ANÁLISIS A FONDO. J. Francisco Gómez Maza. DE LAS PIFIAS, ¿A LA GLORIA?; EPN, AMLO O JVMA Y EL EMPLEO FALLIDO; LOS INVENCIBLES “PROLES”; PINCHE SUERTE, LA DEL CANDIDATO; ¿DISPUESTO POR LA NACIÓN O POR EL ERARIO?

ANÁLISIS A FONDO. DE FRANCISCO GÓMEZ MAZA

DE LAS PIFIAS, ¿A LA GLORIA?.

EPN, AMLO OJVM Y EL EMPLEO FALLIDO

LOS INVENCIBLES “PROLES”

PINCHE SUERTE, LA DEL CANDIDATO

¿DISPUESTO PORLA NACIÓN O P OR EL ERARIO?

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16-XII-011

J. FRANCISCO GÓMEZ MAZA

DE LAS PIFIAS ¿A LA GLORIA? 

·        Muy pronto para cantar victoria 

·        Los mandos priístas, confiados

Entre las “pifias y tropezones”, como él mismo calificó sus recientes metidas de pata tan criticadas y “choteadas” en los medios de comunicación, sobre todo en las llamadas redes “sociales”, mañana sábado 17 de diciembre, el priísta Enrique Peña Nieto celebrará la segunda posada navideña con la confirmación de su candidatura por el PRI a la presidencia de la república.

Es el desafío a sus demoledores críticos, que se han burlado de él a más no poder porque no confundió títulos y autores de los libros que más lo han marcado en la vida y no supo el precio del kilo de tortillas ni el monto del salario mínimo.

Pero sacando fuerzas de flaqueza, con la confirmación de mañana, Peña Nieto se lanza de lleno a la carrera por “sacar a patadas” (lo dijo Fox hace 12 años) al PAN de la residencia presidencial de Los Pinos.

Jesús Murillo Karam, de la Comisión Nacional de Procesos Internos del tricolor, le entregará al ex gobernador del estado de México la constancia de candidato, en una ceremonia programada a celebrarse al medio día en el auditorio Plutarco Elías Calles de la sede del Comité Ejecutivo Nacional priísta, ante la presencia de la plana mayor del partido, encabezada por su presidente Pedro Joaquín Coldwell. Y a la sombra del poderoso sonorense Manlio Fabio Beltrones.

Las precampañas de los precandidatos de los partidos políticos para las elecciones del primero de julio de 2012 comienzan oficialmente este domingo 18. Peña Nieto prácticamente se adelanta un día, pues viajará a Veracruz inmediatamente después del acto en el Plutarco, para una concentración de correligionarios y simpatizantes (se espera que no acarreados, ni torteados, ni maiceados) en el puerto, interpretada como un espaldarazo al gobierno de Javier Duarte, muy vapuleado por “entrambos caños”, como dice Miguel de Cervantes que dice el señor don Quijote de La Mancha.

El acto peñista en Veracruz, a celebrarse por la tarde de mañana sábado en el puerto jarocho, es interpretado como un histórico apoyo a Duarte, uno de los gobernadores priístas, ante las embestidas de las bandas del narcotráfico y el crimen organizado, que han dejado una estela de muerte en la entidad, y la de los panistas y yunistas (y también yunquistas) y el presidente Calderón, que a toda costa quieren ver a Duarte en la picota.

Los asesores de Peña Nieto tuvieron que aprender ya de la dolorosa lección de las pifias y tropezones – en mi tierra se dice “trompezones”, por aquello de las trompas, no de Falopio, sino de bocas desbocadas –  del candidato, aunque no tanto porque la contraofensiva “literaria” de Televisa, preguntándole a medio mundo por los libros que ha leído, ha resultado infantiloide, ingenua y también trompicona, por no decir estulta. Provoca risa ridícula y burlona entre los televidentes. Mejor deberían cancelarlas.

Y el señor Peña Nieto tendrá que emular al izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien responde que “la Constitución”, cuando le preguntan los reporteros que qué libros han marcado su vida. Y de ahí no lo sacan porque no los deja, mañosamente, que sigan preguntando.

Pero, aparte de todo, los priístas tienen tendrán ya, mañana al medio día, “candidato oficial”. Y el gobernador Duarte, un futuro prometedor. No dude que, si ganase la presidencia Peña Nieto, el nombre de Javier Duarte esté entre los más nombrados.

A desfondo: La Cámara de Diputados aprobó esta semana, por 279 votos, reformas al Código Penal Federal, así como a las leyes General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la Orgánica de la Administración Pública Federal y la Orgánica de la Procuraduría General de la República, para tipificar el delito de feminicidio y establecer pena de 40 a 60 años de prisión y de quinientos a mil días de multa a quien lo cometa. La reforma penal precisa que al “servidor” público que, con motivo de sus funciones y atribuciones, conozca del delito de feminicidio y, por acción u omisión, realice practicas dilatorias en la procuración y administración de justicia, se le impondrán de cinco a diez años de prisión, de quinientos a mil días de multa e inhabilitación del cargo o comisión que desempeñe de cinco a diez años.

Las autoridades laborales y los tribunales del trabajo en realidad son meros mercados en los que se compran y venden trabajadores, en perjuicio de las empresas, de los trabajadores, de los sindicatos, de la economía y del país, de acuerdo con el equipo de investigadores sobre el tema del empleo, que coordina el doctor José Alfonso Bouzas Ortiz en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM

 

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Francisco Gómez Maza
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15-XII-011

J. FRANCISCO GÓMEZ MAZA

EPN, AMLO O JVM Y EL EMPLEO FALLIDO

 ·        Crece la ocupación precarizada

·        Las cifras engañosas del INEGI 

Cuando el INEGI, o el Banco de México, o la Secretaría del Trabajo informan del comportamiento del mercado laboral, ofrecen a los medios informativos cifras contundentes del crecimiento del empleo, pero tales cifras y porcentajes son absolutamente engañosos. No dicen la verdad. Y los analistas, generalmente se van con la finta.

A estos problema tendrá que enfrentarse el sucesor del señor Calderón, sea el priísta Enrique Peña Nieto o el izquierdista Andrés Manuel López Obrador o, porque no, la panista Josefina Vázquez Mota, quien podría llegar a la residencia de Los Pinos por artes de la magia de la informática.

El asunto del manejo de las cifras del empleo es preocupante por engaños. Y lo que es más grave es que las mismas estadísticas oficiales desnudan la mentira. En este espacio hemos hecho el ejercicio de cruzar la información que proporciona el INEGI.

En base a ello, hemos descubierto que, a cinco años de la presidencia de Felipe Calderón, la vida de los millones de mexicanos “ocupados” o “empleados” está marcada por la precarización del escaso trabajo que existe, por la pérdida de la estabilidad laboral, por la pérdida de los salarios y por la inexistencia de sus complementos y prestaciones. No hablamos de los desempleados porque estos “ya no la hicieron”.

Desde tiempo atrás, con la política de “topes salariales”, cualquier patrón cubre el salario mínimo, y la media que se percibe en el mercado formal escasamente alcanza los tres salarios mínimos.

La seguridad social está duramente golpeada por las reformas privatizadoras, cuyos resultados han sido inyectar dinero fresco al sector financiero y facultarlo para que, en términos de reglas financieras pulcras, haga polvo el derecho a la seguridad social.

Empresas como Wall Mart, por ejemplo, el más grande empleador de la iniciativa privada, ponen por escrito los contratos laborales, pero ello no quiere decir garantía o cobertura laboral de ningún tipo, ya que el propio contrato contiene candados que vulneran la estabilidad y la jornada laborales y el salario.

Las grandes empresas, pequeñas y medianas, están en el mundo de lo sub real pues, se encuentre o no documentada la relación laboral, al llegar al conflicto, todo se ve controvertido: el salario, la jornada laboral, las prestaciones, el lugar de trabajo, las actividades que el trabajador realiza, por lo menos.

Esta realidad lleva a que las autoridades laborales y los tribunales del trabajo sean meros mercados en los que se compran y venden trabajadores en perjuicio de las empresas, de los trabajadores, de los sindicatos, de la economía y del país.

Otro capítulo de la historia del empleo en México, y que resulta ser muy preocupante para los estudiosos, analistas y académicos, particularmente del Instituto de Estudios Económicos de la UNAM            , tiene que ver con la ley de la oferta y la demanda, la cual está determinando las condiciones de trabajo y el mercado laboral, y precarizando de manera salvaje el trabajo, peor aún cuando las políticas económicas y laborales están tan distantes del interés social.

No hablaré aquí de los trabajadores de la economía informal ni de los millones de trabajadores “subordinados” y “remunerados”. Pero sí de que el crecimiento de la afiliación al IMSS, así como el de derechohabientes con cobertura tampoco es significativo, despertando varias dudas la información aportada por esa institución sobre la evolución cuantitativa de los trabajadores eventuales, entre otras cuestiones, porque la imposición del esquema de tercerización (outsourcing), legalizada ya en la Ley del Seguro Social, pone en duda no sólo los modestos números de trabajadores al servicio de empresas de servicios, instaladas sin ninguna garantía laboral y que aparecen y desaparecen en una anualidad.

Aún cuando esas empresas contraten trabajadores a los que les otorgan la estabilidad en el empleo, a los doce meses ya no existe el patrón. Por lo tanto, en gran medida, los datos que proporcionan el IMSS y el INEGI no son fieles a la realidad laboral, en el sentido de que muestran trabajadores dados de alta con prestaciones de seguridad social, que en pocos meses no tendrán ni centro de trabajo localizable, porque son empresas que dejan de existir formalmente de la noche a la mañana, con la finalidad de evadir derechos laborales con sus trabajadores. No obstante, los datos no se actualizan con la celeridad con la cual dejan de existir dichas empresas.

De estos infortunios y más, habla el reportaje titulado “EMPLEO FALLIDO; EL CALVARIO DE LOS TRABAJADORES “OCUPADOS”, que publiqué este martes 13 de diciembre en http://analisisafondo.blogspot.com/2011/12/empleo-fallido-el-calvario-de-los.html y que le invito a visitar, si es que está usted interesado en leerlo completo.

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Francisco Gómez Maza
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14—XII-011

J. FRANCISCO GÓMEZ MAZA

LOS INVENCIBLES “PROLES” 

·        Si aumenta la pobreza, señor Calderón

·        ¿Podrá con ella el Copetón o El Peje? 

Por lo visto hasta ahora, si llegase a la presidencia de la república el priísta Enrique Peña Nieto, los “proles” seguirían imbatibles. (Para él son y seguirán siendo proles; miserables proles. Así se lo enseñó a su hijita). Y si llegase la panista Josefina Vázquez Mota, más, porque ella no sabe lo que es la pobreza, por lo que se ve. Y Andrés Manuel López Obrador no ha tenido más que la oportunidad de dar limosnas a ancianos, cuando fue gobernador del Distrito Federal. 

Y la verdad es que, para lograr que los pobres sean menos pobres; para que se pongan medio al parejo de los ricos, tendría que haber una revolución. Cambiar de tajo las relaciones sociales y de producción. Empresas generadoras de empleos bien pagados, justamente remunerados, con verdadera seguridad social, prestaciones reales y atractivas, seguridad en el trabajo etcétera. Sólo así ganarían todos, los empresarios y los trabajadores. Estos estarían muy satisfechos y se pondrían la camiseta de la empresa para la que trabajen.

Pero no. “A los proles siempre los tendréis con vosotros”, porque es tan grande la voracidad de los detentadores de los medios de producción, que les parece inaudito compartir la riqueza con los trabajadores. Pobres proles, proles seguirán como hasta ahora, a pesar de que el señor Felipe Calderón diga que los gobiernos panistas han abatido los niveles de pobreza, cosa que sabemos es una mentira.

Por qué digo que los proles proles serán de por vida con Calderón, con Peña Nieto, con Vázquez Mota o con López Obrador. Por eso. Porque para acabarlos tendría que darse un cambio profundo, de raíz, como acaba de ocurrir en Islandia, en donde los ciudadanos tomaron por asalto el gobierno y el sistema financiero y pusieron sus condiciones.

Y a ese cambio no planea entrarle el priísta y mucho menos la panista. El izquierdista dice que va a crear muchos empleos. Que no se haga ilusiones. La economía, como ha sido manejada hasta ahora, no está para crear muchos empleos y menos justamente remunerados  Con decirle que antes de que termine 2011, se perderán alrededor de 200 mil puestos de trabajo, de acuerdo con estimaciones del sector privado.

Además, el rezago histórico es dramático.  Contra lo que ha ocurrido en el resto de América Latina gracias a administraciones más o menos eficientes, en México, en estos tiempos de PAN, y del calderonismo, de 2008 a 2010 – no estará nada de acuerdo Felipe Calderón – los niveles de pobreza pasaron de 34.8 por ciento a 36.3 por ciento, si los analistas de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) no se equivocan.

Pero si se consideran los cálculos del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social), los niveles de pobreza, en el mismo lapso, pasaron de 18.4 por ciento a 18.8 por ciento en “pobreza alimentaria”; de 25.3 por ciento a 26.7 por ciento, en “pobreza de capacidades”, y de 47.7 por ciento a 51.3 por ciento en “pobreza de patrimonio”.

Así que en estos últimos sexenios los dos gobiernos panistas no sólo no han abatido la pobreza, sino que ésta ha aumentado. Los datos más duros son los del Coneval que no está peleado con Calderón; que no está “contaminado” de las ideas “progresistas” de la CEPAL, ni mucho menos con las metodologías de los economistas de la UNAM que son más realistas en la evaluación de los niveles de pobreza y desigualdad económica y social.

De acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), es fundamental estimular la inversión productiva generadora de empleos bien remunerados, digamos.

No obstante, para que esto se logre es indispensable, en opinión del CEESP, contar con un entorno en el que la inversión sea atractiva. Es decir, en la que haya confianza en un sistema judicial eficaz, un marco regulatorio eficiente que no inhiba la actividad productiva, así como un entorno en el que los derechos de propiedad sean claros, entre otros factores relevantes.

Contar, asimismo, con un sector público eficiente y que realice inversiones con alta rentabilidad social. Esto incidiría positivamente en el sector privado, que igualmente tendería a canalizar sus recursos a proyectos altamente rentables y generadores de empleos de calidad.

Pero… pero ya el gobierno de Calderón no tiene margen para volverse eficiente en lo que a generar confianza entre los inversionistas se refiere. Los resultados de la actual administración panista son desoladores; la desolación de la desolación…y el sexenio cerrará con enormes deudas y pendientes. Más pobres, más proles.

¿Valdrá la pena concederle el beneficio de la duda a Peña Nieto o a López Obrador, entre quienes está la real batalla por el poder? Ya se ha dicho que para lograr que los pobres sean cada vez menos pobres se requiere un gran cambio en las relaciones entre los actores económicos. Menos avaricia de los detentadores de capital y un poco de más avaricia entre los trabajadores. Una sociedad en la que cada quien aporte según su capacidad y sea remunerado de acuerdo con su necesidad…

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Francisco Gómez Maza
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13-XII-011

J. FRANCISCO GÓMEZ MAZA

PINCHE SUERTE, LA DEL CANDIDATO 

·         “Pifias y tropezones”, motivos de crítica

·         El papel del contrario es desacreditar 

Por supuesto que los opositores del joven Enrique Peña Nieto aprovechan y seguirán aprovechando sus “pifias y tropezones” para desacreditarlo como candidato presidencial. Y qué quería el hombre. Ellos quieren ganarle.

Josefina Vázquez Mota, o quien al fin sea, quiere ser presidenta y hará hasta lo imposible, pasando sobre Peña Nieto y López Obrador.

(Vázquez Mota y Ernesto Cordero, aspirantes por el PAN, acaban de darse hasta con la cubeta. Y eso que son correligionarios). Y Cordero acaba de advertirle a Josefina que “no habrá tregua navideña”.

No puede Peña Nieto quejarse de ese “aprovechamiento” de sus opositores. Para eso son opositores.

Quienes comparten en las llamadas redes sociales hacen uso de la libertad para cuestionar y criticar. Nunca había sido más sano el debate. Las redes se han convertido en un termómetro de las preferencias electorales. 

Los periodistas analizan, y critican. Es el rol del periodista.  

El de los opositores es aprovechar los errores de su oponente para “llevar agua a su molino”. Eso no está en duda. 

Aquí. En este espacio, no se descalifica a nadie. Se le analiza. Se le critica. No se tienen preferencias. Ni PAN, ni PRI, ni PRD. Ni Josefina Vázquez Mota, ni Enrique Peña Nieto, ni Andrés Manuel López Obrador. 

Todo aspirante a un puesto de elección popular se expone. Debería saberlo. Por lo visto, Peña Nieto no lo sabe, o no quiere saberlo. 

El papel de los periodistas es analizar, cuestionar por parejo. 

En una verdadera democracia, que la democracia mexicana es sólo un remedo de democracia real, la “guerra”, la “disputa” es impía. Los luchadores pegan a sus adversarios y reciben golpes de estos.

La desventaja de Peña Nieto reside en que abrió primero. Se puso de pechito, como se dice en lenguaje popular. Se adelantó a sus oponentes en eso de pifias y tropezones. 

Primero con el ya tan manoseado affaire de los libros que más lo han marcado. Sus lapsus en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en donde un periodista lo cogió sin el guión en la mano y, sin guión, el mexiquense no supo responder qué tres obras o tres autores le habían influido más.

 Ahí, en Guadalajara, Peña Nieto mostró que no sabe, no puede actuar en condiciones fuera de guión.

 Luego, en una entrevista que el diario matritense El País, consultado por el reportero sobre algunos precios de productos básicos, Peña Nieto no supo responder, porque no acostumbra ir de compras a los mercados. Y, el colmo, le dijo al colega reportero peninsular que el salario mínimo en México era de 900 pesos, cuando ronda los 1,740 en promedio en todo el país.

Y un candidato a la presidencia tiene la obligación de saber de memoria los libros y los autores que más han influido en su vida; de perdida los títulos y los nombres de los escritores. Y tratándose de los precios y salarios, es inconcebible que no conozca ni unos ni otros.

Un tercer lapsus de Peña Nieto fue cambiarle de nombre a uno de sus aliados. Alianza Nacional por Nueva Alianza.

Críticas similares habrían lanzado los periodistas si Vázquez Mota o López Obrador hubieran desbarrado en torno a los tres libros que marcaron su vida, o sobre los precios de los productos básicos, o el monto del salario mínimo.

Así que Peña Nieto quiere sólo curarse en salud. Pero no tiene la culpa él. La tienen sus asesores. Él no es una persona que sepa improvisar. Ya se vio. Siempre habla con el telepronter o las cuartillas impresas delante de sus ojos. Lee los discursos que le preparan sus redactores de discursos. Muy acartonados, muy al viejo estilo priísta, muy demagógicos, por cierto.

Recordarán los lectores la pieza oratoria que pronunció el día en que fue registrado como precandidato, en el auditorio Plutarco Elías Calles, en la sede del Comité Ejecutivo Nacional de su partido. Un discurso que habría pronunciado Ernesto Zedillo, Carlos Salinas de Gortari, Miguel de La Madrid, José López Portillo, Luis Echeverría, maestros del oportunismo y de la demagogia “revolucionaria”.

Los que exigen respeto son los ciudadanos, cada uno de ellos. No la población, que no existe. Y él debe ser el primero en respetarlos, asesorándose muy bien, exigiendo respeto para él a sus asesores. Estos deben prever las contingencias de cada presentación pública del candidato; las preguntas periodísticas incómodas; las zancadillas que los reporteros ponen a los entrevistados. Para Guadalajara se les olvidó que algún malvado reportero podría tenderle una trampa, como ocurrió. Pero esas trampas son las que cualquier candidato debe sortear con habilidad y destreza. No son de mala leche. Son para obtener la nota de primera plana. Se vale.

Los partidos opositores al PRI seguro que seguirán desacreditándolo. Otro tanto hará Peña Nieto frente al PAN y al PRD. Júrelo.

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Francisco Gómez Maza
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12-XII-011

J. FRANCISCO GÓMEZ MAZA

¿DISPUTA POR LA NACIÓN O POR EL ERARIO? 

·        ¿Tres bribones en busca de poder? 

·        La oportunidad la pintan calva

Los partidos políticos, detentadores del “derecho” legal de presentar candidatos a puestos de “elección popular” – no los ciudadanos sin partido que son las mayorías -, entraron a la rebatinga por el “voto” y prácticamente tienen ya candidato para “contender” por la presidencia de la república.

Por un lado: La continuidad de la derecha en el poder, que aseguraría otros seis años de privilegios para el gran capital con el deterioro cada vez mayor de la fuerza de trabajo: una economía boyante para los detentadores de los grandes medios de producción, una economía no tan boyante para las medianas, pequeñas y pequeñísimas empresas, y más explotación de la mano de obra de los trabajadores.

El “triunfo” de la continuidad aseguraría a los mexicanos otros seis años de guerra, violencia, sangre, muerte, dolor, con el pretexto del combate a las bandas del narcotráfico y el crimen organizado, estrategia con la que muchos mexicanos están de acuerdo, pero también con la que muchos están en desacuerdo.

La continuidad estaría garantizada con el “triunfo” del candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), que a la fecha no ha sido nombrado. El pre candidato presidencial, Ernesto Cordero, ex secretario de Hacienda del gobierno de Felipe Calderón, se desgañita, con el apoyo del presidente de la república, atacando inmisericordemente a su correligionaria, Josefina Vázquez Mota, puntera en las preferencias electorales al interior del partido oficial.

Por el otro se presenta Andrés Manuel López Obrador, que “perdió” por medio punto frente a Calderón en los comicios de 2006. Viene con un nuevo discurso, menos radical, más a modo del empresariado, pero manteniendo sus temas fundamentales: seguridad y empleo. No quiere que lo asocien con los gobiernos de izquierda sudamericanos, desprestigiados entre las clases poderosas del continente.

López Obrador es seguido por millones de ciudadanos empobrecidos – “proles”, como los llama la hija del priísta Peña Nieto -, que aún esperan, confían en él como el presidente que los sacará del empleo mal remunerado, del desempleo, de la pobreza, de la miseria, de la insalubridad, del terror en el que viven día a día. Se han unido a él empresarios panistas decepcionados de su partido.   

La tercera opción es la vuelta a los gobiernos del PRI (Partido Revolucionario Institucional), que con la carátula de revolucionario sojuzgó a los mexicanos y se constituyó en una fábrica de nuevos ricos, durante poco más de 70 años a partir de la revolución mexicana.

La bandera priísta la tiene en sus manos Enrique Peña Nieto, el joven ex gobernador del estado de México, alrededor del cual se han aglutinado las “fuerzas vivas” priístas, y con millones de seguidores en todo el territorio nacional, unos totalmente decepcionados de Calderón y el PAN, otros decepcionados del discurso radical de izquierda de López Obrador. Es evidente el apoyo de la televisión comercial al mexiquense.

Pero hasta el momento, la oferta priísta no se diferencia en mucho de la panista. Peña Nieto no se compromete a nada. Unas veces se lanza a criticar a Felipe Calderón. Otras, a reconocerle sus “logros”. Y Peña Nieto se vio muy vulnerable con los dislates literarios cometidos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Tres caminos entre los que deberán elegir caminar los mexicanos creyentes de los increíbles procesos electorales mexicanos.

Los resultados históricamente han sido los mismos, decepcionantes.

Los gobiernos priístas crearon un monstruo de corrupción e impunidad con capítulos desgarradores como la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, o la brutal represión del Jueves de Corpus de 1971.

Los dos sexenios panistas alimentaron con creces ese monstruo, con una estúpida guerra que ha dejado hasta ahora cientos de miles de muertos, y una inseguridad pública cada vez más incontrolable. Y la riqueza concentrada en muy pocas manos.

¿Le tocará el turno a la izquierda con López Obrador?

Los simpatizantes panistas dirán: “ni dios lo quiera”.

Los priístas y sus simpatizantes tampoco lo querrán.

Las hordas de millones de “proles” aseguran que el tabasqueño es la alternativa.

Pero lo cierto es que ni el PRI, ni el PAN, ni la izquierda han demostrado que luchen en beneficio de las grandes mayorías de trabajadores. Ni el PRI ni el PAN, en la presidencia de la república, han sido la alternativa. Tampoco el PRD lo ha sido en el Distrito Federal y en los estados donde ha gobernado. Acaba de perder su bastión más importante: Michoacán.

La pregunta que ronda en muchas cabezas es: ¿Los tres se disputan la nación para lograr un lugar en donde todos los mexicanos tengan las mismas oportunidades de una vida digna?

¿O lo que se disputan es el erario?

Por sus frutos los conoceréis, dice la Biblia que dice leer Peña Nieto.

¿Tendrá razón el subcomandante Marcos cuando los califica de “bribones”?

analisisafondo@cablevision.net.mx




Francisco Gómez Maza
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