Familia Quintana Martínez, su festejo en El Platanal

Martínez Campos, 7/V/010

FAMILIA QUINTANA MARTINEZ, SU FESTEJO EN EL PLATANAL
Silviano Martínez Campos
Las fiestas patronales se han convertido para nosotros, una región de migrantes, en la magnífica oportunidad de convivir los de aquí, los de allá, los que se quedan y los que se van. Todos lo sabemos, todos lo vivimos y de este nuevo estilo, relativamente reciente, de pocas décadas, no escapan ni pueblos cabeceras de municipio, ni comunidades pequeñas, medianas o grandes.
Es el caso de Penjamillo y de sus comunidades, sean Ziquítaro, Patámbaro, Patambarillo, Santa Fe del Río, o San Antonio Carupo, todas sin excepción y empleando positiva, festivamente el dicho, a cada pueblo, pueblito, o capillita, le llega su fiestecita.
Así se dio en Ziquítaro en enero, en Penjamillo cabecera municipal en este mes de mayo y en las comunidades en diversas fechas.
Una mayor derrama económica para la comunidad, y esto a pesar de la crisis laboral en el país vecino, aun cuando tal vez haya disminuido ese aporte de los paisanos en relación con años anteriores.
Festejos religiosos desde luego en torno al santo patrón, con peregrinaciones, misas y otros actos devotos, pero también las fiestas llamadas profanas, con el regocijo de los grupos musicales, bailes y las imprescindibles bandas de música tradicional para iniciar con las mañanitas, continuar con las misas y alegrar la plaza cívica, a la hora del castillo imprescindible.
Todo eso, desde luego, importantes señales del regocijo que da reencontrarse con el paisaje que se contempló desde niño, reencontrarse con los familiares cercanos luego de la ausencia obligada por razones de trabajo.
Reenconrarse con antiguas amistades y, sobre todo, saborear el placer de ser más libre durante esos días, alejado de los reglamentos y horarios obligados del trabajo y de los estilos apresurados y cansados que da tal vez, en muchos casos, la vida urbana de allá, del otro lado de la frontera, o aquí mismo, en nuestras propias ciudades.
La alegría de fondo, que es la de la mayor parte de los vecinos de aquí, y de allá, alegría de vivir, convivir, recordar, descansar en el terruño, la tierrita que nos vio nacer, si no a nosotros, a nuestros padre y abuelos.
Estos días le tocó a El Platanal, comunidad de Penjamillo, la más cercana a su cabecera municipal, la que celebró su fiesta patronal, la de la Santa Cruz, el día 3 de mayo.
Pero antes, como en pueblos y comunidades, los preparativos que incluyen novenarios o triduos, a veces todo un mes de pequeños festejos que anteceden a la fiesta central, para que colonias, barrios o familias tomen su día, conforme a sus posibilidades.
Y así, la familia Quintana Martínez, encabezada por doña María de la Luz Martínez Campos (Lucha), organizó su día , el 31 de abril, con actos religiosos que incluyeron una misa, comida para familiares e invitados, amenizada por la banda juvenil de música tradicional de Aguanuato, municipio de Panindícuaro. Y luego en el jardín de la comunidad, una especie de serenata para extender el regocijo a toda la comunidad.
Durante la misa, celebrada en la capilla en construcción por el padre Silvano, vicario en Penjamillo, los familiares recordaron especialmente a don Rubén Quintana Carrillo, a doña Juana Castro Montañez, a Gilberto Quintana Castro, por una rama del parentesco. Y por la otra, a don J. Encarnación Martínez Mejía y a doña Benita Campos Cerda. Se oró, pues por ellos, ausentes; pero siempre presentes en el recuerdo y en el amor y el afecto.
Estuvieron presentes, ese día, por parte de la familia Quintana, los familiares Froilán, Ignacio, Emma, Virginia y Roselia Quintana, así como Gloria, esposa de Froilán y Dolores, esposa de Ignacio. No dejó de recordarse a quienes por esta vez no acudieron a la fiesta, como René y Gilberto Quintana, entre otros familiares.
Y por parte de la familia Martínez Campos, estuvieron presentes desde luego Lucha Martínez Campos y sus hermanos Marisela, Socorro, Petrita y Silviano; Orlando Narváez Martínez; don Amado Báez Aguiñiga, esposo de Petrita, profesor Jesús Narváez Ruíz, esposo de Marisela, Ma. Guadalupe Campos Espinoza, esposa de Silviano. Y sobrinos Suheiri Esqueda Martínez, Antar, hijo de Flavia Narváez Martínez y se añoró a muchos de quienes no pudieron asistir.
Es de hacerse notar que durante la misa, en la que cantó el coro juvenil de Penjamillo, el padre Silvano informó de una larga lista de personas del Platanal, residentes en Estados Unidos, que han contribuido con donativos para las obras de la capilla. Unos 26 mil dólares, dijo, de lo cual dio cuenta pormenorizada, pero además mencionó otras aportaciones para sumar alrededor de medio millón de pesos en total, aplicados a las obras.
El Platanal, una pequeña comunidad aledaña a Penjamillo, la cabecera municipal, se ha transformado evidentemente, en relación con dos, tres, o más décadas pasadas. Calles pavimentadas, su agua potable regular, jardincito bien cuidado y según se pudo percibir, limpieza en sus sitios calles.
Enseguida, el visitante de este sitio podrá observar fotos del convivio mencionado, tomadas por su servidor.

(La manita del “ratón” sobre la foto, enseña el título. Un “clic” sobre la foto, aparece más grande, en el centro de la pantalla. Otro “clic” sobre la foto, aparece más amplia y grande, fuera de pantalla, con opción de agrandarla)

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