MAYA VARGAS—
DELFINA MARTINEZ CAMPOS
HI=
RAFAEL MAYA MARTINEZ
JOSE LUIS MAYA MARTINEZ
ANA MARIA MAYA MARTINEZ
====++++====
LUIS MAYA VARGAS—
GUADALUPE CAMPOS GOMEZ ¿?
HI=
MARIA ELENA MAYA CAMPOS
SOCORRO MAYA CAMPOS
FRANCISCO MAYA CAMPOS
BALTASAR MAYA CAMPOS
GUADALUPE MAYA CAMPOS
====
GUADALUPE MAYA….—
JESUS LINARES CABRERA
====
……——LUPITA CAMPOS …..
—- ¿¿

HI=
PASCUAL MAYA
MA. REFUGIO MAYA
AMADO MAYA
====
MA. REFUGIO MAYA…—-
SANTIAGO VARGAS…
HI=
LUIS, FILEMON, ESPERANZA,
ANITA (Enlistados en VARGAS)
====++++====
…..?
H=
CONCEPCION MAYA…
AMADO MAYA…
====
AMADO MAYA….—-
BENITA CAMPOS CERDA?

HI=
SALVADOR MAYA CAMPOS
BENJAMIN MAYA CAMPOS
JOSE MAYA CAMPOS
REYNALDO MAYA CAMPOS
MIGUEL MAYA CAMPOS
EULALIA MAYA CAMPOS
GUADALUPE MAYA CAMPOS
MARGARITA MAYA CAMPOS
ANITA MAYA CAMPOS
OTILIO MAYA CAMPOS
====
SALVADOR MAYA CAMPOS—
RITA CAMPOS CERDA
HI=
GRACIA MAYA CAMPOS
ROSA MAYA CAMPOS
RAFAEL MAYA CAMPOS
JOSEFINA MAYA CAMPOS
DOLORES MAYA CAMPOS
FRANCISCO MAYA CAMPOS
LUCILA MAYA CAMPOS
====
BENJAMIN MAYA CAMPOS—
RAMONA CARRANZA VARGAS
HI=
SILVIA MAYA CARRANZA
OTILIA MAYA CARRANZA
CARMEN MAYA CARRANZA
FRANCISCO MAYA CARRANZA
ARTURO MAYA CARRANZA
====
LUIS MAYA…—-
MARTHA MALDONADO GUILLEN
HI=
ESTHER MAYA MALDONADO
ADELAIDA MAYA MALDONADO
DAVID MAYA MALDONADO
ELISEO MAYA MALDONADO
LUIS MAYA MALDONADO
ALFREDO MAYA MALDONADO
====
ELISEO MAYA MALDONADO
ISABEL CERVANTES TORRES
HI=
HERMILA MAYA CERVANTES
…..
====
HERMILA MAYA CERVANTES—
JAIME MENDOZA…
(Degollado, Jal.)
HI=
JAIME MENDOZA MAYA
LUIS MENDOZA MAYA
ENRIQUE MENDOZA MAYA
HERMILA MENDOZA MAYA
PATY MENDOZA MAYA
ROSA MENDOZA MAYA
(A enlistarse en Mendoza)
====++++====
GILBERTO MAYA…—
MAGDALENA CAMPOS(¿)

+++++

A L B U M
































Don Samuel Aguiñiga Duarte. Un dólar bien vale un millón…

Tomado del sitio de Alfredo Aguiñiga Silva

Martínez Campos, 15/VII/09

DON SAMUEL AGUIÑIGA DUARTE
Un dólar bien vale un millón…

Era cosa de mañanear un poco, tomar el rumbo de Los Guanumos, subir por el amplio callejón entre las cercas de los potreros rumbo al Guayabo y las de los cercanos al arroyo, allí por donde don Froyla Maya, y ya está. Lo demás era subir y subir, fuese a pie, en pachorrudo burro, o a caballo trotador.
Y de callejón en callejón, bordear El Rodeo, El Palo de la Llegada, el potrero de Juan Campos (don Juan Campos), el potrero de Trino Aguiñiga (don Trino Aguiñiga) y luego seguirse por El Cavulote , hasta las inmediaciones del Cerro del Metate, y más a la derecha, los potreros aún del territorio de Ziquítaro, rumbo a San Antonio Carupo.
Pero si seguía uno rumbo a Caurio, debían cruzarse llanos, rodear algún mogote, otra vez callejones y ya está: Caurio de Guadalupe, el de la tierra colorada, el verdor de las cercanías de la sierra, refugio de ziquitarenses en tiempos difíciles, y la tierra de don Amador, aquel hombre tan atento, comerciante en ganado, buen ganado para volverlo jugosas carnes de reses de Ziquítaro y de poblados cercanos, lo supongo.
Dije don Amador y cómo no lo iba a conocer, si él disfrutaba siempre de la hospitalidad de los serviciales y amables vecinos de la infancia, doña Altagracia Sepúlveda y don José Duarte, sus compadres. Era cosa de ver a don Amador (¿Espinoza?, no recuerdo bien el apellido), en su caballo ligero y protegido, creo recordarlo, con las chaparreras pegadas a la montura.
Don Amador sí conocía bien, ese camino que nombré. Pero no es cosa de uno detenerse en el camino, porque se demora el viaje y la llegada a la meta, a donde va uno. Si acaso sea conveniente detener el paso, darse un respiro en el camino, revisar si se va en la dirección correcta, y ya está: no mirar atrás si se va arando como dice el Evangelio, o caminando como es el caso aquí. Y esto, creo, es válido para personas y sociedades. De lo contrario, de no revisar las metas, caemos en lo oscuro de la barranca del desamor, del desentendimiento, de la violencia y del crimen. Como se ve, pues, desde esta mañana y a través de los medios.
El regreso, desde donde me quedé, no es difícil. Es lo mismo, pero al revés, lo que me hace entender , y aquí está lo curioso, el ver las cosas al revés, o sea de aquí para allá y de ahora para’trás, tiene también su atractivo.
SALUDO AL MADROÑO DE PIEL TERSA,
COMO DE MUCHACHA
Porque no se trata solamente de desandar lo andado y volver al Cavulote, de paso saludar al gran madroño de piel tersa como de quinceañera y luego pasar de nuevo por el Potrero de don Trino, el Potrero de don Juan, inmediaciones del Palo de la Llegada, cerca de la Cueva del León, ya casi en El Guayabo, rozarle un poco al Rodeo, callejonear desde luego, volver a Los Guanumos y de allí al Llano, al barrio de la remembranza infantil.
Desde luego desandar lo andado tiene su chiste, sobre todo si se monta uno en las alas del tiempo y regresa a los tiempos nebulosos (en el recuerdo solamente, conste) de la infancia campirana.
Porque, es inevitable mencionar nombres, en este caso entreverados con potreros y los potreros con callejones y los callejones con nopaleras, encinares , casahuateras, huizaeheras, arroyos y peñascales y, otra vez, con el gran madroño de piel de adolescente perfumada.
Después de todo, se vale porque, éste, pretende ser un trabajo con pretensiones literarias y no tanto periodístico. Literario por cuanto teje, en desilvanada red, recuerdos con datos, nombres con potreros, reminiscencias con nostalgias y hace de todo ello un homenaje al terruño y a sus personas.
Periodístico, lo que también es literario, muy poco, por cuanto el acontecer escapa al trágico momento de estos días y de esta mañana en que escribo. Pero si hay un dato duro, mezclado con el recuerdo, como la existencia del terso madroño, válgase pues el recurso a la base de datos de la memoria.
En todo caso, escribir por asociaciones puede tener la ventaja de que, en el caminar del texto, puede uno detenerse en cualquier lugar del camino y el pretexto del Potrero de don trino Aguiñiga, de paso para el Cavulote y el Cerro del Metate, o de regreso a Ziquítaro (el ombligo del mundo, dicho sea de paso), es muy pertinente para hablar de él, de don trino, el patriarca de una grande familia, la familia Aguiñiga Duarte.
UN HOMBRE DEVOTO
A don Trino lo recuerdo ya de edad, alto, corpulento, pelo blanco terso aun cuando no muy abundante y espero no equivocarme en esto. Es un recuerdo de infancia y de juventud. En mis limitadas apreciaciones, apoyándolas un poco ahora con mis vivencias de adulto, me atrevería a decir que don Trino era de una personalidad consistente. Y devoto y tal vez por eso consistente. Llegaba a verlo en actos litúrgicos, siempre constante, al igual que muchos de su edad, entre otros mis abuelos y particularmente don Vicente Martínez del Río.
Y qué decir de doña Lucita, doña Luz Duarte. Su figura menudita, bajita y bondadosa. Qué decir de ella, sino agradecer y bendecir, por aquella visita personalizada cuando falleció mi hermano Roque, en 1970. Ella, doña Lucita, días después del sepelio, acudió a donde la familia nuestra para hacer una visita de pésame. De esas visitas que vinculadas a un acontecimiento penoso, más que cortesías, son una oración viviente.
Imposible recordar todo de personas, sobre todo cuando el trato no puede ser directo, por la barrera natural que se crea entre niñez, juventud y edad mayor. Pero sí recuerdo la sonrisa benevolente de Salvador, la presencia Vigorosa de Pedro, y menos distancia con los de la camada como Quico (mi tío político) y Javier.
Pero de Trinillo (J. Trinidad Aguiñiga Duarte) hay qué decir algo. Pero no antes de contar una anécdota, por aquello de que Trinillo siempre me pareció de buen humor, que ojalá, ahora en su edad madura, lo conserve.
No voy a contar sobre la primera vez que vi, conocí al monstruo llamado tren, o más propiamente su locomotora, su máquina, en Panindícuaro, el susto metafísico que me dio (en mi infancia, a lo mejor hasta lo equiparé a un dragón infernal). Pero esto que cuento, fue de seguro en las entrañas del dicho monstruo. Y no sé si en Panindícuaro, o antes en el trayecto a Zacapu. El caso es que coincidieron mi papá Chon (Encarnación Martínez) con Trinillo, dentro del tren. De donde venían, a dónde iban, no lo sé, supongo que a Panindícuaro y de allí a Ziquítaro, en otro medio de transporte, entonces a caballo, burro, o a pie y no había de otra si era en temporada de aguas. Si en secas, de seguro en aquellos camiones que sin prisa viajaban durante cuatro horas de Ziquítaro a Zacapu.
“NOMAS NO ME LEGAÑES, CANA”,
FESTEJABA TRINILLO
Mi posible lector, habrá adivinado de seguro que yo andaba allí. Lo ratifico al decir que, sea por alguna tragazón imprevista, o por lo que usted quiera o guste, ya me andaba. Fuera la poca práctica para ir al sanitario en un medio de transporte no muy común en el uso campesino, o haya sido lo que fuere, el caso es que me hice en los pantalones. Debió venir el regaño paterno, con mayor razón que, según contaban las crónicas, Chon, ya mero se caía del tren con todo y mí. Y ante el regaño, no me quedó más que replicar según dicen, con aquel famoso “nomás no me legañes, Cana”. Y debió haber testigos, porque durante muchos años Trinillo me saludaba con un sonriente y divertido: “nomás no me legañes Cana”, lo que de seguro le hizo gracia, como es propio reaccionar ante las ocurrencias de un pequeño.
Donde no hay comparación, es en las convivencias, y en La Ciénega, por más señas. Ciénaga, se diría en lenguaje urbano. Nosotros simplemente le decíamos La Ciénega, y era aquel vasto terreno ejidal, plano, entre Tirímacuaro, La Luz y lo que se conoce ahora como Norica, por el rumbo de un venero denominado de Tierra Caliente.
Por allí estaban las parcelas de mi papá don Encarnación Martínez, la de don Feliciano Ventura, Chanillo, la de don Trino Aguiñiga o sería del joven Trinillo Aguiñiga, no recuerdo.
Tiempos de siembra del garbanzo, allá por octubre, o de su cosecha, allá por marzo; tiempo de siembra del trigo, o de su cosecha, en fechas parecidas. O simplemente su preparación, a la hora de la limpia del terreno, o del barbecho.
Un terreno tan plano (y tan fértil con el limo bajado desde el cerro por los arroyos), y en el cual no había manera de recoger leña. Por eso, a la hora de “bueyear”, temprana la mañana, en aquellos despertares del día junto a la barranca y luego del almuerzo para los bueyes: nopal blanco chamuscado para quitarle las espinas, y luego del primer encuentro con los tacos sabrosos que preparaba mamá Benita, a echarle unas barañas al burro para la hora del medio día, hacer la lumbre.
Bueno, para no alargarla, para mi, sembrador de mi papá, o simplemente arriador de los bueyes o burros, según el caso, o temporada, la hora más importante, luego de andar explorando los terrenos en busca de bichos o de yerbas con qué entretenerme, era la hora de la comida.
La convivencia del día, alrededor de la lumbre (de la hoguera, o fogata), donde se juntaban en ejemplar armonía, los ejidatarios vecinos y entre ellos, obvio es decirlo, Trinillo Aguiñiga. De plano, en mi interés no estaban las pláticas de los mayores, aunque se pegaba una que otra información, de esa propia de aquellos tiempos y lugares. Lo importante, digo, para mí, era investigar y ver de qué eran los tacos puestos en la fogata, al escrutinio de toda la concurrencia.
Y no se requería mucha astucia para adivinar los respectivos contenidos, porque en eso se había adelantado la democracia varios lustros, la democracia económica, digo, porque la mayor parte de las veces, y que , me perdonen las subsiguientes generaciones, dominaban los tacos de frijoles.
Eso sí, preparados los tacos de frijoles con diligente interés por las mamás, que siempre, siempre, acompañaban la servilleta con su buena dotación de chiles, fueran secos o verdes, según temporada, pero siempre también una buena dotación de sal en la esquina anudada de la servilleta, porque creo entender que no había saleros como los conoce la edad moderna.
EL QUESO, BUENA COMPAÑIA
Claro, no era de desdeñar, también según tiempos y circunstancias, el acompañamiento de un que otro queso. Pero a este propósito, creo recordar que a veces mi marcado interés se manifestaba en aquellos tacos de queso fundido, y espero no me falle la memoria, y creo que debió atribuirse tal esmero a la cocina de doña Lucita.
Claro, en una convivencia también existen ciertas previsiones, no faltaba más, ninguna democracia es perfecta y en aquella democracia de la fogata y la vecindad parcelaria, también había una pequeña restricción, aunque, como digo, no siempre, supongo, sino también según tiempos y circunstancias y depende también de lo que llevara dentro el taco.
Es de mencionar que no era yo el único chamaco entreverado con la adultez rural, por lo que voy a decir y, curándome en salud, no me venía a mí el saco ni a Chon. Pero según decires, llegó a darse el caso de que cuando alguien, por aquello de campo libre para meter mano y dedos al fogón para recuperar algún taco, veía riesgo de cierta ligereza a la hora de meter la mano, decía simplemente: “esa es del muchacho”.
Y creo que esa expresión hizo historia, como la generada por mi papá, años después cuando, en cierta reunión de convivencia, en Ziquítaro, claro, vio cierta lentitud a la hora del reparto de las ahora denominadas “cheves”, externó su protesta por el tal vez involuntario olvido, y dijo simplemente: yo también vine.
Y en medio del regocijo de todos, fue desde luego subsanada la omisión, pero el dicho hizo historia, tanto, que yo mismo lo he utilizado como título de una sección de mis trabajos. Y con motivo de su paso definitivo, de mi papá Encarnación hacia nuestro Creador, escribí un texto que he denominado Carta Abierta y donde me hago eco de la observación de mi papá, que le dice a Papá Diosito: yo también bien. Y Diosito le contesta simplemente: desde luego.
DON SAMUEL
Y EL DÓLAR DEL MILLON
Bueno, y a estas altura de mi texto, algún posible lector podría objetarme, y con toda razón, a qué viene todo esto, si titulaste tu trabajo como Don Samuel Aguiñiga Duarte. Un dólar bien vale un millón….
Digo que la cosa no es tan complicada, puesto que hago mención en todas estas líneas de miembros de la familia Aguiñiga y aquí le toca su lugar a él, a Samuel. Espero que desde allá, desde donde está, me regale una sonrisa benevolente, y desde luego una oración, como dispensa de algún dislate que pueda yo escribir respecto a él o de su familia.
De no fallarme la memoria, creo haber contado, hará poco más de medio siglo, durante aquel tiempo de mi escuelita improvisada en Ziquítaro, con Jorge y con Socorrito como alumnos.
Y luego, durante mi paso efímero por los USA, recuerdo haber disfrutado de la hospitalidad de él , de Samuel y de su familia, durante las visitas que hacía a su casa junto con Roberto Duarte Sepúlveda.
Guardo positivos recuerdos de Samuel y ahora, hará pocas semanas, tanto Pedro Aguiñiga Bucio, como Javier Aguiñiga Rodríguez , sus sobrinos, me comunicaron del fallecimiento de su tío.
Datos que me proporcionó Javier indican que Samuel Aguiñiga Duarte, nació el 8 de marzo de 1920, en Ziquítaro y falleció el 19 de junio de este año 2009.
En la época de los cincuenta, dice Javier Aguiñiga Rodríguez, Samuel emigró hacia los Estados Unidos con sus hijos, y su esposa Ana María Campos Serrato (QPD).
Samuel Aguiñiga trabajó en los ferrocarriles, de donde se jubiló. Le sobreviven sus hermanos Francisco, J. Trinidad (Trinillo), Ana María y Javier Aguiñiga Duarte.
Sus hijos, todos universitarios, Socorro (QPD), Jorge, Leticia, Héctor, Ana María y Jeanet Aguiñiga Campos.
Con motivo de su fallecimiento, un gran número de familiares y amigos acompañó a Samuel, en memoria de quien se efectuó un servicio fúnebre, el 21 de junio, en la ciudad de Whittier, California.
Allá por fines de los cincuenta, hará medio siglo, cuando este servidor, o sea yo, Silviano, andaba por allá en busca de mí mismo, de trabajo y aprendiendo en la escuela de la vida, coincidimos con Samuel, frente a la casa de Adrián Campos, en Mexicali.
Samuel, de manera discreta, metió mano a la bolsa, sacó un dólar y me lo regaló. Los actos generosos nunca se olvidan y, por el contrario, siembran vida en quien los genera y en quien los recibe. Por eso, medio siglo después, termino la frase que empecé arriba: Un dólar bien vale un millón…de gracias.

Don Francisco Campos Báez y doña Benita Campos Cerda

Foto en Guadalajara, cuando ella soltera

Foto en Guadalajara, cuando ella soltera

Mariquita y Pachito

En Ziquítaro

En Ziquítaro