MOSAICO, 4–II–010

Martínez Campos, 4/I/010
GUIA

MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 4 de Febrero.- ¡AY SEÑOR, QUÉ nostalgias! . Bien que recuerdo aquellas suculentas cenas con hongos, de ese, conste, que los científicos llaman “Agaricus campestris”, o algo así. Llegaba Chon de la parcela con su árgana llena de ellos, o cuando no la llevaba, hasta en el corazón del capote, de aquellos de palma que hacían por allá, por los rumbos de la sierra, o de Sahuayo, no sé. Y la mamá Benita se las ingeniaba para sazonarlos con chilito seco y ¡Qué tragazones! de la prole aquella. Se daban dichos “jongos” en días nublados, no muy avanzadas las aguas. Aquellos días nublados y lloviznosos que se prolongaban a veces hasta una semana.


LUEGO, DESPUECITO, DURANTE la “breve” estancia en la ciudad de México (26, 27 años), las nostalgias campiranas me hicieron una vez, en día nublado y lluvioso, alquilar un caballo allá, en La Marquesa y en locura de gente un poco más joven, recorrer todo un valle, bien abrigadito con mis mangas (capote de hule), y alivianado con un pequeño refresco.


Y LUEGO, DESPUECITO, durante unas vacaciones aquí en La Piedad, hará cosa de unos 25 años, me la pasé encerrado durante una semana lluviosa. Es que todavía, creo, no descubría el café (Charlie) donde ahora refugio mis nostalgias admirando el paisaje y a los paseantes, la bella, linda gente, mujeres, hombres, niños, grandes, ancianos. Y LUEGO, DESPUECITO, ya trasplantado por voluntad propia, a esta población piedadense y a mi región, aquella semana lluviosa, creo que a principios de los noventa, una llovizna continua que hizo reverdecer el campo. Salvo este ultimo caso, en los demás aquellos temporales, se presentaban muy formalmente, en las aguas, ni qué hablar. Era normal, podría decirse.

PERO LUEGO, DESPUECITO, y aquí está la diferencia, la llovizna persistente de esta mañana, tres días después de haber comenzado el temporal fuera de temporada, ocurre no durante las aguas ni durante las cabañuelas de enero, sino en pleno febrero. La ciudad húmeda, trastornos en los horarios, tal vez ausentismo en algunas escuelas, las calles en declive como arroyos rojizos, el arroyo Cinco de Oros crecido como en julio, o agosto, en año que llueve, y párele de contar. Nada anormal, sólo el destiempo de la lluvia. NO ES NINGUN consuelo, sino al contrario, lamentable, que en Michoacán el presente temporal haya dejado algunas pérdidas de vidas, arroyos crecidos y destrozos en el Oriente. Y que gran parte del país esté cubierto de nubes que sueltan si no tormentas, lloviznas persistentes que hacen crecer arroyos y ríos, temperaturas bajas según latitudes, tormentas en otras. O sea, que la lluvia nos alcanzó a destiempo. Pero dice un paisano, que aquí no ocasionará mucho daño porque no es tiempo de cultivos, tal vez sólo al garbanzo ya sembrado. Pero podría llenar envases para el ganado en tiempo de estío. NO ES NINGUN consuelo pensar que los temporales (me estoy acostumbrando a no decir mal tiempo, ni bueno, sino clima trastocado) sean de nieve excesiva, tormentas, aires huracanados, se están presentando, lo vemos en la tele, en diversas latitudes de la geografía (aquí sí literal, la Geo, la Gaia), lo mismo en Perú, en China, en Europa. Y COMO ESTO parece ir para largo, a largo plazo, lo mejor es asumirlo y aprender las lecciones. Que los asentamientos a las riberas de los arroyos y ríos, sean cosa del pasado y la corrupción y los privilegios no los aprueben más. Que no construyamos en las laderas, por aquello de los deslaves. Que aprendamos a convivir con el agua, cuidándola, limpiándola, hacerle sus presitas, pero no sus presotas porque se enoja Gaia, limpiarla si se ensucia, curarla si se enferma, mimarla, admirarla y, en fin, guardar también nuestras distancias con ella, para que no se enoje. Es hermana, como la bautizó Francisco, pero de que se enoja, se enoja. A MUCHOS NOS disgusta el exceso de agua y de frío. Y a muchos nos disgusta el exceso de calor y de sed. Ya viene la temporada caliente, pero si nos portamos bien con el agua, muy probablemente el Sol se portará bien con nosotros. Tal vez haga falta entonces para nosotros, para las reses y para los cultivos. ¡Uf, siempre, estamos aprendiendo, y a veces no tanto. Pero los golpes, de que enseñan, enseñan. Y EN EL supernivel, en el planetario, a fin de año nos toca ser anfitriones de la reunión de la ONU para abordar lo del cambio climático. No está de ninguna manera, asegurado su triunfo, ni tampoco su fracaso. El gobierno de México, encabezado por el Presidente Felipe Calderón, hace lo suyo en esta materia. La sociedad, o sea nosotros, lo nuestro. Se acabaron los tiempos del Presidente supersabio, superpoderoso, superperfecto. Por eso es bueno, ahora lo vemos, el debate, aunque algunos políticos se agarren a la greña y le salgan sapos y culebras a una que otra diputada enojada. Ya nos pondremos de acuerdo. Y como dicen los chavos, más nos vale. Los tiempos no están para broncas permanentes .(www.lapiedadymiregion.wordpress.com; http://www.ziaquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

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