Don Froylán Maya Vargas

Martínez Campos, 17/VII/09

DON FROYLAN MAYA VARGAS
Silviano Martínez Campos

A don Froyla lo recuerdo siempre calmado, ecuánime, abierto a las opiniones, respetuoso de los demás. Esas y otras muchas cualidades, habrán sin duda crecido más en su productiva edad madura. A don Froyla lo entrevisté hará poco más de un año. En esta plática manifiesta una profunda disposición a saber, a enterarse y a opinar sobre lo que lo rodea. Relata lo que ha escuchado, de testimonios, a lo largo de su valiosa vida, sobre el querido pueblito, su Ziquítaro. En ella queda expuesta el alma campesina, su ansia de superación y de paso, una riqueza irrepetible, por original, del habla campirana, el colorido de sus expresiones y la belleza de las construcciones en frases y palabras. Agrego al final un extracto de La Parentela sobre el apellido Maya en Ziquítaro, con la pertinente advertencia de que todos son datos provisionales, en espera de mayor amplitud de datos. Y, a manera de viñetas, pongo junto al texto fotos de él y de su bien cuidado barrio, Los Guanumos, que tomé durante una de mis correrías por nuestro pueblito. Enseguida, pues, la charla con este sabio campesino, don Froyla Maya, a quien acompañó en su vida una no menos valiosa persona, su compañera, siempre afable, siemrpe suave en el trato, doña Delfina Martínez Campos.
+++++

—–¿Cuál fue su año de nacimiento, don Froyla?
—-El año de 1922. Me registré el 5 de febrero de ese año. En Penjamillo.
—Hasta qué año llegó de primaria.
—No tuve más que treinta días de primaria. Fue todo lo que yo estudié, en los planteles que había en Ziquítaro.
—Quién fue su maestro, o maestra
—Pues u n señor que se llamaba Cruz, no me acuerdo del apellido. No supe de dónde sería, era de los primeros maestros que venían aquí, pagados por el gobierno.
—Dónde estaba la escuela, o la casa do nde daba las clases.
—La casa estaba en esa casa vieja de don Pedro Rábago, que allí después se hizo dueño de esa casa, Agapito Arroyo.

—Frente al templo viejo.
—Allí mero
—Unos cuantos días allí,, y unos cuantos días en la casa que ahora habita Amado Báez, allí estuve otros días en esa casa.
—Yo recuerdo que esa casa era escuela, pero ¿en el tiempo de su niñez ya era escuela?
—-En esos años precisamente porque no había escuela aquí, allí conocí yo los estudios.
—Y por qué treinta días nomás, don Froyla.
—Porque pues ya mis padres necesitaban ya mi ayuda, verdad, y no teníamos modo de sostener, en esos tiempos eran tiempos muy (no audible) para la gente y yo pos de ver a mi padre.


—Estamos hablando de los veinte, usted tendría siete, ocho años.
—Por ay, siete, ocho años, si
—Allí en esa casa de Amado Báez, allí estaba u na profesora, que lo único que nos enseñaba allí, era cantar y a cositas así de niñez, pero muy poco.
—¿No sería porque estaban ustedes muy niños, muy chiquillos?
–Pues yo creo, yo creo y sí también nos daba pues clases, que de la pura verdad yo allí de esa profesora no aprendí más que una pura cosa: cómo se pronuncia la “c” con las vocales, con la a, la o, la u, y con la e y la i. Fue todo lo que aprendí allí, con esa profesora.


—¿Treinta días?
—Treinta días nomás. Serán unos dos o tres días más.
—¿Y con el profesor Cruz?
—Fue todo, el mismo, el mismo plazo, en los dos lugares.
—¿Y de dónde era ese profesor, no recuerda el nombre?
—No, no recuerdo, ya hace muchos años.
—Bueno, pero usted aprendió a leer y a escribir, ¡Cómo le hizo!.
— Mire, yo después, me dieron muchas ganas de estudiar. Yo ya teniendo como alrededor de unas 14, ó 15 años me dieron muchas ganas de estudiar, pero yo casi, lo que yo sé, las letras, me las estudió mi madre. Mi madre al pie del metate, donde ella estaba moliendo, allí me estaba enseñando las letras, que por cierto que…

—Y cómo lo enseñaba.
—-Me enseñaba: mira, así se hace esta, así se hace esta otra y así se hace esta otra, tanto que hasta me costaron muchos varazos de mi madre porque lo que es la letra “b”, la “p”, y la “d”, son tres letras, que tienen la vuelta diferente y eso era lo que me enseñaba, para poder entender cuál era una y cuál era otra ¿verdad?. Y me costaban varazos.
—Su señora madre. Era el estilo de entonces, ya fueran padres de familia o maestros.
—Sí, sí.
—Me repite el nombre de su señora madre?
—Se llamaba Jesús Vargas Cabrera
—Y mi papá se llamaba José Maya Esqueda.
—Pero aprendió usted a leer.
—Entonces con ella, aprendí nadamás las letras, a leer, muy poquito. Pero después yo me interesé mucho, fui agarrando libritos por ái, y con eso yo me fui enseñando pues a leer tantito, ¿verdad?. pero a escribir no. A escribir, escribo poco pero ya después llegando a cerca de los 18 años, a mi me dieron muchas ganas de estudiar.
Pero yo conocí que mis padres, estaban pues muy pobres, qué me gano con sacrificarlos yo, irme a un colegio. Pudieran aceptar ellos, pero no, yo considerando su pobreza.

—A un colegio, dónde.
—-En Morelia, a mi me daban ganas, dije, pero qué me gano con decirles, ellos están muy pobres.
—Tenía 18 años.
—Poco menos de 18 años.
—Qué idea tenía del colegio al que usted hubiera querido ir.
—A mi me gustaba, que si yo hubiera ido al colegio, yo hubiera sido ingeniero, porque era la profesión que me gustaba a mi. Tanto que hasta allá he llegado. Ahorita me gusta estudio de eso. Yo interpreto medianamente un plano, que hemos andado por ái con los ingenieros…
Para enseñarme un poco de letras y números, en este solarcito de mi casa, llené libretas, escribiendo lo que me gustaba: y esta palabra es así, y esta palabra es así y numeración acabé libretas para poderme enseñar a sumar, restar, multiplicar y dividir.
—Usted solito aprendió. Viendo algún libro
—Bueno, los planteos no los agarré de libro. Mire, de multiplicar, mi comadre Elisa Martínez fue la que me enseñó a plantear una cuenta. Allí empecé con eso. Yo agarré la libreta, y ái estoy, así estoy, ái estoy: esto debe ser así, esto debe ser así.
Mi padrino Pancho Vargas, un hermano de mi mamá, me enseñó otro planteamiento. Entonces aquí en una escuela después, estuvo un hijo de Adulfo Cerda, que era el más aventajado que había allí. Y yo, para enseñarme a dividir, le pregunté a ese muchacho.
Por cierto que andábamos cuidando animales por allá en el potrero de don Trino Aguiñiga.
—Y allá le preguntó
—Y allá le pregunté: oye, cómo se plantea una cuenta para dividir
—No, os así, mira es muy fácil. Y con aquello, agarré la libreta y ái estoy, ái estoy, ái estoy y medianamente conozco las cuatro reglas yo por eso.
—Cómo se llamaba el hijo de Adulfo.
—Jesús Cerda. Pos no me acuerdo la señora cómo se llama
—¿Gómez?
—Gómez, yo creo Gómez, sí
—Usted mencionaba, cuando estuvo aquellos 30 días en la escuela, mencionaba libros. ¿Cuál fue el primer libro que recuerda usted haber visto?
—Una gramática que todavía la tengo. Una gramática, que esa está escrita por Velarde y Marín. Ese es un libro. Y no recuerdo de qué otro autor agarré otro libro, para saber algo de eso.
—¿Lo tiene a la mano?.
—Por ái sí lo tengo, pero está en un beliz lleno de libros que tengo por ái. Bueno, yo para enseñarme, porque yo estudié ya después y aquí en México, con mi compadre Jesús Campos Cerda.
—Eso fue muchos años después.
—Sí, ya hasta a la última. Porque yo muchas cosas las vine estudiando por acá, cuando ya me casé. Entonces fue cuando yo vine estudiando la numeración, la aritmética, nociones de álgebra y geometría.Eso lo vine estudiando ya acá de macizo, yo me casé pues de 28 años. Con la esposa.
—Delfina.
—En 1950. Delfina Martínez Campos. Ni qué le cuento, ni la dejaba dormir yo por el interés que tenía yo de acabar aquel estudio. Entonces, de allí para acá puros libros, puros libros, yo llegué a encargar libros de Estados Unidos, creyendo que aquí en México no los había, porque allá estaba un hermano mío, contratado en Estados Unidos. De San Antonio, Texas, le mandé pedir un libro.

—Qué libro.
—Es un libro de matemáticas, que se llama, Aritmética, nociones de álgebra y geometría.
—¿No recuerda al autor?.
—Sí, ora lo verá, aquí nomás lo tengo. Jorge Quijano, profesor oficial de las escuelas oficiales y de la Universidad Autónoma de México. Ese es el libro que yo estudié. Por eso yo conozco algo de eso, verdad, y me ha servido mucho en la vida.
—¿No le llamaba la atención leer literatura, dijéramos cuentos, poemas?.
—Nooo, no me daba mucho por eso. Y ahora ya de macizo, ya de mucha edad, como que me quiso gustar algo eso, pero no, nomás un
puro librito escribí de eso.
—Usted ha escrito libritos, cuántos.
—No, os orita ya tengo como unos diez o once libritos. Bueno, no son libros, como usted me dijo un día, vedá, que no eran libros, eran
como una libreta.

—Se pueden decir apuntes
—Apuntes.
—Apuntes, verdad, de lo que, entre ellos, algo sobre Ziquítaro.
—Sí, puntos históricos sobre Ziquítaro, esa obra la he venido escribiendo yo desde el 1976. Puntos históricos de Ziquítaro, desde allí para acá todo lo que yo personalmente he visto y he oídu, y muchas preguntas que yo hici del pasado, porque me interesaba, hasta pagaba yo dinerito. Había un hombree aquí que tenía muy buena y era de mucho conocimiento de lo de atrás, vedá, se llamaba Francisco Aguiñiga, el violinista que le decían, no me acuerdo su otro apellido. Ese a mi me orientó mucho de muchos puntos históricos que yo tengo, verdá.
—Hay aquí un árbol muy grande, de la Ojodeagua, el Sabino.
—Yo lo sé.
—¿No recuerda usted qué edad tiene ese árbol?.
—Bueno, la edad no. Pero ese árbol tiene alrededor de trescientos años. Sí, ese árbol lo trajo el fundador de los Campos de Aquí de Ziquítaro, lo trajo de un pueblo que se llama Churipiceo, del Estado de Guanajuato. Ese árbol sí tiene alrededor de 300 años, porque el p ueblo de Ziquítaro se fundó en 1694.

—1694.
—1694. Para setecientos hago la cuenta que nos faltaban siete años, verdá, por ay así más o menos. Entonces, ellos ya…
—Quién lo fundó, ¿algún hacendado?.
—Eran siete los hacendados.
—-Eran caseríos.
— Las primeras siete casas, verdad. Tenían pues muchos peones a sus órdenes, verdá, porque este pueblo se fundó con gente acomodada, de negocio. Sus principales negocios era la arriería, en esos tiempos, arrieros. Eran de ese negocio.

—Comerciantes pues.
—Sí, comerciantes, que tenían hatajos de mulas, el comerciante que menos tenía, tenía como veinte atajos de mulas y las mulas el atajo más chico era de veinte mulas, pero había unos que tenían atajos de cincuenta mulas.
—¿Comerciaban de aquí a la ciudad de México?
—No, hombre, a toda la República. Iban hasta Mexicali, por allá a Veracruz, por allá hasta las otras fronteras de Sudamérica.
—Qué llevaban de aquí, ¿granos?.
— Lo que llevaban, todo lo que había qué llevar. Queso, claro eso yo no lo vi todo, a mí me lo platicó don Francisco.
–Por allá en aquel tiempo.
—Por allá en aquel tiempo.
—Don Francisco Aguiñiga le platicó todo eso.
—Sí, me platicaba todo eso, yo todo lo tengo en lo escrito. Entonces, ya le digo, la fundación en ese año, y ya de allí pa’cá, pues aquellos hombres que ellos ocupaban ái verdá para que les arriaran las mulas y fueran a vender y, llevaban y todo lo que se encontraban en el camino para llevar, lo iban recogiendo y también de allá para acá, lo mismo venían haciendo.

—Y cuál era el centro de operaciones, Ziquítaro, o Penjamillo.
—No, pues eso, como centro de operaciones.
—El centro del comercio. Dónde se concentraban pues
— A sus propias casas. Todas estaban bardeadas, entraban los filos de mulas, porque había algunas que unos iban saliendo y otros iban entrando.
—O sea, eran haciendas.
—Haciendas. No de campo.
—Mi abuelo Pachito decía que había una de don Vidal Saldaña.
—No esas sí ya fueron después, que se hicieron de los terrenos aquí. No esto es de muy atrás. Por eso da la cosa que aquí empezamos. Mire, los arrieros que ocupaban, se iban y en una de esas, Alvino se llamaba el fundador de los Campos, fue el que trajo ese árbol, fue la plática que empezamos, el tema, verdá. Entonces trajo esos árboles porque era arriero y en esos, se trajo ese arbolito.
—De eso le platicaba don Francisco.
—Sí, y los dos árboles que están en el atrio de Penjamillo, también los trajeron hombres que se ocupaban de la arriería, pero esos sí eran personal, ellos llevaban lo querían y lo que podían, ¿verdad?.
—Pero esos árboles son más jóvenes ¿no?.
—Pues también es de aquellos tiempos, nomás un poquito más.
—Llamados truenos ¿esos duran menos, no?
—Pos quién sabe, ya están, ya los descopetaron, los recortaron, ya están otra vez bonitos. Esos los trajo el fundador de los Salgados, de aquí de Ziquítaro.
—Quién sería el fundador de los Salgados.
—Pues no me acuerdo yo muy bien. A mí don Aureliano (Salgado) me platicó, pero no me acuerdo muy bien. También había un Jesús, pero ya también de los más avanzados. El meramente de los Salgados, también don Ignacio (Salgado)me platicó algo, pero no me acuerdo bien como se llamaba.
—Y por el lado de Campos, el primero fue Alvino, que era arriero.
—Se llamaba Alvino
—¿Y de sus descendientes de entonces no recuerda?. Porque trescientos años es mucho.
—Qué barbaridad, cómo no. Pues ahorita las generaciones de los Campos ya van como 13.
—No recuerda, no digo de los hijos, los sucesores de don Alvino.
—Don Marcos.
—Pero ellos ya son del siglo pasado, de principios del siglo pasado, o fines del Siglo XIX. Usted me habló del Siglo XVIII, fines del Siglo XVIII, que vino don Alvino con el sabino. 1700 pues.
—Entonces allí esté yo mal en lo que le estoy platicando, porque pues yo, de los descendientes del señor Alvino, entonces yo no los conocí.
—Hay una laguna que no conocemos, pero entonces de los Campos, de la información que me han dado, don Marcos, tres o cuatro hermanos, entre ellos los papas de mi abuelo Pancho Campos.
—Sí, sí. Sí, porque orita todo lo que sea campos aquí, de allá viene.
—Desde allá viene. Permítame…Adelante don Froyla, hablamos del sabino, así es de que tiene por lo menos cien, unos doscientos años, ¿no?, si es de fines del Siglo XIX, éste, del XVIII.
—Las pláticas que llegué a tener con algunos. Sí, está muy cerca de los trescientos años, a como me han platicado. Como yo agarré esos datos.
—Se dirá lo que usted me está diciendo ¿eh?, nada más con el testimonio pues de don Francisco Aguiñiga…
—Sí, y de todo eso, sí. Y ya le digo, tocante a eso, eso es lo que le puedo platicar.
—Esta era una región maicera, ¿verdad?, y según dicen, todo este Bajío michoacano era región maicera. Y de primer orden.

—Bueno, sí, siempre ha sido agrícola. Mire, ya después, porque también eran ganaderos los fundadores de este pueblo. También eran ganaderos. Había dos que tenían tanto ganado, que apenas no acababan de salir de los corrales, cuando ya iba llegando la punta del ganado allá, al Palo de la Llegada que nombramos, aproximadamente kilómetro y medio, pa’rriba, pa’l potrero.
Había otro, de los Salgado, eso me platicó don Ignacio, don Ignacito. Se llamaba también Ignacio. Ese señor también era ganadero. Esos señores ganaderos, el día domingo, toda la leche que ordeñaban, el día domingo se la regalaban a todas las gentes que les servían, como peones. A sus sus familias. El día domingo regalaban toda la ordeña. Fue un hombre bueno, los Salgados y don José María Díaz, eran Díaz casi todos, don José María Díaz, don Joaquín Díaz, don Cayetano Díaz, don Miguel Díaz, eran cuatro casas de las primeras aquí. Y todos eran arrieros, nada más esos dos eran ganaderos. Se me pasaba otro, don Juan Báez, ese también fue de los fundadores aquí y también era criador de ganados.
—Y los dos ganaderos que dice, de los que me nombró, ¿me repite los nombres?. ¿El señor Salgado?.
—Sí, don José María Díaz y don Ignacio Salgado.
—Ellos eran ganaderos, propietarios.
—Y don Juan Báez también
—Eso ya fue por acá, cuando ellos pudieron tener amplitud de terrenos para criar ganados.
—En tiempo del porfirismo ( porfiriato).
—Sí.
—Pero entonces la población de aquí estaba concentrada en las haciendas.
—Sí.
—¿Y ya Ziquítaro estaba formado aún así?
—Sí, así me lo cuentan, así agarré esos datos yo.
—O sea, giraba la población en torno a las haciendas.
—Sí, nomás únicamente que la gente de Ziquítaro por eso, yo creo que estamos mal, porque nunca fueron peones de hacienda. Nomás fueron sirvientes de los negociantes, en esa forma, de la arriería.
—Cuál sería la diferencia. ¿En que no tenían lugar fijo de trabajo?
—Eran arrieros que andaban para allá y para acá, sí. Y de eso vivieron pues mucho tiempo. Ya después vinieron otras generaciones que ya fueron conociendo, se fueron manejando de otro modo. Viviendo a su modo, buscando tierras para sembrar y en rato lo que podían. Porque entonces los años eran muy cargados (de agua) y las tierras que se cultivaban con yuntas eran muy pocas. Por qué, porque eran los años muy cargaos y no daban y se iban a los puros mogotes donde sí había esperanza de levantar cosecha.
—Pero en los mogotes no podía entrar la yunta.
—No, allí no. Nomás que algunos que sí se arresgaban, sembraban con yunta. Uno de ellos fue mi papá Francisco, mi abuelo Francisco Maya. En el Cerrito Altito es un pedregal, que me platican que le imponía el cuadril al arado, para ir haciendo volteadero de tierras porque estaba muy cubierto de tierra el terreno. Pero lo trabajaba porque solamente allí se levantaba maíz.
—Don Froyla, independientemente del régimen de posesión de los potreros, de los terrenos, me llama la atención tantos nombres tan simpáticos. ¿Me puede dar una lista de todos los nombres de potreros, independientemente de quién hayan sido?. Las Margaritas, se me ocurrió el primero.
—Sí, le puedo contar, ¿sean pequeñas propiedades o no sean?
—Bueno, me dice: potrero fulano, pequeña propiedad, y los demás ejidos.
—Bueno, en primer lugar le voy a dar nombres de potreros de ejido, y que son de ejido. Tenemos aquí muy cerca El Guayabo, que está aquí cerca del pueblo, colindando con el pueblo. Tenemos El Palo de La Llegada, tenemos a San Rafael, El Potrero Viejo, El Olvido, ese es de la dotación de ejido.
—No importa cuando haya sido la dotación, nada más los nombres, siendo ejido.
—Y hay otros de la ampliación, que le nombramos El Cerro, porque allí no se confundan dos nombres, del potrero del cerro, porque uno es pequeña propiedad y otro es ejidal. El Cerro, el Potrero del Cerro, Cerro de Carupo, que así le llaman, para saber de qué estamos hablando.
Tenemos Las Golondrinas, Los Baices, La Leona, La Mesa de Sánchez, La Carámicua, El Potrero Falso, El Copalar, El Potrerito, Santo Domingo, El Consejo, La Mesa, La Ciénega. Son potreros ejidales. Potrero de las Cerdas, La Presa de los Pocitos, El Copalar, El Palodulzal.
—Ahora, pequeñas propiedades.
—La Loma Alta, La Loma Pelona, Los Olivares, El Potrero del Cerro, El Sobrado, La Cañada, El Jagüey que ahora es de San Antonio, pero anteriormente se trabajaba con gente de Ziquítaro, lo cultivaba don Jesús Mejía. La Tierra blanca, El Llano Grande, El Mirador, La Uña de Gato, El Rodeo, Los Potreritos, son varios, como tres, Buenavista. Los Prietos.
—Y había una propiedad, atrás de la Tierra Blanca, por La Pila, para allá.
—Pues es El Llano Grande
—¿También?. Hay una cerca de por medio
—La Tierra Blanca la divide una cerca, para arriba
—Pero hay una Tierra Blanca que decían: Tierra Blanca de Juliana.
—No, pos esa es la misma. Bueno, ahorita se divide ya en propiedades, La Tierra Blanca, anteriormente no sé, pero era de Don Manuel Campos, el papá pues de Tía Juliana.
—-Hay otro pedacito para acá de Los Salgado, cómo se llama. ¿Barranca de Campos?….
—-….(Falta parte de grabación)

+++++

(Los siguientes son datos tomados de La Parentela, Décima Versión, en torno al apellido MAYA. Como es obvio, siempre provisionales, abiertos a mayor información)
…..

MIGUEL MAYA….. M A Y A

(De Degollado, Jalisco, el origen de la familia MAYA de Ziquítaro)—–
====
…..NICANOR MAYA…..
(Como el segundo de los descendientes del señor Maya de Degollado)
===
…..
FRANCISCO MAYA CERDA —…..
ESQUEDA….
HI=
JOSE MARIA MAYA ESQUEDA
LUISA MAYA ESQUEDA
====
LUISA MAYA…
REFUGIO PEREZ…

HI=
ROBERTO PEREZ MAYA
(Enlistado en PEREZ)
MIGUEL CAMPOS MAYA
(Enlistado en CAMPOS ¿?)
====
…..
JOSE MARIA MAYA ESQUEDA—
FRANCISCA CAMPOS… (Tijuana)
HI=
EZEQUIEL MAYA CAMPOS
RAMON MAYA CAMPOS
ALFREDO MAYA CAMPOS
MARIA MAYA CAMPOS
……
====++++====
JOSE MARIA MAYA ESQUEDA—
MARIA JESUS VARGAS CABRERA
HI=
FROYLAN MAYA VARGAS
LUIS MAYA VARGAS
====++++====
FROYLAN MAYA VARGAS—
DELFINA MARTINEZ CAMPOS
HI=
RAFAEL MAYA MARTINEZ
JOSE LUIS MAYA MARTINEZ
ANA MARIA MAYA MARTINEZ
====++++====
LUIS MAYA VARGAS—
GUADALUPE CAMPOS GOMEZ ¿?
HI=
MARIA ELENA MAYA CAMPOS
SOCORRO MAYA CAMPOS
FRANCISCO MAYA CAMPOS
BALTASAR MAYA CAMPOS
GUADALUPE MAYA CAMPOS
====
GUADALUPE MAYA….—
JESUS LINARES CABRERA
====
……——LUPITA CAMPOS …..
—- ¿¿

HI=
PASCUAL MAYA
MA. REFUGIO MAYA
AMADO MAYA
====
MA. REFUGIO MAYA…—-
SANTIAGO VARGAS…
HI=
LUIS, FILEMON, ESPERANZA,
ANITA (Enlistados en VARGAS)
====++++====
…..?
H=
CONCEPCION MAYA…
AMADO MAYA…
====
AMADO MAYA….—-
BENITA CAMPOS CERDA?

HI=
SALVADOR MAYA CAMPOS
BENJAMIN MAYA CAMPOS
JOSE MAYA CAMPOS
REYNALDO MAYA CAMPOS
MIGUEL MAYA CAMPOS
EULALIA MAYA CAMPOS
GUADALUPE MAYA CAMPOS
MARGARITA MAYA CAMPOS
ANITA MAYA CAMPOS
OTILIO MAYA CAMPOS
====
SALVADOR MAYA CAMPOS—
RITA CAMPOS CERDA
HI=
GRACIA MAYA CAMPOS
ROSA MAYA CAMPOS
RAFAEL MAYA CAMPOS
JOSEFINA MAYA CAMPOS
DOLORES MAYA CAMPOS
FRANCISCO MAYA CAMPOS
LUCILA MAYA CAMPOS
====
BENJAMIN MAYA CAMPOS—
RAMONA CARRANZA VARGAS
HI=
SILVIA MAYA CARRANZA
OTILIA MAYA CARRANZA
CARMEN MAYA CARRANZA
FRANCISCO MAYA CARRANZA
ARTURO MAYA CARRANZA
====
LUIS MAYA…—-
MARTHA MALDONADO GUILLEN
HI=
ESTHER MAYA MALDONADO
ADELAIDA MAYA MALDONADO
DAVID MAYA MALDONADO
ELISEO MAYA MALDONADO
LUIS MAYA MALDONADO
ALFREDO MAYA MALDONADO
====
ELISEO MAYA MALDONADO
ISABEL CERVANTES TORRES
HI=
HERMILA MAYA CERVANTES
…..
====
HERMILA MAYA CERVANTES—
JAIME MENDOZA…
(Degollado, Jal.)
HI=
JAIME MENDOZA MAYA
LUIS MENDOZA MAYA
ENRIQUE MENDOZA MAYA
HERMILA MENDOZA MAYA
PATY MENDOZA MAYA
ROSA MENDOZA MAYA
(A enlistarse en Mendoza)
====++++====
GILBERTO MAYA…—
MAGDALENA CAMPOS(¿)

+++++

A L B U M
































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