ANÁLISIS A FONDO. Gómez Maza. VIVA LA FAMILIA MICHOACANA

Foto Francisco Gómez Maza

16-12-10
FRANCISCO GÓMEZ MAZA
ANÁLISIS A FONDO: VIVA LA FAMILIA MICHOACANA

• ¿Está ‘liquidado’ el cártel de ‘La Tuta’?
• Muchas interrogantes ante las dudas

GCI Lectura Política, dirigida por el maestro Alfonso Zárate, acaba de presentar a sus lectores un amplio análisis que titula “En Familia…La Batalla por Michoacán”, que da pistas puntuales para entender el fenómeno de una organización presuntamente criminal; oficialmente criminal, pero, para muchos de sus integrantes y líderes, es un movimiento con una causa social y política, que porta un discurso redentor y seudo-religioso, con el que adoctrina a sus miembros y seguidores, muchos jóvenes rehabilitados. Lo dice La Tuta en la grabación más reciente – la difundida por el consorcio Televisa -: “Estamos en una causa justa, una causa social […] Ellos [los del gobierno federal] piensan que así de esta manera se van a meter a Michoacán o que a nuestro pueblo lo van a ocupar; pues están equivocados; nosotros somos una familia, mostremos unidad”. Simultáneamente, la organización muestra una fuerte decisión para penetrar los espacios de poder público, de mezclarse con la política institucional. La Familia guarda —por intereses, convicciones o temores— relaciones y afinidades con algunos sectores de la sociedad. Aunque las marchas “ciudadanas” no pueden tomarse como un referente indiscutible de ese apoyo social hacia la organización, pueden ser considerables si se toma en cuenta que —no sólo en Michoacán y no sólo este cártel— los narcos se constituyen en verdaderos ogros filantrópicos: construyen escuelas, iglesias, parques; financian fiestas religiosas y laicas; crean fuentes de empleo y activan economías locales… De hecho, según el mexicanólogo George Grayson en un estudio preparado para el Instituto de Estudios Estratégicos (ISS), del Colegio de Guerra del Ejército estadunidense, intitulado La Familia, Cártel de Drogas: Implicaciones para la Seguridad de Estados Unidos y México, este grupo criminal, que se ha extendido a estados vecinos de Michoacán y mantiene una alianza con el cártel de Sinaloa, ha logrado establecer una “doble soberanía”; es decir “que, paralelamente al gobierno electo, se encuentra una narcoadministración que genera empleos (en el cultivo y el procesamiento de drogas); mantiene el orden (represión de cárteles rivales); realiza funciones cívicas (repara iglesias), cobra impuestos (extorsiona a empresarios) y vigila a los recién llegados.” Se trata, pues, de una Familia de cuidado, una organización criminal con aspiraciones redentoras y justicieras, con estrategias de lucha singulares, con fines políticos y sociales… que alimentan el fantasma de la narco-insurgencia.
Sin embargo, para GCI, las interrogantes se extienden… En Apatzingán, por ejemplo, unas 300 personas caminaban y mostraban carteles con leyendas perturbadoras: “Viva La Familia Michoacana”, “Nazario es paz”, “Señor Nazario: para los estudiantes tus ideales siguen vivos”, “Señor Chango Méndez, dele duro al Gobierno federal, pero por favor no involucre a civiles quemando carros, que no tienen nada que ver.” ¿Demasiado respeto “ciudadano” hacia los mafiosos? ¿Marchas organizadas y patrocinadas por los mismos mandamases de la organización? ¿La defensa criminal del pueblo-narco? ¿La sociedad in-civil alza la voz? O, más bien, todo lo contrario: ¿Un apoyo social falso y sin importancia? ¿Botones de muestra de la “incipiente penetración” de las organizaciones delictivas, aceptada por el gobierno federal, en algunos sectores menores de la sociedad? Pocas seguridades en torno a lo que sucedió y sucede en la entidad —y en el país, dirían muchos—, acaso las siguientes, de acuerdo con el maestro Zárate: 1. La desconfianza entre los gobiernos federal y estatal. Si el Michoacanazo no tuvo ningún éxito judicial y, en consecuencia, la administración de Felipe Calderón no puede apelar evidencias irrecusables de la penetración del narco en las esferas gubernamentales de la entidad, es notorio que existe una gran desconfianza entre los diferentes ámbitos de gobierno. 2. Las diferencias entre corporaciones federales. Algo similar, una certidumbre, pudiera esbozarse sobre el actuar inicial de la PF: un despliegue que no sólo pasa por encima de las autoridades estatales sino que se ejecuta sin el apoyo de otra corporación federal… Diversas señales y hechos indicarían que, en efecto, la organización criminal vive días complicados. El gobierno federal conjetura que ha sido golpeada duramente en los últimos. También podría interpretarse que los recientes ofrecimientos de “repliegue” y “tregua navideña” de la organización hacia el gobierno federal indicaban un intento de capitulación. Pero el grupo sigue exhibiendo una enorme capacidad de fuego y fuerza.
http://analisisafondo.blogspot.com/
http://lacomunidad.elpais.com/analisisafondo/2010/12/16/analisis-fondo-viva-familia-michoacana
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Francisco Gómez Maza
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