MOSAICO, 3–VI–010

Martínez Campos, 3/VI/010
GUIA

Foto de Silviano

MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 3 de Junio.- ¡EN MEXICO TODOS contamos!, es el “grito de batalla” del INEGI, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que trae y traerá durante casi todo el mes a todo un “ejército” de ciudadanos uniformados, mochila al hombro, tablero con documentos y “lápiz”, lapicero, o bolígrafo a mano, y otras herramientas. Quisiera interpretar a mi manera ese slogan: todos que somos importantes, por eso contamos; y no sólo somos los ciudadanos que censa el Instituto Federal Electoral, ni los consumidores que censan los negociantes o, ni los creyentes que censan las iglesias en estos tiempos de decersiones, ni los presuntos “transgresores” que censan las innúmeras policías.

Foto de Silviano

En este caso, somos todos, todos, todos, chicos y grandes, desde que nacemos hasta que morimos, mientras haya registro de eso, claro, porque también hay desaparecidos a manos de los servidores de la muerte.

Foto de Silviano

Pero también contamos, en números, y por eso vienen las estadísticas, que obvio es decirlo, sólo en la mente de Dios serán absolutamente exactas, pero entre nosotros, con sus aproximaciones, nos serán desde luego muy útiles no sólo para contarnos, sino para conocernos.

Foto de Silviano

Ayer me encontré con Angelina, procedente de Zamora. Una trabajadora del INEGI, en trabajo especial de censo entre personas e instituciones. Allí, frente al asta bandera de la plaza principal, frente a la Escuela Cavadas, cerca del templo, la distraje de sus apuntes que iba pergeñando sin dejar el paso. Y sí, coincidimos, en mi caso durante mi experiencia de consejero electoral del IFE, aquí, cuando recorríamos el distrito y de los trabajadores del censo ahora.

Foto de Silviano

Hay en nuestros poblados muchas casas desocupadas, la de nuestros migrantes. PUES SI, NOS íbamos y nos fuimos y nos vamos “al otro lado”, porque no contábamos. Caciques feroces hacían imposible la vida, a quienes no se ajustaban a sus tropelías, consecuentadas desde el mismo centro del control político del sistema.

Foto de Silviano

Jóvenes descendientes de los destinatarios de los repartos agrarios iniciales, que luego ya no eran suficientes para estirarlas a toda la parentela; sueldos de salarios mínimos legales pero injustos en las factorías, para quienes aún así tenían la suerte de conseguir un empleo.

Foto de Silviano

Autoexclusión de quienes eran víctimas de su propia ira, cometían un ilícito y ya sabían que no había justicia (también los agraviados lo sabían). Y también, el espejismo del gran mundo que se estaba abriendo con los grandes cambios que de todas maneras había en nuestra sociedad y los jóvenes (los mejores, se dice) iban a probar fortuna, en la gran aventura de transgredir las normas de “los güeros”.

Foto de Silviano

PERO TAMPOCO ALLÁ contábamos, porque si bien nos necesitaban, éramos y somos residentes de segunda o de tercera categoría. Aunque viéndolo bien, los vigilantes de la frontera no eran tan agresivos como ahora que, en algunos casos, no sólo detienen sino agreden y no siempre por razones defensivas como tal vez aleguen.

Foto de Silviano

Y bueno, las autoridades ahora defienden a nuestros ciudadanos agredidos, o protestan cuando los desenlaces de la agresión llegan al extremo, como la muerte del connacional, Anastasio Hernández Rojas, en San Diego.

Foto de Silviano

Claro, no es de dudarse que en casos similares la autoridad mexicana, haya defendido por la vía diplomática a nuestros connacionales agredidos. Pero por décadas no fuimos defendidos, adecuadamente, de los depredadores de nuestro hábitat rural ni de nuestra propia inclinación depredadora, por necesidad o por falta de orientación, la cual hizo que también contribuyéramos a deteriorar lo que nos quedaba de tierras cultivables.

Foto de Silviano

Ni de las 300 familias que se beneficiaron durante décadas, por su vinculación a los herederos, en el poder, de la facción dominante en la Revolución Mexicana, cuyo centenario conmemoramos este año, con bombo y platillo.

Foto de Silviano

PERO DICHO Y redicho lo anterior, aquí no valen los maniqueísmos de ustedes son los malos y nosotros los buenos. En medio de dirigencias corrompidas y depredadoras, florecieron, aún dentro de la burocracia dominante, hombres lúcidos en el pensar y honestos en el actuar, que desde la tribuna legislativa, desde la institución presidencial o sus equivalentes en otros órdenes de gobierno, generaron obras (no sólo las de relumbrón) que culminaron en instituciones educativas, la red de infraestructura y el avance, inocultable, en la humanización de nuestra sociedad.Graduación en Ziquítaro 3

Y lo que sucede ahora, en el aquí y el ahora, es polvo de aquellos lodos autoritarios, pero también de aquellos liderazgos lúcidos que no temieron mancharse las alas al cruzar el pantano del poder transformado de servicio, en depredación. Y esos hombres lúcidos, a pesar de la demagogia que anunciaba el municipio libre, la emancipación total de la dictadura porfiriana, el nuevo México, también estaban en la academia, en la institución educativa o magisterial y hasta en el clero, tan vilipendiado en la lucha histórica que se libró entre clericales y anticlericales, donde también privó el esquema de ustedes los malos y nosotros los buenos. PERO SE ACABÓ la isla que creíamos muchos libre de las tormentas de los mares. Graduación en Ziquítaro 2
Nacionalismo revolucionario, le llamaban algunos a esa isla. Siempre supeditados a lo que sucediera en el mundo, era obvio aceptarlo, en la academia y en círculos ilustrados, pero acá entre nosotros el pueblo, a veces nos la creíamos de que como México no hay dos. Y todo nos afecta, ya no hay crisis, las pequeñas crisis, las que sentimos en carne viva como la carestía o la carencia de empleo, a veces tienen su origen, en los centros de poder transnacionales. Llegamos pues a la globalidad, y dentro de ella nos contamos.
Graduación en Ziquítaro
(www.lapiedadymiregión.wordpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

ZIQUITARO. LOS FUTBOLISTAS DE LOS CINCUENTA’SSSS, PUESSSS

Texto de Silviano. Foto de quién sabe puesss

+++++
ZIQUITARO. PIE NOTA, FOTO DE LOS FUTBOLISTAS DE LOS CINCUENTASSSS, PUESSSSS

En el Ecuaro de Las Cerdas, ahora plaza o jardín. PIE-NOTA: DEPORTISTAS Silviano Martínez Campos Esta foto requiere sus explicaciones. En primer lugar, fue tomada en 1956, en el terreno donde ahora es la plaza, entonces conocido como Ecuaro de las Cerdas, y cancha habilitada para el futbol. Con vista hacia el Oriente, rumbo a Los Nopales Altos. Se alcanza a ver al fondo el portal de doña Juanita Silva y de don Joaquín Mejía y hacia arriba, por el horizonte, un gran árbol que parece aún existe. Bien lo sabemos, los jóvenes muchas veces no entendemos (entendíamos, debí decir) insinuaciones y ya se nos había informado que no querían cancha allí, porque se pensaba construir una plaza (eso tardó, claro). Como que no lo entendimos, y nos lo dijeron con hechos: un buen día apareció un montón de piedras frente a cada portería. Y así por la buena, la cancha se mudó a terrenos donde ahora está el barrio llamado La Viscosa, en el Potrero de los Cerdas y años después habría de establecerse, ya en cancha propia y definitiva, en las orillas de El Llano, a la salida a Penjamillo. La foto es chiquita y no es la misma visibilidad a los 22 años que a los 71 entrados a 72, por lo que no identifico a unos 3 compañeros, a quienes señalo en el texto con un paréntesis. Aún así, van los nombres: abajo, de izquierda a derecha: Joel Campos, Silviano Martínez, Jesús Ruiz, Salvador Carranza, José Roa, Alfonso del Río, Ramiro Báez, Rafael Cortés, Benjamín Mejía y quien se puso la mano en la frente, sin saber que cincuenta años después nos privaría de su identidad. Arriba, de pie, de izquierda a derecha, José Esqueda, (n), Eliseo Aguiñiga, Salvador (n) , Ignacio Salgado, Isidro Campos, Salvador Duarte, Juan Mora, (n ), Agustín Ventura y Gonzalo Gómez. Algún lector, que por lo demás podría rectificar un nombre o apellido si éstos estuvieran equivocados, podría también plantear serias dudas como éstas: ¿quiénes eran los suplentes?. Respuesta: allí no había suplentes, todos éramos ases. ¿Por qué son 21 y no 22, como debe ser?. Respuesta: simple, falta el que tomó la foto y el que lo identifique, que hable. Sé que algunos ya no están entre nosotros. Pero para el recuerdo, siguen con nosotros. ¿Ganaron algunos partidos?. Respuesta: ganamos y perdimos, éramos jugadores, no supermanes. Y para ilustrar esto que digo, me permito contar un par de anécdotas: nos invitaron a jugar en Las Canoas, comunidad del municipio de Panindícuaro. Para ubicar al lector, por las consecuencias que creo tuvo la fecha, era Miércoles de Ceniza. A buena hora salió la caravana desde Ziquítaro, todos a caballo. Lo digo también para que el lector, imparcial como debe ser, saque sus consecuencias. Como se comprenderá, era época de calor y además la cabalgata duró alrededor de dos, tres horas, si no es que más. Así es que llegamos a eso de las dos, tres de la tarde. Desde luego los compañeros competidores de la comunidad, haciendo gala de hospitalidad, nos invitaron a comer, a jugador por casa. Y aquí es el lugar para que el lector saque sus conclusiones, porque no eran de desdeñar aquellos guisados tan tentadores que incluían torreznos, nopales, capirotada y no recuerdo algunas otras exquisiteces más propias de esos días de penitencia. No respondo de los demás, pero en el caso propio,¡la atragantada que me dí!. Y no sé si sería el caso de los compañeros porque soy incapaz de insinuar en lo más mínimo algo que deteriore el honor deportivo. Hablo por mí: no dí una durante el partido y hubo goliza. Que cada quién responda de sus apetencias, pero en mi caso le ganó la panza a los pies, porque luego de una tragazón semejante, viene mejor una siesta que un partido de fútbol. Lo digo con todo arrepentimiento, aunque sea cincuenta años después. Y es que una cabalgata de unas dos horas, o más, sol inclemente como para tostar garbanzos, hambre cuaresmal y día de penitencia, eran como para pensarlo. Claro, la penitencia vino en la goliza, pero la siguiente anécdota es más bien de orden personal, aunque “los resultados no nos favorecieron” (no me atrevo a decir que goliza, pero de que perdimos, perdimos). Y digo que de orden personal, porque ni siquiera hubo la tragazón compensatoria y la penitencia estuvo más dura. Esto me da pena confesarlo y estoy a punto de darme un tope de arrepentimiento en la computadora. Esta vez fue en Caurio de Guadalupe, aunque no estoy seguro si cabalgata de horas de por medio, o rodeo en algún vehículo: Ziquítaro-Epejan-Villa Jiménez-Caurio. No recuerdo si el tentador fue el compañero, o de plano fui yo, lo que tampoco es imposible; el caso es que nos fuimos en el intermedio a la tiendita cercana y pedimos un tequilita para darnos energía. Me salió lo Maradona y lo Pelé, comencé a practicar las chilenas, popularmente palomitas y ¡Paz!, que me falla una, caí de lado y me disloqué el brazo izquierdo. Habría de venir la penitencia, dolorosa, del arreglo del hueso o del músculo dislocado. Fue conducta antideportiva la mía, y aunque le tocó también un dislocamiento al pie izquierdo, en otra ocasión, por fortuna terminó mi ciclo de futbolista cuando me fui a recorrer mundo. De lo contrario, no digo que hubiese terminado en algún estadio, cubierto de honores, pero sí, a como iba mi práctica, en silla de ruedas hubiera sido lo más probable. (Texto de Silviano. Foto de quién sabe)

+++++
NOTA EXTEMPORÁNEA, 54 AÑOS DESPUÉS. Ninguno, que yo sepa, llegamos a participar en un Mundial. Pero bién que nos divertimos, y teniamos nuestro público. Por lo menos nuestras noviecitas, ja. ja y ja.