Ziquítaro, su Parque Recreativo

“Sr. Silviano:
Lo saludo con el gusto de siempre y aunque tarde pero aqui le envío unas fotos de lo que ya va dando forma de parque en Ziquitaro.
Éste esta ubicado en el barrio de La Penca, junto al bordito. Al rededor del 2006 los Sres. Trinidad Roa, Leopoldo Plascencia, Victorino Campos y Raul Rodriguez, organizaron una reforestacion en esta área; circularon con alambre de puas para evitar que el ganado hiciera daños a los pequeños arboles.
Conforme la arboleda fue creciendo se fue formando la idea de hacer de este lugar un parque, desde luego algunas personas no creyeron en este proyecto, pero ahora que se ha instalado un columpio, un sube y baja y un pasamanos, chicos y grandes se dan cita para distraerse y disfrutar de la sombra de los arboles.
Actualmente ya se han iniciado trabajos para la construcción de una palapa con asadores, para que las personas que gustan de hacer dia de campo, puedan preparar ahi mismo sus comidas.
Aún no se ha pensado en ponerle algun nombre a este lugar…
Atte. Samuel Roa”
+++
(Nota de Silviano Martínez. Para ver el título de las fotos, poner el cursor del “ratón” sobre cada una. Y para verlas grandes, dar “click” sobre cada una).

Don Raúl, doña Eva, en su memoria

Martínez Campos, 7/II/08
GUIA

(En el segundo aniversario de don Raúl. La familia se unió en la oración para celebrar, por la fe, su nueva vida. Una misa en el templo de El Santuario, en el barrio tradicional del mismo nombre, donde don Raúl y familia convivieron. Las fotos corresponden a diversos tiempos y lugares, en la vida familiar)

MOSAICO
Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 7 de Febrero.- MIERCOLES DE CENIZA: templos concurridos hasta muy noche, para que los fieles pasaran por el rito penitencial, como siempre; los laicos imponiendo el polvito a los fieles, olvidando un poco el “pulvis es en in pulvere reverteris”, o algo así, que significa en las viejas fórmulas: “polvo eres y en polvo te convertirás”, para expresar el mandato más esperanzador de “conviértete y cree en el Evangelio”, o en otros casos, “muero con Cristo para resucitar con El”. En
la misa, en este caso de funeral, o de despedida o de acción de gracias, el sacerdote habría de expresar: Raúl ya empezó una vida nueva y habría de hacer referencia a que él ya está celebrando la pascua eterna con Dios. Lenguaje esperanzador, ciertamente.

RAUL CAMPOS ALVAREZ había congregado en el templo Santuario de Guadalupe a una comunidad de familiares de aquí y de varios puntos de la geografía, en su despedida. Y la
afinidad de la camaradería o de la amistad cultivada por sus hijos allí presentes: Guadalupe, Josefina, Margarita, Diana, José Luis, Juan Manuel, Vicente y Raúl Campos Espinoza. Y el cariño también de sus nietos Miryam, Miguel, Emmanuel, Sandra, Enrique, Liliana, Raúl, Arturo, Carmen Iveth, Melina, Miguel, Carolina, Eva Gabriela, Raúl y Raúl, Alejandra, Vicente y Julián. Y sus nietos también, en el afecto, Azucena y Jorge Antonio.Y los biznietos Hania, María Asenet, Emmanuel, Vicente y Valeria, la recién llegada de apenas una semana. La vida que se acaba y la vida que comienza, pues, o la vida que comienza, desde la óptica de la fe.

NO FALTO QUIEN recordara que DON RAUL, criado en Ziquítaro, cuando mayor se enfrentó a la necesidad de emigrar
con la familia, a La Piedad porque la tierra, allá, no alcanzaba para él y aquí, por lo menos labores esporádicas en los viejos talleres reboceros o la artesarnía de los bozalillos. Y en una región de migrantes, la perentoria necesidad de buscar mejores ingresos y trasladarse a los USA para trabajar en labores realmente duras del campo. Una esforzada vida de trabajo, una
responsabilidad familiar a toda prueba, un cariño demostrado a todos sus críos, una generosidad abierta a todos, una manera de ser sencilla, bonachona en el sentido noble del término, una transparencia en su trato, todo eso muchos lo recordaron. Y por eso, para orar por él y para poner de manifiesto que sigue viviendo y no sólo en el recuerdo de quienes lo amaron, llenó el templo en su despedida, en una misa de Miércoles de
Ceniza.


Y AMPLIANDO UN poco, a la manera laica, lo que significa el acto penitencial del Miércoles de Ceniza, no sería por demás recordar que está surgiendo una nueva reflexión en torno al clima de desastres por el cual aparentemente pasamos. Desastres tal vez siempre presentes en la historia nuestra, de especie, pero ahora magnificados y ampliados para nuestra conciencia por los medios. No diría tiempo de arrepentirnos, eso
desde luego sonaría a anuncio “apocalíptico” tan grato a determinados círculos, sino de pensar qué hacer, como personas, grupos o comunidades amplias. Porque daría en qué pensar por qué no se habían presentado en 20 años tornados tan fuertes en 5 Estados de los USA, con saldo de víctimas y destrozos; por qué en el ámbito del Pico de Orizaba, otrora declarado
reserva natural, ha cundido el deterioro con la afectación de los glaciares que surten de agua a amplias zonas del contorno. PERO NO TODO es tremendismo, por lo que vale pensar también por qué, en la Unión Americana es posible una gran competencia política, por ahora interna en los dos partidos, el Demócrata y el Republicano, en el proceso de seleccionar a su candidato, sin que haya conflicto “postelectoral”. No son modelo en eso los USA, recordemos Florida durante la elección del último Bush, el actual Presidente, pero hay cuestiones por admirar. El proceso civilizado en que se dan las competencias y la cobertura tan profesional por
los medios en este Super Martes, o como se le llamó. Claro, en el fondo tampoco hay relaciones seráficas en la alta política, allá, dominada por los intereses de los del dinero, pero algo nos han de enseñar. Y ojalá, entre nosotros, podamos procesar nuestros múltiples conflictos de índole política y aprendamos a debatir sin insultarnos, a dialogar sin ningunear e ir del ataque al bulto, a la crítica de los procesos, los fenómenos. PERO TAMPOCO AQUÍ se vale el tremendismo. En nuestra región, de caciquismos de triste memoria, la alternancia política, a nivel de yuntamientos, de alcaldes, desde luego, llegó para quedarse. El primer ejemplo lo dieron Churintzio y Numarán, y luego Zináparo, donde, en todos ellos, se han alternado PRD y PRI. Vendrían otros municipios y, desde luego, La Piedad. En medio de tropezones propios de la lucha política, nos dan ejemplo de que no se requiere destrozarnos para ponernos de acuerdo en la cosa pública. En Penjamillo acaba de darse la alternancia. Es de desearse que todo mundo vea, ahora, al futuro y no hacia el pasado. Debemos aprender (soy de allá) que diferencias no son enemistades y que la pérdida de una posición no es la guerra. Porque la experiencia en nuestra región enseña que, si no se gobierna a satisfacción, el soberano, el pueblo elector, le regresa el mandato a quien considere más responsable y más sintonizado con los tiempos que se viven. (www.ziquitaro.zoomshare.com;
www.eltaller.us.es)

MOSAICO, 4–II–010

Martínez Campos, 4/I/010
GUIA

MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 4 de Febrero.- ¡AY SEÑOR, QUÉ nostalgias! . Bien que recuerdo aquellas suculentas cenas con hongos, de ese, conste, que los científicos llaman “Agaricus campestris”, o algo así. Llegaba Chon de la parcela con su árgana llena de ellos, o cuando no la llevaba, hasta en el corazón del capote, de aquellos de palma que hacían por allá, por los rumbos de la sierra, o de Sahuayo, no sé. Y la mamá Benita se las ingeniaba para sazonarlos con chilito seco y ¡Qué tragazones! de la prole aquella. Se daban dichos “jongos” en días nublados, no muy avanzadas las aguas. Aquellos días nublados y lloviznosos que se prolongaban a veces hasta una semana.


LUEGO, DESPUECITO, DURANTE la “breve” estancia en la ciudad de México (26, 27 años), las nostalgias campiranas me hicieron una vez, en día nublado y lluvioso, alquilar un caballo allá, en La Marquesa y en locura de gente un poco más joven, recorrer todo un valle, bien abrigadito con mis mangas (capote de hule), y alivianado con un pequeño refresco.


Y LUEGO, DESPUECITO, durante unas vacaciones aquí en La Piedad, hará cosa de unos 25 años, me la pasé encerrado durante una semana lluviosa. Es que todavía, creo, no descubría el café (Charlie) donde ahora refugio mis nostalgias admirando el paisaje y a los paseantes, la bella, linda gente, mujeres, hombres, niños, grandes, ancianos. Y LUEGO, DESPUECITO, ya trasplantado por voluntad propia, a esta población piedadense y a mi región, aquella semana lluviosa, creo que a principios de los noventa, una llovizna continua que hizo reverdecer el campo. Salvo este ultimo caso, en los demás aquellos temporales, se presentaban muy formalmente, en las aguas, ni qué hablar. Era normal, podría decirse.

PERO LUEGO, DESPUECITO, y aquí está la diferencia, la llovizna persistente de esta mañana, tres días después de haber comenzado el temporal fuera de temporada, ocurre no durante las aguas ni durante las cabañuelas de enero, sino en pleno febrero. La ciudad húmeda, trastornos en los horarios, tal vez ausentismo en algunas escuelas, las calles en declive como arroyos rojizos, el arroyo Cinco de Oros crecido como en julio, o agosto, en año que llueve, y párele de contar. Nada anormal, sólo el destiempo de la lluvia. NO ES NINGUN consuelo, sino al contrario, lamentable, que en Michoacán el presente temporal haya dejado algunas pérdidas de vidas, arroyos crecidos y destrozos en el Oriente. Y que gran parte del país esté cubierto de nubes que sueltan si no tormentas, lloviznas persistentes que hacen crecer arroyos y ríos, temperaturas bajas según latitudes, tormentas en otras. O sea, que la lluvia nos alcanzó a destiempo. Pero dice un paisano, que aquí no ocasionará mucho daño porque no es tiempo de cultivos, tal vez sólo al garbanzo ya sembrado. Pero podría llenar envases para el ganado en tiempo de estío. NO ES NINGUN consuelo pensar que los temporales (me estoy acostumbrando a no decir mal tiempo, ni bueno, sino clima trastocado) sean de nieve excesiva, tormentas, aires huracanados, se están presentando, lo vemos en la tele, en diversas latitudes de la geografía (aquí sí literal, la Geo, la Gaia), lo mismo en Perú, en China, en Europa. Y COMO ESTO parece ir para largo, a largo plazo, lo mejor es asumirlo y aprender las lecciones. Que los asentamientos a las riberas de los arroyos y ríos, sean cosa del pasado y la corrupción y los privilegios no los aprueben más. Que no construyamos en las laderas, por aquello de los deslaves. Que aprendamos a convivir con el agua, cuidándola, limpiándola, hacerle sus presitas, pero no sus presotas porque se enoja Gaia, limpiarla si se ensucia, curarla si se enferma, mimarla, admirarla y, en fin, guardar también nuestras distancias con ella, para que no se enoje. Es hermana, como la bautizó Francisco, pero de que se enoja, se enoja. A MUCHOS NOS disgusta el exceso de agua y de frío. Y a muchos nos disgusta el exceso de calor y de sed. Ya viene la temporada caliente, pero si nos portamos bien con el agua, muy probablemente el Sol se portará bien con nosotros. Tal vez haga falta entonces para nosotros, para las reses y para los cultivos. ¡Uf, siempre, estamos aprendiendo, y a veces no tanto. Pero los golpes, de que enseñan, enseñan. Y EN EL supernivel, en el planetario, a fin de año nos toca ser anfitriones de la reunión de la ONU para abordar lo del cambio climático. No está de ninguna manera, asegurado su triunfo, ni tampoco su fracaso. El gobierno de México, encabezado por el Presidente Felipe Calderón, hace lo suyo en esta materia. La sociedad, o sea nosotros, lo nuestro. Se acabaron los tiempos del Presidente supersabio, superpoderoso, superperfecto. Por eso es bueno, ahora lo vemos, el debate, aunque algunos políticos se agarren a la greña y le salgan sapos y culebras a una que otra diputada enojada. Ya nos pondremos de acuerdo. Y como dicen los chavos, más nos vale. Los tiempos no están para broncas permanentes .(www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziaquitaromipueblito.wordpress.com; www.silviano.wordpress.com).

Encuentros cercanos

FANT.3- ENCUENTROS CERCANOS

De El Taller
Saltar a navegación, buscar
[editar] ENCUENTROS CERCANOS

Silviano Martínez Campos

— Entiendo que anda usted con dificultades.

—Ando, y no encuentro la puerta, ya no siento lo duro sino lo tupido; hacia donde quiera que dirijo mis pasos, topo con barreras a tal punto que creo encontrarme en un callejón sin salida.

— En qué puedo ayudarlo, creo me llamó usted.

— Lancé un S.O.S. (Save Our Soul, salve nuestra alma), a las cuatro direcciones del Universo; mi ser atribulado se encuentra como una tempestad marina, que debe ser espantosa, según cuentan quienes han experimentado las furias del mar. Usted respondió a mi lamento. Cualquiera que sea su planeta, gracias señor extraterrestre.

— Confía usted en los extraterrestres y está bien, aunque los pinta monstruosos, guerreros, conquistadores y hasta chupasangre. Es bueno confiar en alguien aun cuando mejor sería confiara también en usted mismo.

— ¡Quién nos salvará de esta hecatombe de no ser ustedes los extraterrestres! Porque déjeme contarle, si usted no lo sabe, es interminable la letanía de nuestros males. Las leyes de este planeta, sabrá usted, determinan que nos comamos unos a otros. Me refiero desde luego a seres no movientes y a los semovientes: unos ni se mueven del lugar donde nacen y otros pisan cualquier lugar aunque no sea suyo. Entre estos últimos nos contamos los inteligentes y estamos a punto de “cuando el destino nos alcance”, comernos también entre nosotros, en forma de galletita.

—…

— Creo que no me entendió, su silencio lo dice. El caso es que muchos seres inteligentes, unos mil millones, tienen dificultad de comerse a los no movientes y a algunos de los semovientes.

— No sea rebuscado, tortuoso, retorcido. Por qué no dice claramente que hay hambre en su mundo, los bienes son mal repartidos, el SIDA los acosa, los flagelos del narcotráfico, violencia, terrorismo los desquician; cambios climáticos los asustan; treinta guerras dan idea de su desequilibrio global y, en su ombligo del mundo, su México, se acabó el desarrollo estabilizador, unos veinticuatro muy inteligentes se quedaron con la parte del león, los volvieron a saquear y tampoco pudieron defender el peso.

—Sí me entendió, conoce parte de la historia, pero no ha terminado la letanía: las cosas están de tal manera descompuestas, que muchos de esta Tierra creen que es acabamiento de mundo y al dos mil no hemos de llegar.

—Así decían el sesenta ¿recuerda?, y muchos apresuraron su casorio. Debe ser igual ahora. ¿No cree que la vida amenazada por defenderse más tiende a difundirse?; pero vamos con el acabamiento de mundo, ¿No cree más bien que el mundo que ha conocido ya se acabó y usted no se ha dado cuenta y todos esos grandes gemidos de su letanía no son sino estertores que anuncian nueva vida?

—No entiendo, señor extraterrestre.

—Voy a llevarlo de la mano, vea y entienda cómo es ahora su planeta. Tome su directorio y verá que puede comunicarse por el aparatito a cualquier lugar del mundo (“o casi”); vea su noticiero preferido, haga a un lado manipuleos interesados y entérese de las catástrofes de cualquier rincón del mundo (aquí sin “casi”); vaya al aeropuerto internacional más cercano y desde allí viaje a cualquier lugar; no se lo recomiendo si no lleva visa y una talega de dólares, pero allí está la posibilidad al alcance de su mente.

—No siga, para saber eso no requiero consultar a extraterrestres. También sé que ya pisamos la Luna, pero en vez de plantar la bandera de la Tierra, izamos la de un país pionero en la astronáutica. El mundo se encamina a su unidad, pero hasta ahora la ONU rehúsa la forma de gobierno mundial democrático y participativo que deje a un lado pretensiones hegemónicas de los viejos imperios o pretensiones de dominio por los dineros de potentados financieros.

—Volvamos pues a lo pequeño. Vuélvase contemplativo. Siéntese junto a un hormiguero, o junto a una colmena o un avispero, no tan cerca, por supuesto. Observe a los animalitos, cómo todos trabajan, todos tienen su lugar, todos comen del aporte común y no hay jerarquías dominantes sino de función y de servicio. Pero no calque su modo de vida a la suya social, porque sus ciudades se vuelven inhabitables. No olvide que la lucha a muerte contra la propiedad terminó con la muerte del sistema. Pero tampoco desestime que la propiedad sin coto ni medida también puede terminar con el sistema y de paso con la Tierra.

—Eso también lo sabemos, nuestra inteligencia clasifica día a día ensayos, estudios y serias consideraciones en periódicos, libros y memorias electrónicas.

—Volvamos pues a lo grande. Vuélvase contemplativo. Mire de vez en cuando hacia arriba, cuente las estrellas de su galaxia y luego cuente las galaxias sin olvidar, desde luego, la descubierta el otro día y verá cuán grande y variado es, qué bello y qué asombroso su Universo. Esa es su casa.

O mire hacia abajo a lo pequeño y vea hasta sus confines donde se borra el tiempo y dé gracias porque hay límites en su mundo y en usted, así está mejor porque no se pensará omnipotente, reconocerá sus límites y así será plenificado.

—Ya lo sé, pero eso no es noticia, perdí el sentido del asombro.

—Creo haber detectado la causa de sus males. Su pequeñez lo apena y siéntese marcado por la grandeza del mundo descubierto; y se refugia, para sentirse grande, en las arcas de sus cajas fuertes, en la madeja de su poder; lo indigestan sus juguetes tecnológicos o la abundancia de su mesa o se aturde con ruidos e imágenes. Su miedo lo ha hecho más violento. Es cuando olvida lo que es compartir, cuando la ley fundamental en su planeta es donarse los unos a los otros, los no movientes y los semovientes, como quiso explicarme, para que todos coman del pan propio y del ajeno.

—También eso lo sabemos los inteligentes, sólo que no ha bajado de la idea al afecto ni el afecto ha motivado la mano que comparta.

—Puesto que ya lo sabe todo, debo decirle sólo que bajé del reino de los sueños para ayudarlo a usted, el homo sapiens. Misionero soy del país de la vida, yo mismo ángel, reina coronada, si prefiere, o un hada bienhechora. Destellos rojos, verdes, amarillos, tornasoles visten el arcoiris que es mi cuerpo y a través de mi cuerpo mi mensaje. Soy reina o rey si prefiere y la diadema que a mí corona es receptáculo de lenguajes cifrados venidos de más alto, o de más profundo si prefiere y cada luminiscencia es una caricia para usted, el homo sapiens, en conspiración amorosa, acordada en las estrellas. Somos en mi planeta luminosos, dotados de luz fuerte, vigorosa, aun cuando su colorido iridiscente no lastime. Tachonada nuestra frente de joyas diminutas en destellos ordenados. Reflejamos con ellas lenguaje inteligente y en él afirmamos nuestro ser y nuestro estar vivos y damos gusto y regocijo a quien regocijo y gusto nos prodiga. Razón, gusto y afecto, alegría de ser que chocan con mundos y universos donde tal vez sólo domina el intelecto. Capaces somos de recibir los secretos máximos del mundo en la cadencia de una frase musical, pero también palpamos el misterio en la barrera diminuta de un bemol.

—Satis mirari nequeo, señor extraterrestre, no puedo admirar bastante y disculpe el latinajo ya en desuso, que sea bello, radiante su planeta, ¿De cuál, de cuál procede, señor extraterrestre? ¿De Alfa Centauro o tal vez la Tau Zeta, Epsilon Eridani, Sirio, la estrella más cercana, o acaso la última lejana?; ¡Será usted habitante en Tauro, bella Orión, el Cangrejo o tal vez alguna de las Osas! ¿Y si es una galaxia, cuál, la próxima o aquella, Andrómeda tal vez, Magallanes será, M 3 ó la Z 24?

—De tu mismo planeta procedemos, el bello, rutilante, multiforme, viviente, el astro azul llamado Tierra, bendecido, tal vez con otros muchos de tu Cosmos, en el don prodigioso de la vida. Entiéndelo mejor, somos tú mismo, cuál eres ya por dentro, muy adentro pero no tanto que puedas negarte a escuchar lastimeros los ecos de tu SOS. Verás así que estamos cerca, encuentros cercanos surgidos de lo alto podrán ayudarte y junto y amoroso con todos mis hermanos, arregles desde ahora tu morada en justicia y la PAZ que te regalo. Tempestades vendrán, qué duda cabe, tormentas provocadas o espontáneas, pero encuentros cercanos con tu alma bien podrían ayudarte a esperar y hacer esperando la casa que viene hasta tu encuentro, hermosa, plena y solidaria. Tu pregunta respondo, al fin contento: los contactos cercanos que apeteces contigo mismo son, y yo tu HERMANO, soy tu mismo, el HOMBRE iridiscente del futuro.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Ventanas, Págs. 7B-8B, 14/V/1995. y en ETCETERA, semanario de La Piedad, Mich., el 15/V/1995)

Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web 2

GNU Copyright (c) 2007 Silviano Martínez Campos. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).

Se incluye una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.
Obtenido de “http://eltaller.us.es/index.php/FANT.3-_ENCUENTROS_CERCANOS”
Categorías: Documentos GFDL | Obras de Silviano Martínez Campos

Penjamillo, del 450 aniversario, danza de los viejitos 1

Foto presidencia municipal

Foto de presidencia municipal

La Invasión

FANT.5- LA INVASION

De El Taller
Saltar a navegación, buscar
[editar] LA INVASION

Silviano Martínez Campos

—Pst, pst, pst, somos nosotros, ganamos la guerra. Ganamos, ganamos, hey, mira, frente a ti, frente a ti. ¡Hey!, humano, aquí, aquí, nos tienes enfrente. En tu cabeza, arribita, pst, pst.

((— ¡Eso me pasa por transgredir la austeridad y cenar de más!, ¡no vuelvo a entrevistar al diablo! ¡Sólo eso faltaba, no niego que haya oído voces, pero eso fue hace más de veinte años!)).

— ¡Mirhaciarriba, de frente, por los libreros!, donde guardas empolvados pensadores y uno que otro músico.

((— ¡Ya caigo!, no que no. No que eran mudos, con mentalidad sólo histórica e inmortales pervivían solamente por sus obras y por su pensamiento plasmados en libros y en partituras. ¡Les seguiré el juego!)).

—Sí señores, ¡cómo no!, hermanos poetas, hermanos músicos, hermanos cuentistas, hermanos filósofos, hermanos pensadores. De acuerdo, ganaron la guerra, a mí, ávido en el buscar y torpe en el encontrar. He de confesar, sin embargo, que en cada libro puse un afecto, una duda, una pregunta y disculpen la propia dispersión. Doctorado en vida y de seguro porque anduve a tropezones; pero algo debió quedar de ustedes en la mente: alguna obra, un capítulo, algún párrafo, tal vez un pensamiento o la huella de una palabra solitaria.

Mil disculpas a usted señor Platón, mil disculpas a usted señor Aristóteles. Si no he logrado terminar sus obras, no es porque falte el interés, sino más bien entretuvo mi mente el arte de su pueblo y ¡cómo me divertían las travesuras de sus dioses! Y en nuestros propios monumentos admiraba los que sus artistas diseñaron.

—A ese paso, no te alcanzará el resto del milenio para el mea culpa en el recuento de tu ignorancia. ¡De frente, en tus ojos! —Ya caigo, “los cassetitos”. ¡De usted, señor Mozart, he aprendido que a los niños no se les debe colmar de honores (ni de vituperios), eso despierta celos que lastiman y corta las flores antes de que plenamente fructifiquen. Pero comulgo con su música y estoy de acuerdo en que la inspiraron ángeles.

Qué habría de contar a usted, señor Beethoven. Los sufrimientos también pueden ser fecundos. Y su quinta, desde joven, me enseñó a dar cauce a las nostalgias; su pastoral confirmó el gusto campirano por escuchar la orquesta en tempestades y su coral hizo también extender la mirada en más amplios panoramas.

— ¡Huy Narciso, con razón te caíste en el estanque!. Ve de frente, en tus ojos, como cuando miras a contraluz tenue del día. ¿Qué has observado?

—Una como galaxia en el ojo izquierdo y, en los dos, como puntitos relucientes danzarines, semejantes a minúsculas estrellas. Defectos oculares, no lo niego, o quién sabe qué cosas naturales; pero alguna vez me incliné a ver en ellos, fantasioso, ánimas diminutas de difuntos vagando en nuestra tierra.

—Ni lo uno, ni lo otro. El garabato de tu ojo, uno como cordel entrelazado, es el Ebola. Puntitos luminosos ambulantes son los virus del SIDA. ¡Ganamos la batalla!, estamos en ustedes y somos parladores, les hemos invadido su organismo.

—Bichos infames, me trambuluquearon. Y yo, ingenuo, imaginaba se había estrenado nueva dimensión en nuestro mundo y dialogábamos con los inmortales.

—Tú, homo sapiens, naciste en África, según crees, y nosotros también allá nacimos; te extendiste por la tierra y asimismo nosotros; nos declaraste la guerra y estás correspondido.

—Animalitos del Señor, si no son malos, respetamos el milagro de su vida, pero respétennos también. Y no sean mentirosos, ni han salido de Africa ni han ganado la batalla, pero sí causan estragos entre hermanos, ahora de pronto allá, en un rincón del continente. ¿Por qué están enojados?

—Porque tú, homo sapiens, con los ensayos de tu química puedes ocasionar la muerte de todos los vivientes. No expertos en guerras como ustedes, hemos montado ejércitos potentes. Microbios, gérmenes, bacterias, virus, bacilos, en ordenada mezcolanza preparados estamos para los frentes de batalla. Cólera, tuberculosis, tifo, tétanos y rabia, viruela, polio, sarampión y gripe proletaria, convencionales armas son; armamento pesado el SIDA y el Ebola, más los que abramos en la marcha del conflicto: hoy por sobrevivir nos federamos.

Y ya que ustedes repudian esta bella Tierra, nosotros venceremos, dueños d’ella; reyes de la creación nos declaramos, pues dejó el trono quien no supo llevar digna corona. Gracias de todos modos por su paso, maestros del pensar, nos enseñaron, mas no se dieron cuenta por su prisa, que en cada especie muerta se corta al Creador un pensamiento y al Universo todo un latido de su pulso.

—No es para tanto, bichos maldicientes. Un pacto y podremos entendernos.

—Déjennos vivir y vivir los dejaremos.

—Vuelvan a los changuitos, a quienes no hacen daño, nos dejan en paz a los humanos y por siglos de siglos convivimos. Pero dennos tiempo, bichitos, una tregua; seguiremos simulando nuestra guerra, ustedes perdedores, pero al perderla, ganan.

Por principio de cuentas, los aislamos, mas no olvidamos a nuestros hermanos invadidos. Ángeles de cofia y ojos relucientes, cuidan a nuestras víctimas caídas. Generales y tropas de blancos uniformes armados de jeringas impiden que perdamos las batallas.

Doctorados científicos sacados a empujones de viejos laboratorios de la guerra, inventan nuevas armas que detecten, neutralicen, bichitos, a sus tropas. Brigadas portadoras de alimentos construyen las murallas defensoras porque sólo donde hay hambre y miseria llegan las huestes ebolinas.

En tanto se organizan las naciones, las Naciones Unidas se organizan, arman sus burocracias de la vida y entablan batallas planetarias. UNESCOs promotoras de cultura, educan en el uso de los bienes, educan en el uso de las letras; Obreros Mundialistas Sanitarios que limpian las cloacas de la Tierra y dejan relucientes sus estanques; Fecundos Agraristas Observantes cultivan en el campo los maizales; Unidos Numerosos Integrantes de Clubes Entusiastas Federados, rescatan a los niños de la calle.

La tregua de la guerra simulada, treinta años podría durar, ejércitos sidianos y ebolinos; paz concertada con huestes microbianas, es la propuesta de la humana raza.

—Ora sí te atrapamos, homo sapiens; muy en serio rey de la creación te titulaste y no sólo disponías de nosotros al ponernos nombre según condición y apariencia, sino en el curso de vida depredante fuiste acabando especie por especie y, al paso que vas, si te dejamos, quedarás como rey solo y desnudo, pero sin corte viviente que inciense tus grandezas, pero tampoco que te vista y alimente.

—Duros, drásticos son, bichos malvados. ¿Quién a ustedes encomienda defensa de los reinos? Rey de la selva, al león reconocemos, al delfín animal inteligente tras nosotros; como fiel servidor al perro, nuestro amigo, y dócil criado nuestro al asno laborioso. Pero ustedes microbios del demonio, sólo dolores y penurias causan. Torpes, faltos de entendimiento tuvieron qué escoger los ojos par manifestarse cuando a nuestro gran cerebro pudieron revelarse.

—Dos razones te damos, mentecato. El león, rey de la selva, claudicó de su reino entre nosotros al dejarse enjaular y ser hazmerreír en circos y festines; negóse el delfín temeroso a dejar seguridades en sus mares y correr en tierra la carrera que ganaste; el perro fiel prefirió la garantía de su comida al lado tuyo y el impráctico borrico escogió ser tu esclavo, pero no olvides que con sus dos grandes antenas, más disponible está para oír las señales de los astros.

Otra razón, no menos convincente, expresamos a ti, gran homo sapiens. Tu cerebro está más bien que sano, has logrado por él remontarte al principio de las cosas, a penetrar las entrañas de tu Cosmos y a medir el tamaño de su esfera. Has palpado fronteras del misterio y a través del cerebro pensar el Universo.

No es pues a tu cerebro al que queremos. Nuestras huestes conspiran defensivas a posesión mayor, donde tú sabes: al corazón que malquerencias trama, al corazón que a razonar se niega, al corazón que de temor enferma. Allí está tu maldad, no en el cerebro. Tus tendencias nocivas allí anidan.

—Bichitos parlanchines, causan risa. ¿Quién instruyó a bacilos moralistas, quien a los virus que prediquen vida? No todo corazón está podrido, abundan millonarios en largueza, ONGos pululan defendiendo al hombre, yerbas y bichos abogados tienen; casas, asilos, hospitales y orfanatos cuidados son por ángeles de cofia, salvan al mundo las Teresas de Calcuta. Treinta años de tregua nada más o perecemos o salvamos todos. Nada es tan simple y basta de locuaces mandatarios, su palabra esperamos, punto y cambio.

—Mandatarios lo somos, tú lo has dicho. Mandatarios de todo lo viviente. Olvidaste de pronto que tu origen, conforme a tus científicas razones, en microbios está y no en gigantes, ya sean hombres, elefantes o torpes dinosaurios. Por lo demás no lances ultimatums, ultimatums nosotros los ponemos. Nunca punto final hubo en tu historia, sí nuevo comenzar: punto y aparte. Si en materia de puntos discutimos, estaríamos en puntos suspensivos.

¡O paras tu rápida carrera, legislas desviaciones del progreso, unes al mundo y todas las naciones, calmas tu corazón de tempestades o nos vemos al término del pacto! Treinta años no es mucho, no seas tonto, un futuro de ensueño te deparo: tu nueva Tierra, aquí, por miles de años y la tierra de allá, por siempre nueva.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Ventanas 4-B-5-B. 11/VI /1995. Y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich. 5/VI/1995)

Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web 2

GNU Copyright (c) 2007 Silviano Martínez Campos. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).

Se incluye una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.
Obtenido de “http://eltaller.us.es/index.php/FANT.5-_LA_INVASION”
Categorías: Documentos GFDL | Obras de Silviano Martínez Campos

Penjamillo, del 450 aniversario, danza de los viejitos 2

Foto de presidencia municipal

A2K o El Error del Milenio

FANT.13- A2K O EL ERROR DEL MILENIO

De El Taller
Saltar a navegación, buscar
[editar] A2K O EL ERROR DEL MILENIO

Silviano Martínez Campos

—Debo ser muy enérgica contigo y, si no un regaño, mereces ciertamente tu jalón de orejas, porque ¡descompusiste mi computadora! No es lo mismo manejar el aparato, aprovechar del todo sus hertz, gigabytes y seguir las instrucciones, que meterte de ingeniero, manipular circuitos, conexiones y mostrarte así torpe, torpe, torpe sin remedio.

¿Qué argumentos me das en tu defensa, tras haber provocado la caída del sistema?.

—No los tengo, y has de disculpar la interrupción: ¿qué no habías abandonado ya esta Tierra, dejándonos atribulados y contritos en los estertores del siglo y del milenio?.

Esperaba una carta o de perdida un telegrama como antes, en nuestros buenos tiempos, cuando hasta te disfrazabas de duende o de microbio; pero resulta que interrumpes mi trabajo y trajín diario, usas la tecnología del hombre blanco, si bien a través de mi computadora vieja y averiada.

Me pusiste a usar la nueva técnica y ya ves los resultados. Me perdí en los vericuetos de la red, entre la publicidad y la mercadotecnia; tenía qué ser, el Y2K y el cambio de fecha me trambuluquearon.

Has de disculpar, Musita, aún me comunico con señales de humo, a pesar de toda la apariencia; y si te averié el hardware, el disco duro quedó intacto, o más bien el chip que mueve todo. Y viéndolo bien, Musita Adolorida de los Vientos, me trambuluqueaste, porque si bien lo reconozco, desenchufé el sistema, pero de la computadora Terminal, mas no de la matriz que sólo tu manejas y esa muy intacta que está y por tanto no la toco.

—Problemas de herramienta, no te apures por eso del A2K o fines de milenio. Eras ciertamente más ducho con señales de humo para comunicar mi mensaje en estas tierras. Hubo sin embargo interferencias entre tú y los anteriores dinosaurios así como especimenes modernos, la riqueza y las formas, los pleitos callejeros con imperios y la grilla.

Dejemos lo pasado, ¿estás de acuerdo?, y te hago la pregunta pertinente: ¿Supiste de mi paso muy reciente por estas tierras que de siempre quiero?.

—Estuve entretenido viendo tele. Disculpa mi actitud impertinente, insisto en sacarme la espinita del uso “inapropiado” del equipo. Por principio de cuentas la regué de a feo, será porque olvidé las instrucciones, la clave o el “password”, la contraseña pero: ¡ya pediré perdón al inicio del milenio! Pulsé, pulsé botones de tal modo, que a fin de cuentas bien que me hice bolas.

Quise reparar el desatino y enredé más las cintas negras (¿perforadas?) que entrelazaban la trama del equipo. ¿Y qué salió después, Musita, en la maraña amontonada de tiras en desorden?. No me lo has de creer: era un empaque rojo, de papitas. No lo toqué, le dí su puntapié y apareció después blancuzca una bolsita que me atreví a interpretar: de mala leche.

¿Quién metió su cuchara?, preguntéme. Ya la regué, pensé o me dije con azoro; pero nunca creí yo haber puesto las bolsitas; más sí torpeza en manejar botones. Miré hacia el interior y vi el LIBRITO de tu clave, hojeándose a sí mismo y me dio cierta confianza en que sólo había averiado el hardware, pero no el disco duro del programa, ni tampoco el chip que lo controla.

—No tomes tan a pecho esas cuestiones. Tengo el Librito de cualquier manera y ya se hagan niñitos o expertos ingenieros, tarde o temprano les agarro el modo. Descomponen mi hardware by yo que lo reparo, averían los circuitos y yo los reprogramo.

Señales de humo, rayos o centellas, nevadas, tolvaneras, terremotos o tormentas o volcanes, tramas globalizadas, cibernéticas, insanias destructivas que rechazo, signos todos lo son de que algo al fin se mueve.

Pero prefiero el gesto generoso, palabra bienhechora y el afecto para decir que sí, que aquí me encuentro: reluciente, feliz, resucitada.

Recojo los ¡vivas! De la urbe azteca para centrar su alma en mi figura. Acepto a manera de plegarias los gritos del estadio, vestido tricolor en la tribuna, con los colores de México e Italia. En el sacro recinto del santuario, directrices les doy pa’que me sigan.Lluvia de rosas hago caer y que perfumen el ajuar o la sotana de Juan-Diego.

Pide a la Guadalupe o a la Myriam, tu muchacha, te donen el secreto de la trama: cosas sencillas, artesanas, que equilibren la grande telaraña, con el afectado que sólo prodigan las mujeres. Dile a Miguel (¡viva la vida!) que conjure la peste de la guerra. Pídele al Emmanuel (¡Dios con nosotros!), devuelva tu inocencia ya perdida.

Las aguas impetuosas, torrenciales, cavaron un boquete en esta Tierra. La ROCA no se cae, no te preocupes, y aun cuando esté floja, la sostengo. Y el agujero negro que percibes permitió que entrevieras las RAICES.

En árbol de mezquite o el de zapote, plantados en el patio de la casa, revuelan los insectos presurosos en busca de la fruta que no encuentran. Si sanas las raíces perseveran, tarde o temprano te dará zapotes.

—La regué, fui “traidor”, lo reconozco, confieso mi conducta “inapropiada”. Inhibí los circuitos del equipo y por ello cometí cada burrada. Recibí inteligencia y sentimientos, revueltos con ensueños y quimeras: después los convertí en resentimientos, enlodados en cada borrachera.

La regué, fui traidor, lo reconozco, debato mi conducta inapropiada. Cuerno de la abundancia por mis frutas, hortalizas y cereales; pero llegó a tal punto la codicia que tuve qué cambiar mis decisiones por un mísero plato de frijoles.

La regué, fui traidor, lo reconozco, me deshago en disculpas y perdones. Tomé poder, riqueza, territorio en alianza con otros desertores. Me libraron por fin las ataduras, en medio de protestas y rencores. Libre quedo, por fin, para enseñarles la Palabra de Dios a los bribones.

La regué, fui traidor, lo reconozco, acepto mi conducta inapropiada. Pulsé botones sin mediar razones, desquicié los circuitos de la vida, obré sin seguir las instrucciones. Creí que mi ciencia lo era todo, hice un dios de equipos y sistemas. Rendí mi devoción al podero$o, vendí mi condición por hamburguesas.

La regué, fui traidor, lo reconozco, jugó con fuego mi aprendiz de brujo: profané los secretos de tu seno, quise hacer de tu imagen una copia; de la honda y la flecha fabriqué misiles, puse veneno en gases y solventes.

Desplumé las alas de los vientos, calenté las entrañas de los polos, enturbié los pulmones de mi Tierra: sofoqué los gorjeos de pajaritos.

—No es para tanto, acepta mi apapacho. Qué más puedo decir, que “te amo, te amo”. Larga la lista de tus mil perdones, aun cuando sale verso sin esfuerzo. La regaste por fin, como te dije: esparciste en tu Tierra la semilla del bien y la bondad que se te dona y usaste del bit y la pantalla, a pesar de la bolsa de papitas.

Los circuitos se cruzan, ¡qué le hacemos! Entenderás mejor si te despojas de fijación individual y solitaria para entender mejor la onda universal, comunitaria.

Lo de traidor lo acepto, te lo digo: Traedor de novedades, utopías; traedor de buenas nuevas, justicieras. Es la misión que tienes, persevera. Misión comunitaria, mexicana, o si amplías la visión, americana.

Por un pueblo empecé, por otro acabo de regar el mensaje libertario, antes que cambie fecha centenaria, del Y2K o trastorno milenario.

Porque si arreglas claves, lenguajes y circuitos, el A2K ni siquiera te regresa al 900, pero menos atrás, al cuaternario, a hacerle compañía a tu pariente el chango.

Mejor será el 2001 firme signo de la odisea que te proyecte, a confines insondables del espacio, tras arreglar en paz y justicia esta tu NAVE.

Vendrá después la danza de los pueblos: fundida la alegría de los cubanos con la del noble pueblo americano. También el zapateo de los tarascos, mexicanos, con los ritmos sabrosos colombianos, unidos al tambor maravilloso de los múltiples pueblos africanos.

¡Sí se puede”!, dirás, ¡Sí que se puede!, el Espíritu hablará, sí por mi raza, mi raza bullanguera, americana. Para decirle a pueblos y naciones que su parto pasó y de la TIERRA el EJE cambió de dirección y ahora se orienta al nuevo mundo, en fin, el POLO del AMOR, por justo y solidario, en gozo permanente, planetario.

Y el A2K o trastorno milenario, nueva fecha tendrá, y habrás recobrado la nueva clave en SOL, Sol de la VIDA. por plena, tierna, suave, rebosante de ENERGIA. Y queden desarmadas para siempre por insanas, las garra$-guerra$ destructoras, del petróleo.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas, Pág. 3-B, 28/II/1999).

Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web 2

GNU Copyright (c) 2007 Silviano Martínez Campos. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).

Se incluye una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.
Obtenido de “http://eltaller.us.es/index.php/FANT.13-_A2K_O_EL_ERROR_DEL_MILENIO”
Categorías: Documentos GFDL | Obras de Silviano Martínez Campos

Penjamillo, del 450 aniversario, espectáculo deportivo en la cancha, 1

Foto de presidencia municipal

Entrevista con el diablo

FANT.2- ENTREVISTA CON EL DIABLO

De El Taller
Saltar a navegación, buscar
[editar] ENTREVISTA CON EL DIABLO

Silviano Martínez Campos

— ¡Riiing, riiing!

— ¡Bueno!

— ¡Malo!

— ¿Quién habla?

—Soy el diablo.

—Son las 12 de la noche, no es hora de bromear; por lo demás, tengo cortado el teléfono. ¿Cómo hizo para llamar?

—Soy el diablo, solicito tus servicios profesionales.

—Sólo a Dios sirvo y por El trato de servir a mis hermanos. Además, no me tutee, no somos iguales.

—Y cómo a El sí lo tuteaste en esa entrevista, motivo de mi llamada, ¿Son iguales acaso?

—Porque confío en Dios y si no somos iguales, sí a El soy semejante, me hizo a su imagen y semejanza. Déjese de bromas, quién es usted, si tiene alguna objeción a mi entrevista y no le gustó, refútela por escrito.

—A eso voy, quiero que me entrevistes para dar también mi parecer sobre ti y sobre tu mundo.

— ¡Hay Dios!

—Sí hay, me consta y por habérmele rebelado, Miguel me agarró de la cola, me zangoloteó y me lanzó a la Tierra, donde peno y hago penar.

—No quiero diálogos con demonios.

—Sólo una entrevista, tú pones las condiciones.

—Sale. La primera, no tuteos. La segunda, pongo la cruz y el afecto de por medio. La cruz es donación y usted no sabe donarse, y el afecto es destello del amor y en usted no hay destellos amorosos sino fuegos destructores, por lo demás apestosos. Así es de que una entrevista objetiva, intelectiva, racionalista, lógica, maquinal, cibernética. Si aún así le interesa, va.

—Viene, aunque sé por allí que lo dialéctico no es su fuerte.

—Lo intuitivo sí, y también lo afectivo y, hasta donde soy capaz de amar, que no es mucho en mi condición de pobre mortal, mi amor es afectivo. Pero este no es su lenguaje y aquí está mi fuerza y si trata de tenderme una trampa, se la devuelvo. Comienzo: ¿No le pareció mi entrevista con Papá Diosito?

—No me pareció, qué es eso de ser igualado. Todo comenzó hace unos dos mil años cuando un mortal se atrevió a llamarlo “papá”, algo así como “papi” y desde entonces sus seguidores igualados le hablan con tanta confianza que a mí no me conviene. Me interesa le conserven alejado de estas tierras y qué mejor, por lo tanto, el tratamiento más civilizado y elegante de motor primero, el ser en sí, etcétera, etcétera.

— ¡Ese mortal vive por siempre! ¿En un universo tan grandote, con miríadas de estrellas y galaxias, no se le ocurrió a Miguel lanzarlo a otro planeta?

—No tuve tiempo de averiguarlo, pero quedé bien aquí como en mi casa. Una especie naciente, un “homo sapiens” destinado a la grandeza, que se resiste a ella. Es mejor dominar hombres que enseñorear universos. Mejor acumular oro que contabilizar y poseer estrellas. Mejor destruir vidas que engarzar corazones.

— ¡Muy retórico! Usted tiene fama de mentiroso y tramposo desde el principio. De seguro anda metiendo su cuchara en esta crisis planetaria donde abundan acusaciones y zancadillas entre grupos y naciones y quién quite también tenga qué ver algo en nuestra cultura de la muerte con genocidios espantables y exaltación visual y auditiva del más fuerte.

—Por ganas no queda, pero en poco se estimarían los homo sapiens si se bajaran a nivel de títeres; no niego que yo pueda atizar una que otra guerrita o armar más de una masacre. ¿Mas dónde queda su libertad presumida? Mi grito rebelde del “non serviam” tuvo eco en Miguel, pero cuántos non serviam libres se darán a diario entre gente de su planeta. Desde luego me favorecen sus non serviam a la vida, a la justicia, a la moderación en el uso de la tierra, sus homicidios, genocidios y matanzas.

—También lo ha de favorecer un progreso desbocado, favorable a los epulones de la historia, el vértigo de la velocidad suicida que anula el razonar y el sentir, la máquina moderna no instrumento ni herramienta, sino nuevo ídolo a quien adorar.

—No fui yo quien inventó la civilización industrial ni desentrañó antes de tiempo los secretos del átomo, ni fundó sus laboratorios químicos ni escrituró los veneros de petróleo ni intenta desenredar los códigos genéticos. Pero vas bien, muchachito, tus imprudencias te conducen a mis dominios de la muerte.

—En ese caso usted metió su cuchara desde el principio al prometer a nuestra madre de los vivientes que si comía de la frutita seríamos como dioses. Y ahora, en verdad, como dicen que dijo el humorista, no sabemos si somos ángeles caídos o changos levantados.

—El único ángel caído soy yo y mis huestes, y ¡Oh envidia!, ¡Qué dolor!, me topé con un chango levantado destinado por lo menos a ser ángel. Vas bien, muchachito, tus imprudencias te conducen aquí en tu historia a mis dominios de la muerte, aunque sé, y lloro de rabia, que de todas maneras se te promete el paraíso.

–“¡Quién como Dios! ¡Viva la vida!”. Son gritos que a miríadas lanzan a diario voces esperanzadas y no todo está podrido, no ha ganado aún la hueste destructora. ¿Qué dice usted a eso?

—Desconozco ese lenguaje, no hay comentario.

—Las sombras de la noche caminan lentamente sobre pueblos y continentes, cuando al mismo tiempo apagan la oración postrera de acción de gracias o lamento, adormecidos devotos. Pero al otro lado del mar y de las islas, otras oraciones madrugan y se unen al coro diario de lo vivo y de la comunidad orante. Mas dormidos o despiertos, hombres y mujeres innúmeros cantan a lo vivo en cada inspiración o expiración de su pecho, en cada parpadeo de su asombro, en cada palpitar de su alma o en cada pulsión de su conocimiento. No todos los sueños son pesadillas, porque los hay fecundos y alados, que se desprenden del tiempo y del espacio de su tierra para remontarse a lo infinito y vagar entre universo y universo para atisbar su futuro y regresar como Prometeo, con el fuego, éste regalado, a fin de regenerar su mundo. ¿Qué dice usted a eso?

—Desconozco ese lenguaje, no hay comentario.

—Fuegos nocturnos, suaves fuegos se levantan noche a noche del lecho de la Tierra, generados por la chispa del abrazo amoroso y juntos tejen sutil red a manera de oración en torno a este planeta para impedir se destruya en su cuerpo y en su alma por las insanias terroristas, las locuras fratricidas o la sinrazón de encerrarse en sí mismo. ¿Hay algún comentario?

—Desconozco ese lenguaje.

—Sí hay especies que regalan su último hálito de vida refutando al progreso desbocado. Pero hay una confabulación amorosa de los pequeños, me lo dijo un pececito para que hormigas, tábanos, mariposas y ciempiés extraigan de las raíces de la tierra la savia vital que energice al homo sapiens para que éste detenga su mano ecocida y salve su Tierrita amenazada. ¿Hay algún comentario?

—Ninguno, desconozco ese lenguaje.

—Y juntos, hormigas, tábanos, ciempiés, mariposas, yerbas y homo sapiens hagan real la intuición tempranera infantil de que el canto de los grillos va en dúo con el parpadeo de las estrellas. En la esperanza de que en el rítmico, espontáneo cantar sin sentido lógico de una estrofa de niño esté cifrado también el código de sobrevivencia que se grabó desde el principio en el canto de los pájaros, en la cadencia de un lenguaje autóctono, en el ritmo de una canción ranchera, en el rondar metódico de un astro y, sobre todo, en el mítico grito victorioso de Miguel: ¡Viva la Vida!, ¡Quién como Dios!

—¿¡!?, ¿¡!?.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, 30/IV/95, Ventanas, 3-B. Y en ETCETERA, semanario de La Piedad, Mich., México, el 24/IV/1995)

Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web 2

GNU Copyright (c) 2007 Silviano Martínez Campos. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).

Se incluye una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.
Obtenido de “http://eltaller.us.es/index.php/FANT.2-_ENTREVISTA_CON_EL_DIABLO”
Categorías: Documentos GFDL | Obras de Silviano Martínez Campos