MOSAICO, 4–XI–010

Martínez Campos, 4/XI/010ç
GUIA


MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 4 de Noviembre. LA LUCHA ES “PERMETIDA”, decía un paisano respetable y el hambre es caraja (canija, en otra versión) y el que la aguanta más, aunque no lo decía el paisano, es expresión del dominio público. Digo esto porque allá lejos en el tiempo, aun cuando no fui propiamente lo que se llama “Ninis”, sí un joven un poco desubicado socialmente, me fui “pal otro lado”.
Claro que entré legal, pero me puse a trabajar allá, lo que los güeros no consideraban tan legal y me dieron las gracias por mi estancia entre ellos y que me viniera para acá, “pa” mi tierra, a lo que me ayudaron, dos veces dejándome amablemente en la frontera mexicana y otra, mandándome en un avión de transporte de esos de la guerra, por allá muy lejos, en una ciudad fronteriza donde ahora es muy difícil vivir (en paz). De todas maneras me regresé, luego de unas cortas vacaciones en mi añorado terruño. El migrante, cuando no era tan agresiva la “migra”, me dijo amablemente que regresara cuando quisiera, pero legal. Y me dio una pedagógica lección, porque mientras me tomaba las huellas, me mostró en un cristal lo que hace el alcohol en la panza (después supe lo que hace también en el alma). Dije que el migrante, en aquellas preliminares, sospechó que yo tuviera hambre, por la hora y me fue a traer unas tortas (hamburguesas), pero las pagué yo, que traía algo de dinerito. Luego me llevó a guardar una horas, mientras se completaba la redada, a una cárcel municipal. No me asusté porque sabía que era provisional, pero ¡Ay señor!, qué celda. Limpia, limpia, pero con unos barrotes en la puerta, que yo creo ni Supermán, de intentarlo, hubiese logrado escapar. De allí nos fuimos a Mac Allen, como dije, y en viaje especial, dos, tres paisas, en un avión mexicano hasta León. Bendita tierra, allí comencé a ver mis casahuates y a contemplar mi paisaje. De todas maneras volví, hasta que se me acabó la manera de entrar legalmente. YO ADMIRO AL pueblo norteamericano, por su vitalidad, su espíritu emprendedor, por su sistema educativo que permite la excelencia, en ciencia y tecnología, hasta llenar las listas de sus Premios Nobel y de paso en gran parte (no sólo, claro) poner a nuestra disposición esas formidables tecnologías, particularmente las de la comunicación. Y allá mismo, grandes sectores de su pueblo se organizan a la hora que, en cualquier rincón del mundo, particularmente en los casos de desastre, es requerida la ayuda humanitaria. Gran pueblo, pues.rd NO ME ATREVERÍA ni tantito, a opinar que no es, sin embargo, un pueblo feliz. Porque a lo mejor, en grandes sectores de su población, se parece más al Mundo Feliz del escritor Aldous Huxley, un mundo maquinizado, que al espíritu de austeridad cristiana que se predica, y el consumismo desaforado contribuye, en gran parte, al deterioro del Planeta. Y sus millones de adictos nos tienen en un brete por aquí y sus guerreros, salvadores en un tiempo, han metido en un brete a medio mundo. ME GUSTARÍA, QUE en el mundo de lo simbólico, su dominio cultural no nos echara por acá tanta basura de películas “de supermanes” que todo lo resuelven con una superarma en la mano; me gustaría que esos grandes actores fueran más moderados y no se presenten siempre, algunos filmes, vaso en mano tome y tome. Por acá también, y los muchachos de nuestro cine clásico, no salían de la cantina y no sé a qué hora se ponían a trabajar. Desde luego tenemos qué aprender de los güeros su respeto por los adversarios a la hora de las elecciones. Y desde luego ellos podrían muy bien aprender a respetar la ONU, y pagar sus cuotas, si es ya aún no están al corriente. Y en eso sí les damos cinco y las malas, porque nosotros sí hemos respetado a la ONU. Me gustaría que se dejen de andar invadiendo naciones, una vez que se den cuenta que no son ya los amos del mundo, si alguna vez lo fueron y que con toda la valía de su sociedad y de su cultura, no son los únicos. Que aprendan de nosotros que no hemos invadido a nadie. (Bueno, aquí hago una salvedad, los estamos invadiendo a ellos con nuestra cultura de la cocina, con nuestro crecimiento moreno allá y visionarios como deben ser algunos, temen que a la larga nuestra prominencia sea inevitable). Finalmente, sobre el mismo tema, yo cambiaría esa expresión de Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos. Y diría: bendito México y bendito Estados Unidos, tan cercanos uno del otro. Así, a nosotros frente a ellos se nos quitará nuestro espíritu de disminución. Y a ellos frente a nosotros, que se les quite su arrogancia. Nos necesitan y los necesitamos. SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo no sabía cómo interpretar la inquietante visión: aquel signo “suástico”, no necesariamente luego en negativo, se levantó de sus cenizas de la central Europa, en veloz carrera pero a medio Atlántico se convirtió en guerrero azteca luminoso, tomó vuelo desde muy adentro del país vecino, y desde allí, cruzando México, se remontó hacia las estrellas; aquel individuo, en la postración en el abismo del sí mismo, creyó “oírle” al de la voz, la expresión aquella, del “soy intuitivo”; aquel individuo creyó escucharle al de la voz aquella expresión de “amo afectivamente”. La cosa se volvía peliaguda, tanto si tales profundidades eran fruto de la introspección, como si no. Porque quién era, aquel individuo, para poder atribuirle tales expresiones al de la voz.

(www.lapiedadymiregion.wordpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

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