Jorge G. Castañeda. PARA INTERPRETAR A WikiLeaks. Y entrevista con EL MERCURIO

De Jorge G. Castañeda, el jueves, 02 de diciembre de 2010 a las 9:43

Para interpretar a WikiLeaks

Por Jorge G. Castañeda
Reforma
(02-Dic-2010).-

La filtración de WikiLeaks ha desatado una tormenta en las relaciones internacionales, en el aparato de seguridad de Estados Unidos y en muchos gobiernos que se han visto o saben que se verán en situaciones, en el mejor de los casos bochornosas, y en el peor inmanejables. Conforme se procesen los documentos habrá revelaciones que carezcan de importancia mundial o histórica, pero que pueden tener cierta pertinencia y estridencia, principalmente dentro de cada país: los de México armarán escándalo en México, los de Brasil en Brasil, etcétera.

Para poder entender lo que viene es pertinente esclarecer rápidamente el protocolo seguido para estos documentos, y otro tipo de comunicaciones, entre representaciones y capitales en todas las cancillerías. Primero hay que señalar que los 250 mil documentos filtrados son del Departamento de Estado incluyendo su sección de inteligencia (INR), pero no hay documentos de la CIA, la NSA o la DEA: el aparato formal de inteligencia. Esto no significa que algunos de los autores -el consejero político, el segundo de la misión o el embajador- no sean parte de la inteligencia, sólo significa que son documentos más bien diplomáticos que de espionaje. También hay que hacer notar que la mayoría de los documentos en el Departamento de Estado tienen tres propósitos: a) informar a Washington de una conversación con un funcionario, un empresario o un político de oposición de cierto país (MEMCON); b) son informes que reportan a Washington lo que la prensa de un país dice sobre tal o cual acontecimiento, anuncio o visita de un alto funcionario; y c) algunos textos -los más divertidos e interesantes pero los menos frecuentes- incluyen opiniones del autor sobre la persona con la que se reunió, el suceso o sobre la postura del gobierno local.

Todo esto se sabe porque documentos similares a los de WikiLeaks ya han sido consultados antes a través de la Freedom of Information Act; o bien al revisar archivos con 20 o 25 años de reserva (en algunos casos antes por historiadores que necesitan saber el punto de vista de la embajada de Estados Unidos -por ejemplo, la de La Paz, Bolivia, cuando falleció el Che). Otra acotación que conviene señalar es que, aparentemente y con excepciones, los documentos de WikiLeaks, a diferencia de los que se consultan en archivos, vienen sin taches. En otras palabras, se mantienen los nombres y las partes editoriales o personales más jugosas.

El problema de todo esto estriba en lo que sigue: si un funcionario, un empresario, un periodista, un intelectual o un narco ya no puede sentarse a platicar con un diplomático de Estados Unidos sin correr el riesgo de que su conversación aparezca en los periódicos semanas o meses después, entonces esas conversaciones dejarán de tener sustancia. Quienes hemos estado en situaciones en las que los interlocutores hacen público el contenido de conversaciones celebradas bajo la premisa explícita de secrecía y confidencialidad, sabemos lo peligrosa que puede llegar a ser una filtración.

Me congratulo de que Julian Assange haya filtrado estos documentos, porque creo que al final la transparencia es preferible a la opacidad. Pero sólo al final. La inmensa mayoría de los informes van a ser ciertos: no hay razón para que un funcionario norteamericano reporte a su jefe una conversación de manera fabricada. Habrá muchos osos, pero no mayores a los que ya han causado en el pasado funcionarios norteamericanos, mexicanos, cubanos y de otras estirpes que han filtrado documentos y conversaciones secretas. En WikiLeaks quedarán comprometidos personajes de izquierda, como Nelson Jobim, el actual ministro de Defensa de Brasil (que puede perder su ratificación por reunirse demasiado con el embajador de Estados Unidos), o nacionalistas empedernidos del PRD y del PRI que, en conversaciones con funcionarios diplomáticos en la embajada de Estados Unidos en México, habrán dicho palabras impronunciables afuera. Nadie se puede quejar: sopa de su propio chocolate.

http://www.jorgecastaneda.org; jorgegcastaneda@gmail.com

++++++

EL MERCURIO/ Jorge Castañeda comenta impasse diplomático/ Diciembre 3 de 2010
de Jorge G. Castañeda, el Viernes, 03 de diciembre de 2010 a las 12:37
Jorge Castañeda, ex canciller mexicano, comenta impasse diplomático: “El corolario inevitable de la guerra de Calderón es que Estados Unidos está metido hasta la cocina”

Estima que el error del gobierno de su país fue mantener en secreto la información que se destapó ayer.

GASPAR RAMÍREZ
El Mercurio
3 de dicimiembre de 2010

“Tienen una cagada monumental. Eso puedes ponerlo así”. El castellano antiguo pertenece al ex canciller mexicano Jorge Castañeda, y se refiere a los cables que la embajada estadounidense en el DF envió a Washington en 2009 y que fueron conocidos ayer en la tarde.

Castañeda luce sorprendido por las filtraciones de WikiLeaks, que él anticipó se venían fuertes por el lado mexicano en una columna publicada ayer por el diario Reforma. Es que funcionarios del gobierno de Felipe Calderón admitieron que han perdido control de parte del país a manos de los narcos y que el Ejército es inoperante, entre otros temas.

“Si tú dejas entrar a los americanos a este nivel de cooperación -y yo estoy de acuerdo con que sea así-, van a ver cosas que de otro modo no verían. Y las van a decir. O en público, o en privado, o en secreto, y luego los secretos se vuelven públicos”, dice el académico de la Universidad de Nueva York a “El Mercurio”.

Castañeda cree que pronto se sabrán más secretos de la colaboración, y que hay mucha gente que dice, por ejemplo, que hay elementos norteamericanos de origen mexicano, de piel morena, que hablan español perfecto, participando en los operativos.

“No me consta, pero sí sé que si es cierto, se va a saber. En lo personal no me parece mal que suceda, si Calderón mañana anunciara este tipo de medidas, yo lo apoyaría. El problema es otro: me parece una imbecilidad hacerlo en secreto”.

En el lobby del hotel plaza San Francisco suena fuerte David Bowie. Hay mucho trajín. Castañeda está sentado ante un pisco sour.

Castañeda terminó ayer una visita de dos días a Chile: fue uno de los expositores en el seminario organizado por el gobierno para analizar el estado de la Carta Democrática Interamericana, que el próximo año cumple una década de vida y que será revisada en 2011 en la OEA.

El ex canciller opina que Gerónimo Gutiérrez era uno de los mejores proyectos que tenía el Partido de Acción Nacional (PAN, del Presidente Calderón) antes de que hace poco pasara al sector privado. Se refiere al entonces subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación citado en los cables de 2009 como el personero que confidencia que la cosa no va bien.

“Él dice lo que todos decimos desde hace cuatro años: que esto no está funcionando y si no hay éxito la sociedad mexicana no va a aguantar, y que se necesita más ayuda, más rápido y más clara, si no esto no funciona”. Lo nuevo es que lo dijo alguien de adentro.

Para el intelectual mexicano, el sello del presente gobierno, ya está escrito: “El corolario de la guerra de Calderón es que Estados Unidos está metido hasta la cocina. Y eso tiene que decírselo a la sociedad mexicana”.

El Presidente Calderón cumplió el jueves cuatro años en el poder y le quedan dos por delante. ¿Puede hacer algo para cambiar la situación? “Ya no tiene salida, no va a poder recular, no va a poder ganar. Lo único que puede esperar es que quizás se empiece a estabilizar el nivel de la violencia a un nivel más alto que al principio, pero menor que los momentos pico”.

Una encuesta de hace un par de semanas mostró que el 54% de los mexicanos está a favor de la participación de militares en la llamada “guerra contra el narcotráfico”. “La gente en México se siente más insegura que nunca, cree menos que nunca que el gobierno está ganando la guerra y apoyan menos que nunca la participación del Ejército”.

Según un cable conocido ayer, Hillary Clinton quería saber qué tipo de gobernante era Calderón y si estaba afectado por el estrés. “Ahí sí que no me voy a meter”, se excusa Castañeda.

“Los americanos saben perfectamente bien que la Marina es mucho más confiable que el Ejército, porque llevan varios años, desde 2005, entrenando a efectivos de la Marina sin conocimiento pleno del público americano ni mexicano.

“Va a haber más (filtraciones), sobre todo por que (Carlos) Pascual (embajador de EE.UU. en México) informa muy bien y mucho, porque está metido hasta la cocina y es bueno que sea así”.

La guardia cubana en Caracas
Otra de las revelaciones de WikiLeaks es que el círculo de seguridad del Presidente venezolano Hugo Chávez está compuesto por cubanos. Jorge Castañeda, como ex canciller y estudioso del tema -escribió una biografía del Che Guevara, “La vida en Rojo-, opina que no hay mucho de nuevo en el asunto.

“Ya sabíamos desde hace tiempo que el quid pro quo Venezuela-Cuba es: Caracas entrega dinero y petróleo, y La Habana, médicos y los anillos de seguridad de Chávez”. Castañeda señala que todos saben que desde hace mucho tiempo que Chávez no puede depender únicamente de la seguridad venezolana porque los riesgos de una traición son elevadísimos.

En cambio, la seguridad cubana no sólo es muy competente, sino que es de una “extrema lealtad a La Habana. Ahí siempre entra el riesgo de que ellos harán lo que La Habana les diga, y si algún día cambian de idea…”.

+++++

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: